En la salud, una falsa creencia puede provocar mucho más que confusión: puede llegar a provocar la calidad de vida de las mujeres.
Existen diversos mitos sobre los anticonceptivos que pueden interferir en la vida de muchas mujeres. Por ello, es importante seguir una metodología segura y respaldada por la ciencia, y no hacer caso a los miedos infundados.
Los mitos anticonceptivos más comunes (y lo que dice la ciencia sobre ellos)

Uno de los mitos más populares sobre los anticonceptivos, especialmente los orales combinados, son que pueden provocar problemas en la fertilidad. Sobre todo, se suele asociar al retraso de la concepción o a la infertilidad.
Según un estudio publicado en la revista Contraception and Reproductive Medicine, la tasa de embarazo es prácticamente idéntica entre mujeres que nunca han usado anticonceptivos entre quienes los han dejado recientemente.
Esta investigación también indica que 8 de cada 10 mujeres logran concebir en los 12 primero meses tras dejar los métodos.
Adicionalmente, los investigadores sugieren que el pensamiento negativo no tiene en cuenta factores como la edad o los problemas de fertilidad previos. Es decir, si una mujer empieza a tomarlos a los 18 años y los deja a los 35, simplemente ha entrado en una edad madura o bien se le ha detectado tarde un problema porque nunca antes lo ha experimentado.
Otro mito extendido es el de la ganancia de peso. Otro artículo del mencionado magacín recoge un análisis de numerosos ensayos, cuya conclusión es que no hay evidencias sustanciales que vinculen anticonceptivos hormonales con un aumento de peso notable en las mujeres.
Sí puede existir una mayor retención de líquidos durante los primeros meses de uso, debido a la sensibilidad a los estrógenos del cuerpo. Pero en la amplia mayoría de casos, es una etapa que se supera sin problemas. De normal, el cambio de peso suele tener que ver con el estilo de vida, y no por la carga hormonal del anticonceptivo.
Qué saber sobre el efecto rebote

Los mitos sobre el uso de anticonceptivos suelen basarse en anécdotas sin rigor científico. Aunque hay una experiencia que atraviesan muchas personas que a menudo se malinterpreta, que es el efecto rebote hormonal.
Una vez se han dejado los anticonceptivos, el cuerpo vuelve a producir hormonas como el estrógeno, la progesterona y la testosterona. Este no es un proceso inmediato, sino que requiere de un periodo de ajuste completamente natural.
Por ejemplo, a veces surge un brote de acné al dejar la píldora. Al abandonarla, los niveles de andrógenos aumentan considerablemente, fenómeno que se traduce en una mayor producción de grasa cutánea.
De hecho, como los anticonceptivos tienen este efecto, a menudo se recetan para gente con acné. Pero, al dejar de tomar el anticonceptivo, el acné aparece hasta que se regula el control hormonal externo.
Asimismo, es posible notar una caída del cabello pronunciada durante los primeros meses post-píldora. Esto se conoce como efluvio telógeno, y de nuevo, es provocado por el brusco cambio hormonal. El “estrés” del ciclo del crecimiento del cabello empuja a los folículos a una fase de caída, aunque esta se revierte al poco tiempo.
Por todos estos motivos, lo más importante es confiar en las fuentes de información científicas, y no en las creencias no probadas de la sociedad. Ante cualquier duda o problema, lo más importante es consultar con un profesional de la salud para revisar cada caso en particular.
