El prolapso genital ocurre cando los músculos y los ligamentos del suelo pélvico se estiran y debilitan hasta el punto en el que ya no pueden dar un sostén suficiente al útero, por ejemplo, de acuerdo con la Clínica Mayo. Debido a la falta de soporte, el útero se desliza hacia la vagina e incluso sobresale de ella.
Según la Clínica, el prolapso uterino se produce después de la menopausia en personas que han tenido uno o más partos vaginales.
De acuerdo con la doctora Solanye Navas, especialista en ginecología y obstetricia del Hospital Quirónsalud Murcia, existen tipos de prolapsos, dependiendo de cuál órgano se haya desplazado. “Puede ser el útero, llamado histerocele; del recto, llamado rectocele o de la vejiga, llamado cistecele”, explica. Existen hasta cuatro grados de prolapso, siendo el primero el más leve y el cuarto el más grave.
Cuáles son los síntomas
Según la experta, los síntomas dependerán del órgano que esté afectado. “Las pacientes se quejan de una sensación de peso en los genitales, de protrusión de masas en la misma zona”, asevera la doctora Navas.

También puede haber trastornos en las relaciones sexuales, así como incontinencia urinaria.
El diagnóstico
La experta asevera que la única forma de diagnosticar el padecimiento solo puede ser realizado por un médico. “Se hace la evaluación clínica de la paciente y debe ser realizado por un médico ginecólogo o uro ginecólogo que sepa cómo realizar el estudio”, subraya.

La doctora Navas también indica que en algunas ocasiones se pueden pedir estudios ecográficos complementarios para realizar un diagnóstico más acertado. “Se determina entonces el tipo de terapéutica o tratamiento que requiere cada caso en especial”, indica.
El tratamiento
Para poder tratarlo, existen varias opciones desde ejercicios de fortaleza, hasta de rehabilitación. “Podemos comenzar con tratamientos de fortalecimiento del suelo pélvico, ejercicios de kegel, la utilización de algunos otros instrumentos como los pesarios, o tratamientos con ondas electromagnéticas como el Emsella”, asegura.
También se tiene que hacer un cambio a un estilo de vida más saludable como una dieta rica en fibra o disminución de tabaco. “La tos crónica también puede ser uno de los factores de riesgo”, explica.
No obstante, si no existe una mejoría para la paciente, es entonces cuando los médicos tienen que pensar en una resolución quirúrgica del prolapso.
