La Agencia Tributaria ha querido lanzar un mensaje muy claro en el arranque de la Declaración de la Renta correspondiente al ejercicio 2025: mejor apoyarse en las herramientas oficiales que en asistentes de inteligencia artificial generalistas. La advertencia la formuló este miércoles la directora general del organismo, Soledad Fernández, durante la presentación de la campaña. Su frase fue directa y difícil de malinterpretar: “Con lo que se ha volcado el equipo de la Agencia Tributaria en aportar las mejores herramientas de ayuda y asistencia, no me arriesgaría a hacerla con ChatGPT”.
La declaración llega, además, en un momento en el que cada vez más ciudadanos utilizan sistemas de IA para resolver dudas cotidianas, redactar textos o resumir normativa. Pero la Agencia Tributaria ha querido marcar distancias y recordar que la Declaración de la Renta no es un trámite cualquiera. Requiere datos fiscales exactos, interpretación correcta de situaciones personales y acceso a información tributaria que una herramienta externa no siempre puede manejar con fiabilidad ni con el contexto completo del contribuyente. Por eso Fernández defendió abiertamente el ecosistema digital propio de Hacienda, con Renta Web como pieza central.
La Agencia Tributaria reivindica sus propias herramientas
El mensaje de Soledad Fernández no fue solo una desconfianza genérica hacia ChatGPT, sino una reivindicación del trabajo interno de la Agencia Tributaria. En esa misma comparecencia, la directora general aseguró que Renta Web “es lo suficientemente válida y está lo suficientemente bien hecha como para que no tengamos que acudir a otras”. La idea de fondo es clara: Hacienda considera que ya dispone de canales de asistencia y presentación lo bastante desarrollados como para evitar que el contribuyente delegue un trámite tan sensible en una herramienta que no está diseñada específicamente para liquidar impuestos en España.
Ese argumento encaja con la estrategia desplegada este año por la Agencia Tributaria para la Declaración de la Renta. La campaña de 2025 arranca con más mensajes preventivos, con nuevos avisos para evitar que el contribuyente pierda deducciones autonómicas y con una ampliación del servicio Renta Directa, pensado para declaraciones sencillas. Según las previsiones oficiales difundidas este miércoles, ese canal instantáneo podrá llegar potencialmente a unos nueve millones de usuarios, el doble que en la campaña anterior.
Un arranque muy intenso desde primera hora

El interés ciudadano por cerrar cuanto antes la Declaración de la Renta se notó desde la madrugada. La rueda de prensa de la Agencia Tributaria destacó que en las primeras horas del día ya se estaban registrando picos de hasta 2.000 declaraciones por minuto, y que a las 10.45 horas se habían presentado ya unas 640.000 declaraciones, un 5,7% más que en el mismo momento del año anterior. Es una señal clara de que el proceso telemático está plenamente asentado y de que una gran parte de los contribuyentes opta por resolver el trámite en cuanto se abre el plazo.
La campaña por internet comenzó este 8 de abril y se mantendrá abierta hasta el 30 de junio. Más adelante, el plan “Le Llamamos” permitirá confeccionar declaraciones por teléfono desde el 6 de mayo, mientras que la atención presencial en oficinas arrancará el 1 de junio. La fecha límite para domiciliar declaraciones a ingresar será el 25 de junio. En otras palabras, la Agencia Tributaria mantiene el calendario habitual, pero insiste en que el contribuyente revise con cuidado el borrador antes de confirmarlo para evitar errores que después puedan traducirse en sanciones o en pérdida de beneficios fiscales.
Más avisos, más control y más foco en las deducciones
Una de las principales novedades de esta Declaración de la Renta está en el sistema de avisos. La Agencia Tributaria prevé lanzar más de 3,5 millones de mensajes preventivos relacionados con monedas virtuales, rentas del extranjero, ventas en plataformas digitales y alquileres inmobiliarios. Pero además, por primera vez, incorporará alertas para que el contribuyente no olvide aplicar determinadas deducciones autonómicas a las que podría tener derecho. El movimiento tiene una doble lectura: mejorar la información al ciudadano y, al mismo tiempo, reducir errores que después obliguen a comprobaciones o regularizaciones posteriores.
Ese esfuerzo preventivo también ayuda a entender por qué la Agencia Tributaria desaconseja usar ChatGPT o soluciones parecidas como sustituto principal. Hacienda quiere que el contribuyente opere dentro de un sistema que ya incorpora avisos sobre riesgos habituales, datos fiscales precargados y herramientas de asistencia adaptadas al marco tributario español. Un asistente general puede ser útil para entender conceptos o resolver dudas generales, pero no ofrece de partida la misma integración con la información fiscal real de cada usuario ni con el entramado de deducciones y obligaciones que condiciona la Declaración de la Renta.
Hacienda prevé más ingresos y menos devoluciones

La otra gran fotografía del día tiene que ver con las previsiones económicas de la campaña. La Agencia Tributaria calcula que recibirá 25.251.000 declaraciones, un 2,1% más que en el ejercicio anterior, impulsadas en buena medida por la creación de empleo registrada en 2025. De ese total, unas 15,706 millones saldrán a devolver, por un importe global estimado de 13.271 millones de euros, un 3,2% menos que el año pasado. En cambio, las declaraciones a ingresar crecerán hasta 7,709 millones, con un importe previsto de 24.628 millones, lo que supone un aumento del 18,4%.
Según explicó Soledad Fernández, este incremento se debe sobre todo al alza de las ganancias patrimoniales. Especialmente, las derivadas de la venta de inmuebles. Así como al efecto de la revalorización de los mercados financieros y de los cambios tributarios que afectan a rentas del capital elevadas.
Es decir, la Agencia Tributaria espera una campaña más intensa desde el punto de vista recaudatorio, aunque con un volumen global de declaraciones también mayor. La Declaración de la Renta de 2025 no solo arranca con un fuerte componente tecnológico y preventivo, sino también con una previsión de ingresos claramente superior a la del ejercicio anterior.
