Accidente de Adamuz

Una rotura en la vía un día antes del accidente de Adamuz no activó ninguna alerta

Los sistemas detectaron una señal compatible con una rotura, pero no avisaron al no estar configurados para ello; la investigación apunta ahora a un fallo en el carril

Agentes de la Guardia Civil inspeccionan la vía del tren donde descarrilaron dos trenes de alta velocidad en Adamuz (Córdoba).
Europa Press/GUARDIA CIVIL

Una incidencia en la infraestructura ferroviaria detectada el 17 de enero, un día antes del descarrilamiento en Adamuz con 46 víctimas mortales, podría estar en el origen del accidente. Según adelantó El Mundo y confirma ahora el informe de la Guardia Civil, los sistemas de control registraron entonces una anomalía eléctrica compatible con una posible rotura de la vía.

Sin embargo, esa señal no generó ningún aviso automático que permitiera detener la circulación del Alvia que al día siguiente atravesó ese tramo. Según el diario, el sistema no estaba preparado para activar este tipo de alertas debido a dudas sobre su fiabilidad.

La investigación judicial, que instruye el Juzgado de Montoro, ha recibido recientemente un informe actualizado de la Guardia Civil que incorpora nuevos indicios recogidos en las últimas semanas. En el accidente, además de los fallecidos, más de un centenar de pasajeros sufrieron heridas.

A la luz de estos avances, los investigadores descartan ya escenarios como sabotaje, atentado, errores del maquinista o exceso de velocidad. La principal línea de trabajo se centra ahora en un posible fallo estructural de la vía, ya sea por rotura del carril o problemas en una soldadura. De hecho, la Guardia Civil sitúa el origen del siniestro en la vía y señala que el descarrilamiento se produjo “como consecuencia de […] la rotura de un raíl” .

A partir de ese primer fallo, el informe reconstruye la secuencia del accidente: el tren IRYO habría descarrilado primero, invadiendo parcialmente la vía contraria por la que circulaba el Alvia, lo que terminó provocando la colisión entre ambos convoyes en cuestión de segundos. En ese momento, el tren circulaba a más de 200 kilómetros por hora.

Operarios en Adamuz el 30 de enero
Europa Press

“Totalmente sorpresivo”

La investigación también incorpora nuevos datos técnicos que refuerzan la hipótesis de una avería estructural. Inspecciones realizadas en trenes que pasaron previamente por ese tramo detectaron “muescas compatibles con una rotura de raíl” , lo que sugiere que el problema pudo haberse iniciado antes del accidente.

En paralelo, los agentes descartan de forma prácticamente definitiva otras posibles causas. El informe concluye que “no hubo conducción temeraria, negligente o imprudente”, calificando el accidente como “totalmente sorpresivo y sin tiempo de reacción” para el maquinista . Tampoco se han hallado indicios de sabotaje o terrorismo, ni fallos técnicos en los trenes implicados.
La causa última sigue pendiente de confirmación a la espera de los informes periciales definitivos. No obstante, todas las líneas de investigación convergen ahora en un fallo previo en la vía que no fue detectado o no generó una alerta efectiva.

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