Hablar de cuánto han subido los impuestos en España desde que Pedro Sánchez llegó a La Moncloa en 2018 no admite una respuesta simple, pero sí una fotografía bastante clara. La recaudación tributaria ha pasado de 208.685 millones de euros en 2018 a 325.356 millones en 2025, según los datos de la Agencia Tributaria.
Es un salto de más de 116.000 millones en siete años. Sin embargo, esa cifra no significa que todos los impuestos hayan aumentado de la misma manera ni que toda la subida responda exclusivamente a cambios normativos. También influyen la inflación, el aumento de salarios, el empleo y el consumo.
El debate sobre los impuestos en España se ha endurecido precisamente por eso. Hay una parte del aumento que procede de nuevas figuras fiscales o de cambios legales, pero otra parte se explica por un país que recauda más porque mueve más dinero, paga más nóminas y consume a precios más altos. De hecho, la propia Agencia Tributaria subraya que en 2025 el crecimiento de los ingresos se explicó tanto por el aumento de las bases imponibles como por el impacto positivo de medidas normativas y de gestión, cifrado en 7.820 millones de euros.
Más recaudación, pero no una única subida lineal
La primera conclusión sobre los impuestos en España es que la presión recaudatoria ha crecido con fuerza. Ya en 2018, primer año completo de Sánchez en el poder, los ingresos tributarios marcaron 208.685 millones. Siete años después, el listón está en 325.356 millones, con 2025 convertido en otro ejercicio récord. Ese salto retrata una Hacienda que ingresa mucho más que al inicio del ciclo político actual.
Ahora bien, esa comparación no debe llevar a una lectura tramposa. No equivale a decir que cada contribuyente paga exactamente esos 116.000 millones de más en las mismas condiciones que en 2018. En ese periodo han cambiado el empleo, los sueldos, los beneficios empresariales, el consumo y el nivel general de precios. Por eso, cuando se habla de impuestos en España, conviene separar la evolución de la caja del Estado de la subida efectiva de cada figura tributaria.

A eso se sumó también el impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables, en vigor desde el 1 de enero de 2023, una de las novedades fiscales más reconocibles del periodo. Y en el IRPF se introdujeron cambios en 2023, aunque no todos fueron al alza. La Agencia Tributaria recuerda, por ejemplo, que ese año se elevó la reducción por rendimientos del trabajo para rentas más bajas. Es decir, el mapa de los impuestos en España ha cambiado, pero mezclando subidas, nuevas figuras y algunos alivios selectivos.
El foco real está en el IRPF y en las cotizaciones
Si hay una pieza central en el debate sobre los impuestos en España, esa no es otra que la tributación del trabajo. Pilar García de la Granja, en COPE, habla de que el 54% del coste de un empleado cae en Hacienda. Sin embargo, según Taxing Wages 2025, la llamada cuña fiscal en España fue del 40,6% en 2024, frente al 34,9% de media en la OCDE. Además, la OCDE indica que en España esa cuña aumentó 2 puntos entre 2000 y 2024.
La propia Agencia Tributaria destaca que en 2025 siguieron empujando al alza las retenciones del trabajo y el IVA, dos de los grandes motores de la recaudación reciente. Ahí está probablemente una de las claves del malestar fiscal actual: el ciudadano percibe que, aunque no siempre vea un nuevo impuesto con nombre y apellidos, cada vez entrega una porción mayor de su renta al sistema.
También ha habido rebajas y medidas temporales

Otra idea importante: no todo en los impuestos en España ha sido endurecimiento. En estos años, y especialmente en el contexto de las crisis energéticas, el Gobierno también ha aprobado rebajas temporales de IVA y otros alivios fiscales. Todavía en 2026, Hacienda ha activado reducciones del IVA sobre combustible, luz y gas y ha rebajado al mínimo permitido por la UE el impuesto sobre hidrocarburos dentro de su paquete de respuesta económica.
