Con el inicio de la campaña de la Declaración de la Renta 2025, las familias de España sienten una mayor presión fiscal que antes. Hace no mucho tiempo, en 2018, cada hogar dedicaba prácticamente un 25% menos en los tributos de Renta (IRPF) y Patrimonio. Un porcentaje que se traduce en una cifra cercana a los 1.700 euros anuales.
Aunque la subida no ha sido tan perceptible en las modificaciones de las normativas fiscales, la problemática reside en un factor silencioso: la falta de ajuste a la inflación económica global.
Las familias de España lidian con más impuestos que nunca

Las familias de nuestro país se enfrentan a una realidad fiscal muy complicada desde hace varios años.
Los impuestos directos sobre el IRPF y el Patrimonio se han disparado hasta el 56,3% desde el año 2018. Si se resta el efecto de la inflación, equivale a una subida del 31,1%.
Respecto a las cifras, es una media de gastos fiscales de 1.657 euros al año por parte de cada hogar. Es un 25% más, post-inflación. De todo este periodo de tiempo, el crecimiento más notable fue entre 2021 y 2022, coincidiendo justo con los picos de la inflación.
En esa línea, también ha crecido el porcentaje de dinero que destina cada casa al deber tributario. Del 13,6% de la renta bruta de las familias españolas, ahora es prácticamente un 16%, tal y como indica el Instituto Juan de Mariana.
Este alza de los costes de vida han llevado a la subida salarial general (del SMI, de los convenios y demás) en nuestro país. Y aunque percibir más dinero es una buena noticia, el problema es que los impuestos no se han adaptado a la inflación. El Instituto calcula que si estos se hubieran ajustados, cada español y cada española se habrían ahorrado 682 euros.
Entre 2019 y 2023, indica un estudio del centro, hubo una recaudación adicional de unos 27.600 millones de euros por parte de las arcas del Estado. De este modo, se ha producido una subida silenciosa en la tributación, la cual no ha atravesado una deflactación (o reajuste frente a la inflación).
España, entre los países con mayor presión fiscal de la Unión Europea

Los impuestos en IRPF y Patrimonio no sólo ignoran la inflación, también penalizan seriamente a las familias con menos ingresos en España. Se trata de un sistema con un alto nivel de regresividad.
Una persona que cobra un salario de 20.000 euros brutos, paga casi 400 euros más en impuestos que en 2018, casi un tercio más. En cambio, una persona que cobra 100.000 euros, apenas ha notado una subida de cerca del 9%.
Por tanto, desde el Juan de Mariana han aseguran que “quienes menos ganan son quienes más han sufrido, en términos relativos, la erosión silenciosa de la inflación”. Según indican, se ha “multiplicado la factura fiscal de la rentas bajas” notablemente. La inflación ha sido apenas perceptible para las medias-altas, que no alcanzan una décima parte del sobrecoste.
En ese orden de cosas, las familias españolas pasan “una vida entera pagando impuestos”. El Instituto señala que cada español dedica 460.600 euros de media para pagar tributos fiscales a lo largo de su vida. El IRPF y las cotizaciones abarcan casi la mitad de dicho total.
De hecho, España es “el quinto país de la Unión Europea donde más ha crecido la presión fiscal”, menciona el estudio. Los hogares españoles también ocupan la quinta posición entre los que realizan un mayor esfuerzo fiscal de toda la Unión.
El Instituto concluye que la población española sufre una “escalada sostenida” en la política fiscal reciente. Y a pesar de la mayor recaudación, el ciudadano apenas la percibe.
