Opinión

Sánchez, anfitrión (y líder) del Frente Popular de Judea

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Desembarca en Barcelona, capital en aparente proceso de desintoxicación procesista –sólo aparente: díganle “no” a un niño malcriado y verán–, el Frente Popular de Judea Iberoamericano Antitrumpista (Por Ahora), en disposición de, a la manera de La Vida de Brian, odiar de verdad a la peña MAGA si bien reconociendo que, en cuestión de imperios, el de Yanquilandia (Unamuno) es el número uno.

La agenda humea como un incendio estival. El presidente Sánchez, dueño del cortijo, como Isabel Preysler en un anuncio de Ferrero Rocher, no cabe en sí de gozo: España, nación de naciones, abre sus puertas a la América progre, continente de continentes, o qué sé yo. Barna será la tumba del trumpismo o, al menos, su escaparate, que es lo que cuenta.

Sánchez y Lula da Silva, el último patriarca rojo allende Finisterre, encabezaron el viernes la primera cumbre hispano-brasileña; el mismo día, promovida por la Internacional Socialista, el Partido Socialista Europeo y la Alianza Progresista, arrancó la Movilización Progresista Global, donde Loretta y sus amigos –amén de los ya citados, Gustavo Petro, el viceprimer ministro británico, David Lammy, o la Nobel filipina Maria Ressa– se zambullirán en un océano de resoluciones, declaraciones y derivados sobre la ultraderecha, los bulos y el cambio climático; en paralelo, el sábado se celebra la IV Reunión en Defensa de la Democracia, foro impulsado, nuevamente, por Sánchez y Lula en 2024, y al que acudirá la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, que pisa el Viejo Mundo por vez primera desde que fuera investida hace un año y medio. Igual celebra una misa negra con Benita Castejón, otrora Maestro Joao, contra Hernán Cortés, ídolo de los tlaxcaltecas. Comulgando con morros de nutria: la antropofagia, mientras tecleo, es cosa muy mal vista.

El Gobierno de España ha recibido este viernes con honores militares a Lula da Silva en el Palacio de Pedralbes de Barcelona
Efe

También ronda por estas “tierras para el águila, / un trozo de planeta / por donde cruza errante la sombra de Caín” (Antonio Machado) la valiente, abnegada y cada vez más translúcida María Corina Machado, quien declaró en COPE que no tiene previsto reunirse con el yerno de Sabiniano y que hizo planes con Feijóo, Abascal y Ayuso, quien le entregará la Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid. La derecha patria, sea lo que sea eso, como Macron, Meloni o Jetten, no duda en apostar por la ganadora de las elecciones venezolanas junto a Edmundo González, por la Nobel de la Paz que le regaló su premio al hombre que mima a Delcy Rodríguez, máxima autoridad de la nueva colonia estadounidense, y que ha convertido al mundo en el Elizabeth Arkham Asylum.

María Corina Machado junto a Alberto Núñez Feijóo.
Diego Puerta

Morante de la Puebla triunfa en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla y Sánchez decreta, arropado por un puñado de líderes iberoamericanos –recordemos: no es lo mismo Latinoamérica, Iberoamérica e Hispanoamérica–, el arranque extraoficial de las elecciones generales del 27. Por la democracia y contra la guerra. Escondiendo a Ábalos bajo una alfombra de bambú y machacando al juez Peinado. En la ciudad de Serrat, “subiendo la cuesta, / que arriba mi calle / se vistió de fiesta”. ¡Aperitivos imperialistas! ¡Póngame dos!

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