España se ha consolidado como el refugio principal de la diáspora venezolana en la Unión Europea, es el país europeo favorito para los venezolanos que abandonan su país por motivos humanitarios, económicos y políticos. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), a 1 de enero de 2025 residen en España 692.316 venezolanos. De ellos, 375.238 son mujeres y 317.078 hombres: es decir, las venezolanas son mayoría, representan el 54,2% del total.
La edad central de estas mujeres se sitúa en la treintena. Entre 30 y 34 años hay 45.865; entre 35 y 39, otras 40.367. A partir de ahí, la cifra desciende: 35.198 entre 40 y 44 años y 30.391 entre 45 y 49. Por debajo, el grupo de 25 a 29 años suma 38.237 mujeres y el de 20 a 24, 28.141. Incluso en los extremos de la pirámide aparece la huella migratoria: 2.490 niñas de 0 a 4 años y 461 mujeres de 90 o más.
Una migración al alza
Este peso femenino se inserta en un fenómeno mayor. Los venezolanos suponen uno de cada diez nuevos residentes en España. De las 508.602 personas que se sumaron a la población en 2025, 52.555 tenían nacionalidad venezolana. Solo Colombia, con 98.057, supera ese incremento.
El perfil que emerge de los datos coincide con los relatos de ellas. Mujer, en edad laboral, con estudios superiores o formación técnica, que acepta empleos por debajo de su cualificación.
“Levantar las alas” rumbo a España
La historia de Yasmina Hera condensa ese itinerario. Periodista, universitaria, fundadora de la Asociación de Periodistas Venezolanos en Ecuador, llegó a España en 2024. Tras ocho años en Ecuador, donde fue reconocida por ACNUR y la OIM como lideresa comunitaria por su trabajo de inclusión en barrios como Cotocollao, la inseguridad y las amenazas políticas la obligaron a “levantar las alas” de nuevo en 2024, después de las presidenciales de julio. ”Decidí venir a España porque Ecuador es un país donde existe mucha inseguridad”, explica Hera. Su compromiso con la oposición, el Comando Venezuela y la organización de elecciones desde el exterior le acarreó amenazas que las instituciones locales no pudieron frenar. “Dejando todo nuevamente abandonado, salí primero yo; mi familia llegó nueve meses después”, recuerda.

Tras la represión en Venezuela por los resultados electorales del 28-J, en los que venció la oposición, hubo una nueva ola migratoria. Ella eligió España por la seguridad, la estabilidad y las posibilidades de reconstrucción familiar. “Creo que España fue el país que mejor opción me daba”, resume a Artículo14. Dejó atrás trabajo, red profesional y un proyecto consolidado. “Volver a empezar de cero, otra vez”, asevera Hera.
El perfil de la venezolana en España
Su experiencia en Madrid le ha permitido identificar un patrón que coincide con las estadísticas. “En su mayoría son mujeres profesionales o con algún tipo de oficio”, señala. “Mujeres que tienen hasta tres títulos y después de tener hasta un máster, un posgrado”, recalca Hera sobre sus compatriotas, que “trabajan en peluquerías, almacenes, restaurantes o como cuidadoras”. Es “el inicio”, describe la periodista, que es miembro de Venezuelan Press. Primero hay que integrarse, regularizar la situación administrativa y, ya después, reinsertarse en el mercado de acuerdo con la formación.

El dolor del exilio
A pesar de la buena acogida de España, abandonar su país es un proceso muy duro. Hera describe una cadena de duelos atravesada por la distancia: la imposibilidad de regresar, la muerte de su padre por negligencia médica en Venezuela, la pérdida de su hermana, que también migró, en un accidente en Ecuador. “No te puedes despedir”, lamenta sobre la crudeza del exilio. Aun así, el proyecto continúa. “Vamos paso a paso”, responde, a pesar de la fractura que hay en su familia.

Las “mujeres maravilla”
Cuándo le preguntan cómo se califica, ella responde que “definitivamente, soy la mujer maravilla. Creo que así somos las mujeres venezolanas“, admite Hera. Es decir, la venezolana que es capaz de sostener varios frentes a la vez: trabajo, cuidados, adaptación y apoyo mutuo. Como ejemplo, “conductoras de VTCs, enfermeras, cuidadoras de mayores…”, profesionales que rehacen su trayectoria profesional en un país nuevo. “Comenzamos como las hormiguitas”, describe la periodista, quien añade, “la verdad es que somos impresionantes”.
Para Hera es fundamental usar estas experiencias para algún día “reconstruir Venezuela con ese aprendizaje migrante”. De momento, no contempla el retorno, “todavía hay un régimen dictatorial”. Aunque espera volver y sobre todo poder visitar a su madre. “Todos los días hablo con ella, pero no es igual. Y sí me gustaría tener la oportunidad”, confiesa.
Mientras tanto, España sigue siendo el principal destino europeo para los venezolanos. En enero de 2026, los venezolanos se mantuvieron como el grupo más numeroso de solicitantes de asilo en la Unión Europea con 7.300 peticiones. España es el destino preferente de forma abrumadora: el 94,2% de todos los solicitantes venezolanos en la UE eligen suelo español. En ese flujo, la mujer venezolana ocupa el centro.
