Las familias españolas siguen acumulando una cantidad extraordinaria de dinero en los bancos. Al cierre de agosto mantenían alrededor de 1,104 billones de euros en depósitos, según los últimos datos del Banco de España. El ahorro bancario ha crecido un 3,1% en apenas un año, pero buena parte del dinero más líquido continúa recibiendo una remuneración muy reducida: las cuentas a la vista pagan de media apenas un 0,16% en las nuevas operaciones.
Las dos cifras reflejan una de las grandes paradojas del ahorro en España. Mientras los hogares conservan más de un billón de euros en depósitos, el rendimiento obtenido por mantener dinero disponible en una cuenta corriente continúa siendo prácticamente testimonial. Y la diferencia resulta todavía más relevante en un momento en el que la inflación vuelve a erosionar con fuerza el poder adquisitivo.
Más de 1,1 billones de euros depositados en los bancos
Los depósitos de los hogares alcanzaron aproximadamente los 1,104 billones de euros en agosto. La cifra supone una caída mensual de unos 5.100 millones respecto a julio, pero mantiene una tendencia claramente ascendente cuando se amplía la comparación: las familias tienen alrededor de 33.600 millones de euros más depositados que hace un año.
El dato incluye distintas modalidades de depósitos y, por tanto, no significa que todo ese billón de euros esté colocado en cuentas a la vista remuneradas al 0,16%. La estadística sí permite observar, sin embargo, hasta qué punto el depósito bancario continúa ocupando una posición central entre las preferencias de los ahorradores españoles.
La liquidez y la seguridad explican buena parte de ese comportamiento. El dinero de una cuenta corriente está disponible inmediatamente y puede utilizarse para afrontar recibos, compras o cualquier gasto imprevisto. Precisamente por esa disponibilidad, su rentabilidad suele ser mucho más reducida que la de otros productos que exigen mantener el dinero durante un determinado periodo.
10.000 euros apenas generan 16 euros al año al 0,16%
El último dato del Banco de España permite traducir la rentabilidad de las cuentas a la vista a cantidades mucho más fáciles de visualizar. Con una remuneración anual del 0,16%, mantener 10.000 euros durante doce meses generaría aproximadamente 16 euros brutos en intereses, antes de impuestos.
Con 30.000 euros, el rendimiento ascendería a unos 48 euros brutos. Y una persona que mantuviera 50.000 euros durante todo un año a ese mismo tipo obtendría alrededor de 80 euros. Son cantidades muy pequeñas para patrimonios que pueden representar buena parte del colchón financiero de una familia.
El Banco de España recuerda que la remuneración de las cuentas a la vista depende tanto de la situación de los tipos de interés como de la política comercial de cada entidad y recomienda comparar las diferentes ofertas mediante la TAE. La diferencia puede ser considerable porque no todos los bancos remuneran el ahorro de la misma manera y las mejores ofertas suelen exigir condiciones, limitar el saldo remunerado o aplicar el interés únicamente durante un periodo promocional.
La inflación amplía la diferencia
El problema no consiste únicamente en obtener pocos intereses. El indicador adelantado del IPC sitúa la inflación española en el 4,9% interanual en septiembre, seis décimas por encima del dato de agosto. La inflación subyacente se encuentra, por su parte, en el 3,1%.
Eso significa que una remuneración del 0,16% en las cuentas a la vista queda muy lejos del ritmo al que están aumentando los precios. El dinero no desaparece de la cuenta y el saldo puede incluso crecer ligeramente gracias a los intereses, pero su capacidad para comprar bienes y servicios disminuye cuando los precios avanzan mucho más deprisa.
Si, únicamente como ejercicio ilustrativo, una remuneración del 0,16% y una inflación del 4,9% permanecieran constantes durante un año, la rentabilidad real del dinero sería negativa en torno al 4,5%. Es la denominada pérdida de poder adquisitivo: tener la misma cantidad nominal de dinero no significa conservar el mismo valor económico.
«Ahorrar ya no es suficiente»
OCU Inversiones ya advertía este año sobre esta situación con una conclusión directa: «Ahorrar ya no es suficiente». La organización señalaba que una cantidad enorme del patrimonio de las familias continúa en cuentas y depósitos poco remunerados y alertaba de que mantener durante años cantidades excesivas en productos que apenas ofrecen rendimiento puede erosionar el poder de compra.
Eso no significa que el dinero de las cuentas a la vista deba trasladarse automáticamente a inversiones con riesgo. Mantener una reserva disponible para imprevistos, gastos próximos o emergencias constituye una pieza básica de las finanzas personales. La cuestión cambia cuando cantidades que no van a necesitarse durante años permanecen inmovilizadas sin buscar alternativas capaces de ofrecer una mayor remuneración.
Los depósitos a plazo, las cuentas remuneradas, las Letras del Tesoro o determinados productos de inversión pueden ofrecer rendimientos superiores, pero no son productos equivalentes. Cambian la liquidez, los plazos, las garantías y, en el caso de las inversiones, también el riesgo asumido. Comparar únicamente el porcentaje anunciado puede conducir a decisiones equivocadas.
El coste silencioso de dejar el dinero parado
Las familias españolas continúan mostrando una elevada capacidad para acumular ahorro. Los depósitos han aumentado un 3,1% respecto al año pasado y permanecen cómodamente por encima del billón de euros. Sin embargo, los datos de las cuentas a la vista muestran que tener dinero en el banco y conseguir que ese dinero conserve su valor son dos cuestiones diferentes.
Con una remuneración media del 0,16%, 10.000 euros generan apenas 16 euros brutos en doce meses. En un escenario de inflación cercana al 5%, la verdadera factura no aparece como una comisión ni como un cargo en el extracto bancario: se manifiesta poco a poco en la cantidad de cosas que esos mismos ahorros permiten comprar.

