Los datos vuelven a confirmar una de las grandes paradojas del mercado laboral español: los salarios han mejorado en los últimos años, pero España sigue siendo un país de sueldos bajos. Según el informe difundido por Comisiones Obreras, el salario medio se situó en 2024 en 2.386 euros brutos mensuales en 12 pagas. Sin embargo, el 63% de las personas asalariadas, unos 11,64 millones de trabajadores, cobra por debajo de esa cifra.
La fotografía es especialmente clara porque el salario medio puede ofrecer una impresión engañosa. Si una minoría concentra remuneraciones muy altas, la media sube, aunque la mayoría de trabajadores siga moviéndose por debajo de ese umbral. Por eso el dato más revelador no es solo cuánto marca la media, sino cuántas personas quedan fuera de ella.
La mayoría de los asalariados españoles no alcanza el sueldo medio del país. Esa es la clave que convierte la mejora reciente en una recuperación todavía incompleta.
El 63% de los trabajadores cobra menos que la media
El informe de CCOO sitúa el salario medio mensual en 2.386 euros brutos en 2024, una cifra muy próxima a los 2.385,6 euros recogidos por el INE en la estadística de deciles salariales. Pero el dato verdaderamente importante es la distribución: 11,64 millones de personas asalariadas ganan menos de esa cantidad.
La situación se vuelve aún más significativa al observar el punto medio de la escala. Según el sindicato, el 50% de los trabajadores, unos 9,23 millones de personas, no supera los 2.001 euros brutos mensuales. Es decir, la mitad de la población asalariada se mueve por debajo de una cifra que, en muchas ciudades, queda muy tensionada por el coste de la vivienda, la alimentación y los suministros.
Esto explica por qué muchas familias no perciben la mejora macroeconómica con la misma intensidad que aparece en los grandes indicadores. Puede crecer el empleo, mejorar el salario mínimo o aumentar la afiliación, pero si el sueldo disponible sigue siendo limitado, la sensación cotidiana continúa siendo de estrechez.
El problema de los salarios en España no es solo cuánto se gana, sino cuánto queda después de pagar lo básico.
Los sueldos bajos han recuperado poder adquisitivo

CCOO reconoce avances relevantes en los últimos años. El sindicato atribuye parte de esa mejora a la subida del salario mínimo interprofesional, la reforma laboral y los mecanismos de protección del empleo aplicados desde la anterior crisis. A su juicio, estas medidas han permitido que los salarios bajos y medios recuperen parte del terreno perdido.
Entre 2018 y 2024, el salario medio habría aumentado un 2,8% en términos reales, por encima del crecimiento registrado entre 2007 y 2018, que fue del 1,6%. Además, durante 2025 y el primer trimestre de 2026 los salarios medios habrían seguido recuperando poder adquisitivo, con una mejora cercana a un punto porcentual.
La evolución es más intensa en la parte baja de la escala. Según el informe, el 10% de trabajadores con menores salarios ha ganado un 24% de poder adquisitivo desde 2018, después de haber perdido un 17,8% entre 2007 y 2018.
La recuperación ha llegado antes a quienes estaban más abajo, pero no ha bastado para corregir la estructura salarial del país.
El SMI y la reforma laboral cambian la dinámica
El sindicato subraya que la mejora actual rompe con la dinámica de la anterior crisis, cuando buena parte del ajuste cayó sobre el empleo, la temporalidad y los salarios. En esta etapa, según CCOO, el crecimiento económico está teniendo un reflejo más positivo sobre el trabajo, el consumo interno y las rentas salariales.
La subida del SMI ha elevado el suelo de ingresos para los trabajadores peor pagados. La reforma laboral, por su parte, ha reducido la temporalidad contractual y ha aumentado el peso del empleo indefinido, aunque eso no significa que hayan desaparecido la precariedad, la parcialidad no deseada o los salarios insuficientes.
El cambio, por tanto, es real, pero limitado. España ha conseguido que los tramos más bajos respiren algo más, pero todavía mantiene una base muy amplia de trabajadores con sueldos modestos.
Mejorar el suelo salarial no elimina automáticamente un modelo productivo acostumbrado a pagar poco. Ese es el debate de fondo.
La vivienda se come buena parte de las subidas

El gran obstáculo para que la mejora salarial se traduzca en una vida más holgada es la vivienda. CCOO advierte de que el encarecimiento de alquileres y compraventas reduce el impacto real de las subidas de sueldo, especialmente entre rentas bajas y medias y entre la población joven.
La frase del informe es contundente: “El encarecimiento de los alquileres y de la compra de vivienda reduce el impacto de las subidas salariales, especialmente entre los hogares con rentas bajas y medias y entre la población joven”.
La consecuencia es evidente. Un trabajador puede ganar más que hace unos años y, aun así, tener menos capacidad para emanciparse, ahorrar o formar un proyecto de vida si la vivienda absorbe una parte creciente de sus ingresos.
La subida salarial pierde fuerza cuando el alquiler sube más rápido que la nómina. Por eso el debate sobre salarios ya no puede separarse del debate sobre vivienda.
Los márgenes empresariales, en el centro del debate
CCOO también apunta a la evolución de los márgenes empresariales. El sindicato sostiene que “millones de personas trabajadoras siguen teniendo dificultades mientras los márgenes empresariales mantienen una evolución muy favorable”.
Esta lectura introduce una cuestión clave: cómo se reparte el crecimiento. Si la economía avanza, pero una parte considerable de los trabajadores no llega al sueldo medio, la discusión deja de ser solo laboral y pasa a ser distributiva.
El sindicato defiende que mejorar los salarios, reforzar los derechos laborales y combatir la precariedad no solo reduce la desigualdad, sino que también fortalece la demanda interna y, con ella, la actividad económica.
Un país de salarios bajos también es un país con consumo limitado, emancipación tardía y más dependencia familiar.
España mejora, pero sigue atrapada en su viejo problema

Los datos dibujan una conclusión doble. Por un lado, los salarios bajos y medios han recuperado poder adquisitivo y la política laboral reciente ha tenido efectos positivos. Por otro, la estructura salarial española continúa mostrando una debilidad profunda: la mayoría de trabajadores no alcanza el salario medio.
Ese contraste explica por qué las cifras pueden parecer buenas y, al mismo tiempo, insuficientes. España ha avanzado respecto a etapas anteriores, pero sigue arrastrando un mercado laboral donde demasiadas nóminas quedan lejos de garantizar estabilidad, ahorro o emancipación.
Los salarios en España han mejorado, pero todavía no han dejado atrás el problema de fondo. Mientras 11,64 millones de asalariados cobren por debajo de la media, la recuperación seguirá siendo parcial.
La cuestión ya no es solo subir sueldos, sino lograr que el crecimiento llegue de forma más amplia, que la vivienda deje de absorber cada mejora y que trabajar no signifique vivir siempre al límite de la siguiente factura.

