Mario Conde, expresidente de Banesto, sobre la crisis de la vivienda: “La población ha crecido disparatadamente”

El expresidente reclama aumentar la construcción pública y privada ante un déficit que el Banco de España estima en 750.000 viviendas

Mario Conde - Economía
Fotografía de archivo de Mario Conde.
EFE

Mario Conde ha entrado de lleno en el debate sobre la crisis de la vivienda en España con un diagnóstico centrado fundamentalmente en el desequilibrio entre el aumento de la población y la construcción de nuevos inmuebles. El expresidente de Banesto considera que el país ha incrementado de forma considerable su demanda residencial durante las últimas décadas sin generar una oferta capaz de seguir el mismo ritmo.

“En España hemos crecido disparatadamente en población durante un periodo de tiempo. Hemos pasado de 40 millones de habitantes a casi 50”, sostiene Mario Conde en un vídeo publicado en su cuenta de Instagram.

La cifra actual se aproxima efectivamente a esa barrera. Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística sitúan la población residente en España en 49,8 millones de personas a 1 de julio de 2026, el máximo de la serie histórica.

Mario Conde pone el foco en la falta de oferta

El planteamiento de Mario Conde parte de una regla económica básica. Si aumenta el número de hogares que necesitan vivienda y el parque disponible no crece a una velocidad parecida, la presión sobre los precios aumenta.

“La población nueva tiene que vivir en algún sitio, ese sitio se llama vivienda”, resume el antiguo banquero, quien reclama abordar el problema desde la oferta y no únicamente mediante medidas destinadas a limitar precios o regular contratos.

Los datos del Banco de España ofrecen cierto respaldo a esa parte del diagnóstico. La institución calcula que entre 2021 y 2025 la diferencia acumulada entre creación neta de hogares y nuevas viviendas terminadas alcanzó aproximadamente las 750.000 unidades.

El problema es especialmente intenso en las grandes ciudades y en aquellas zonas donde se concentra el empleo y aumenta la población, precisamente los territorios donde comprar o alquilar se ha encarecido más.

El alquiler, segundo frente de la crisis

Mario Conde, expresidente de Banesto, sobre la crisis de la vivienda: "La población ha crecido disparatadamente"
Manifestación convocada por el Sindicato de Inquilinas.

Para Mario Conde, las dificultades para comprar terminan trasladando todavía más demanda al mercado del alquiler. “Y si no llegas en propiedad, ¿cómo llegas? Pues llegas con un instrumento jurídico muy simple que se llama el alquiler”, explica.

El expresidente de Banesto identifica tres presiones. La primera es la existencia de más personas buscando una vivienda que inmuebles disponibles. La segunda tiene que ver con los propietarios, que intentan obtener una rentabilidad acorde con el incremento del valor de sus propiedades.

“El propietario es consciente de que su casa vale más y si vale más quiere tener la rentabilidad adecuada al valor real nuevo de la propiedad”, afirma. Según su razonamiento, el resultado termina siendo otro incremento del precio del alquiler.

Conde incorpora además el turismo como tercer elemento del problema, especialmente en las zonas con una demanda elevada de alojamiento vacacional.

Los pisos turísticos, otro factor en determinadas ciudades

Mario Conde recuerda que España recibe alrededor de 100 millones de turistas internacionales cada año y señala el crecimiento de los apartamentos turísticos como una de las causas que pueden reducir la oferta residencial permanente.

La cifra es una aproximación. España recibió oficialmente 96,8 millones de turistas internacionales en 2025, récord histórico según el INE.

“Los pisos turísticos contribuyen de una manera decisiva y muy positiva a la financiación y a la cuenta de resultados del turismo, pero al mismo tiempo están separando determinadas propiedades de la oferta en alquiler estable como vivienda”, argumenta.

El impacto no es idéntico en todo el país. La presión de este tipo de alojamientos se concentra especialmente en determinados barrios de grandes ciudades, localidades costeras y destinos con una fuerte actividad turística.

“Lo que tenemos es que estimular la construcción”

La principal receta de Mario Conde es aumentar de manera considerable el parque residencial. “Hay que aumentar el número de viviendas construidas para ser ofertadas, sea en propiedad o sea en alquiler”, afirma.

El exbanquero reclama construcción pública y privada, una reducción de los obstáculos administrativos y mayores incentivos para promotores y empresarios. También plantea potenciar métodos industrializados y viviendas prefabricadas para reducir los tiempos necesarios para poner nuevos inmuebles en el mercado.

“Por tanto, lo que tenemos es que estimular la construcción”, sentencia.

Su diagnóstico coincide en este punto con uno de los grandes consensos que empieza a aparecer entre organismos económicos y expertos: España necesita aumentar la oferta. La discusión política comienza cuando hay que determinar cómo hacerlo, dónde construir, qué peso debe tener la vivienda pública y qué medidas aplicar mientras esas nuevas casas llegan al mercado.

El crecimiento de población no explica por sí solo la vivienda

Donde el análisis de Mario Conde requiere más matices es en la relación directa que establece entre crecimiento demográfico y crisis inmobiliaria. El aumento de habitantes eleva la demanda, pero el problema tiene más factores.

Los largos plazos urbanísticos, la escasez de vivienda social, la falta de suelo finalista en determinados mercados, los costes de construcción, la concentración territorial del empleo y la expansión de distintos usos turísticos también condicionan la oferta disponible.

La propia evolución demográfica tampoco se distribuye de manera uniforme. Mientras algunas ciudades y áreas metropolitanas ganan habitantes rápidamente, numerosas zonas rurales siguen perdiendo población y mantienen viviendas vacías que no solucionan la demanda existente en Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga o Baleares.

La reflexión de Mario Conde llega, en cualquier caso, en el momento en que la vivienda ha pasado de ser un problema económico y social a convertirse también en uno de los principales asuntos de la campaña electoral. Y su conclusión es inequívoca: sin más viviendas allí donde realmente se necesitan, cualquier solución será necesariamente incompleta.

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