En Cataluña, junto al mar Mediterráneo, se encuentra la ciudad y capital de provincia de Tarragona. Esta zona es conocida por muchos por sus playas, pero no tanta gente sabe acerca de su conjunto arqueológico, impresionante y muy bien conservado.
Antiguamente, bajo el domingo del Imperio romano, Tarraco capitaneaba la provincia de Hispania Citerior Tarrconsensis. Y de aquel enclave histórico, hoy queda la Tarragona romana, cuyo conjunto arqueológico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000.
Si todavía no has visitado este lugar de la costa catalana donde contemporaneidad e historia se unen, a continuación puedes descubrir un recorrido imprescindible por los elementos fundamentales del legado de Tarraco.
El edificio más emblemático es el Anfiteatro romano. Un sitio ideal para comenzar la visita, cuya silueta se puede apreciar desde lejos.
Así, el anfiteatro se construyó en el siglo II d.C. , y fue reformado en el siglo siguiente. Lo mandó construir el emperador Heliogábalo, quien decidió ubicarlo con la Vía Augusta y cerca de la playa. Era un emplazamiento ideal para facilitar el desembarco de las fieras y los gladiadores que luchaban ante las 14.000 personas que cabían en su interior.
Además, este espacio cuenta con un legado religioso. Hoy en día se pueden apreciar los restos de una iglesia en la propia arena. Se trata de Santa María del Milagro, construida en el siglo XII y de estilo románico. Este lugar de culturo se edificó sobre una basílica visigótica, la cual data del siglo VI d.C.
Lo imprescindible de la Tarragona romana
La Tarragona romana no acaba en el Anfiteatro. Esta ciudad de la Costa Dorada también cuenta con el Acueducto de Les Ferreres. O como se conoce popularmente, el Puente del Diablo.
Esta impresionante estructura de origen romano forma parte del término municipal de Tarragona. En su día, fue una pieza clave del suministro del agua de Tarraco, portando este bien natural desde el río Francolí a la ciudad.
Así, la parte conservada del acueducto tiene una altura de 26 metros, alcanzando los 217 metros de longitud. Cuenta con dos niveles de arcadas, contando con una precisión del gradiente idónea para garantizar el flujo constante del agua hasta la antigua ciudad.
Y de allí, el visitante puede poner rumbo de nuevo a la ciudad al Foro de la Colonia. Se sitúa en el siglo I a.C., y se puede decir que era el centro neurálgico, religioso, judicial y comercial de Tarraco.
Actualmente, queda una parte del edificio de la justicia, así como columnas corintias de las plazas y los templos adyacentes. El espacio conectaba la zona residencial con las instalaciones del puerto comercial, con el fin de abarcar la mayor parte posible de la población.
Por último, se puede visitar la torre que queda del Foro Provincial romano, llamada Torre del Pretorio. Se construyó sobre el año 73 d.C., y comunica directamente con las bóvedas del Circo romano.
Quien desee conocer más del pasado romano y de los restos arqueológicos de Tarraco, también vale la pena la visita al Museo Arqueológico de Tarraco. Allí se hallan los mosaicos, las esculturas y otros objetos arqueológicos de la época romana. Actualmente, se encuentra en remodelación, pero se podrá volver a visitar muy pronto.

