El Niño continúa fortaleciéndose a una velocidad excepcional y podría llevar la temperatura superficial del Pacífico tropical central y oriental hasta niveles nunca observados durante el último trimestre de 2026. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) prevé que el fenómeno alcance su máxima intensidad alrededor de diciembre y permanezca activo, con una probabilidad cercana al 100%, hasta febrero de 2027.
La última actualización del organismo sitúa la anomalía media prevista en la región conocida como Niño 3.4 en torno a +3,7 ºC entre octubre y diciembre. Si la previsión se cumple, será el nivel más elevado desde que comenzaron las observaciones, por encima del anterior máximo de aproximadamente +2,6 ºC registrado entre noviembre de 2015 y enero de 2016.
«El Niño está firmemente establecido y se está fortaleciendo rápidamente», ha advertido la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo. El organismo considera que podría convertirse en uno de los episodios más intensos registrados desde, al menos, 1950.
El Niño apunta a un máximo histórico en diciembre
La evolución durante los últimos meses explica la preocupación. La anomalía de temperatura en la región Niño 3.4 pasó de alrededor de +1,6 ºC en junio a +2,5 ºC en agosto, según los datos manejados por la OMM.
Ahora, los modelos de trece centros meteorológicos y climáticos internacionales coinciden en que El Niño seguirá ganando intensidad antes de alcanzar su máximo hacia finales de año. Las previsiones se construyen con información procedente de satélites, boyas oceánicas, radiosondas y diferentes sistemas de predicción coordinados internacionalmente.
La temperatura excepcional del océano es especialmente relevante porque El Niño no afecta únicamente al Pacífico. La redistribución de calor modifica la circulación atmosférica y puede alterar los patrones de lluvias y temperaturas en regiones situadas a miles de kilómetros.
Más riesgo de calor extremo, sequías e inundaciones
La actualización climática de la OMM señala una probabilidad muy elevada de temperaturas superiores a la media en grandes extensiones del planeta durante el periodo octubre-diciembre.
Eso eleva el riesgo de episodios de calor extremo y de impactos relacionados con las altas temperaturas, aunque la organización insiste en que una tendencia estacional no significa que todos los lugares vayan a registrar calor extraordinario todos los días.
El Niño también está modificando el mapa global de precipitaciones. La señal más clara de lluvias superiores a lo habitual aparece en el Pacífico ecuatorial central y oriental, pero también en zonas del Cuerno de África, Asia Central, la costa oriental asiática, el norte de la península Arábiga, partes de Norteamérica y el sureste de Sudamérica.
En sentido contrario, aumentan las probabilidades de condiciones más secas en el Pacífico occidental, el subcontinente indio, parte del Caribe, el sur de Centroamérica y el noroeste de Sudamérica.
El Niño no crea calor nuevo
Celeste Saulo ha explicado además uno de los aspectos fundamentales para entender el fenómeno. El Niño no genera por sí mismo energía adicional, sino que favorece la liberación hacia la atmósfera de calor previamente almacenado bajo la superficie del océano.
«El océano del que está extrayendo calor es el más cálido que hemos medido. Simplemente hay más calor disponible para liberar», señaló la responsable de la OMM durante el Foro Mundial sobre el Calor celebrado en Bangkok.
Ese contexto resulta especialmente significativo porque los grandes episodios de El Niño suelen coincidir con años extremadamente cálidos a escala global. El fenómeno de 2023-2024 contribuyó, por ejemplo, a impulsar las temperaturas globales de 2024.
Otros océanos también influyen en el escenario
El Pacífico no es el único factor que está condicionando la situación climática. La OMM prevé un Dipolo del Océano Índico positivo, que alcanzará su máximo durante octubre antes de debilitarse progresivamente. Para octubre-diciembre se espera una anomalía próxima a +0,5 ºC.
Las aguas del Atlántico ecuatorial también permanecerán más cálidas de lo habitual. La combinación de estos patrones puede modificar la circulación atmosférica y reforzar o limitar determinados efectos regionales asociados a El Niño.
La OMM pide prepararse antes de que llegue el máximo
La organización internacional está trabajando con los servicios meteorológicos nacionales y organismos humanitarios para anticipar posibles consecuencias sobre agricultura, salud, energía, abastecimiento de agua o gestión de emergencias.
La advertencia principal no implica que todos los territorios vayan a sufrir fenómenos extremos. La propia OMM insiste en que El Niño cambia las probabilidades, pero no determina por sí solo el tiempo en cada ciudad o país.
Lo excepcional esta vez es la intensidad prevista. Si la anomalía de +3,7 ºC calculada para el último trimestre termina confirmándose, el Pacífico entrará en un territorio térmico sin precedentes en las observaciones modernas justo cuando El Niño alcance su máximo a finales de 2026.

