La violencia digital contra las mujeres no cesa. Cada vez son más las víctimas de los conocidos como “deepfakes” así como otros tipos de imágenes sexuales no consentidas generadas o manipuladas mediante inteligencia artificial. Asimismo, las mujeres políticas son blanco de todo tipo de ataques que las expone aún más. Ellas los sufren mucho más que ellos. Las últimas en descubrir el precio de estar en la primera línea de la política han sido las diputadas europeas.
De acuerdo con una investigación de la plataforma alemana Agora Digitale Transformation, al menos 46 mujeres y cuatro hombres del Parlamento Europeo han sido identificados en imágenes sexuales no consentidas. Los casos han salpicado a siete de los ocho grupos políticos de la Eurocámara, abarcando todo el espectro político. En total, una de cada seis eurodiputadas ha sufrido algún tipo de ataque digital.
La investigación examinó hasta 200 sitios web conocidos por alojar pornografía especializada en “deepfake”. Los investigadores encontraron 50 casos relacionados con eurodiputados, incluido material directamente accesible en línea y enlaces que asociaban los nombres de los políticos con las denominadas aplicaciones “nudifier”, de desnudos.
Ante esta alarma, la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, ha denunciado la situación en el Hemiciclo. “La violencia contra las mujeres, ya sea en línea o fuera de línea, es intolerable y deplorable“, indicó Metsola. “Esta Cámara se opone a ella con todas las medidas a su alcance”, avanzó la presidenta maltesa.

La eurodiputada de Los Verdes Lena Schilling ha contado públicamente que ella es una de las víctimas. “Imagina llegar un día al trabajo, abrir tu ordenador portátil y descubrir que hay fotos tuyas desnuda en internet, pero que tú nunca las hiciste”, explicó Schilling. “Eso es lo que nos ha pasado a mí y a muchas otras mujeres. Es horrible”, reconoció la política austriaca, quien por cierto es la eurodiputada más joven de esta legislatura.
Para Metsola, las imágenes en sí mismas son solo una parte del ataque. El objetivo más profundo es intimidar a las mujeres elegidas que están desempeñando su labor. “Se trata de un intento de atacar y aprovecharse de las políticas elegidas que cumplen con su deber”, aseveró.
Y es que puede generar autocensura en las futuras candidatas y evitar que las nuevas generaciones se unan a la primera línea política. Por lo que Metsola avanzó que “este es vuestro lugar. Vuestra voz tiene cabida aquí. Y estaremos a vuestro lado”.
En una investigación del propio Parlamento Europeo, difundida en marzo de 2026, concluyó que este fenómeno forma parte de un patrón más amplio de violencia en línea contra las mujeres. Las plataformas digitales son los nuevos canales para el abuso misógino, que permiten producir y distribuir contenidos nocivos de forma rápida y a gran escala. Las imágenes manipuladas o íntimas que circulan sin consentimiento representan, en su inmensa mayoría, a mujeres, según los datos disponibles citados por el Parlamento Europeo en un seminario especializado.

Al igual que en la investigación germana, en la que 46 mujeres han sido objeto de deepfakes. Para la presidenta de la Eurocámara, estos ataques no pretenden sólo humillar, sino también silenciar a las mujeres en la política.
La violencia contra las mujeres en la vida pública no es simplemente otra forma de acoso en línea: el Parlamento señala que puede dirigirse a las mujeres precisamente por el hecho de ser mujeres, con el objetivo de desalentar una mayor participación femenina en la política. Las mujeres encuestadas han manifestado que se sienten menos dispuestas a defender determinadas posiciones o a continuar con sus carreras políticas.
Las actitudes en torno a las imágenes íntimas no consentidas siguen siendo preocupantes. Una encuesta del Parlamento Europeo realizada en febrero de 2024 reveló que el 43% de los encuestados consideraba que las mujeres eran, al menos en parte, responsables si las fotografías íntimas que habían compartido con alguien se difundían posteriormente sin su consentimiento. En 13 países de la UE, el número de personas que estaban de acuerdo con esa afirmación superaba al de quienes no lo estaban. Letonia registró el mayor nivel de acuerdo, con un 74%, seguida de Lituania, con un 70%, y Chequia, con un 68%.

Antes de la llegada de la IA, las mujeres ya sufrían este tipo de abusos o ataques sexuales. Sin embargo, lo que ha cambiado con la IA generativa es, según el estudio de Agora, que este tipo de materia sea más barato y rápido de producir, y más difícil de detectar.
De ahí que sea tan importante legislarlo. Metsola ha instado a los Estados miembros de la UE a prepararse para prohibir las aplicaciones “nudifier”. Una nueva regulación entrará en vigor el 2 de diciembre y debe aplicarse antes de junio de 2027 y establece normas mínimas para tipificar como delito las formas graves de ciberviolencia.
La Ley de Servicios Digitales ya impone a las principales plataformas en línea la obligación de eliminar contenidos nocivos, incluidas las imágenes íntimas o manipuladas distribuidas sin consentimiento. Pero los investigadores de Agora advierten de que gran parte del daño puede producirse en sitios web más pequeños, a menudo con sede en el extranjero, donde es más difícil hacer cumplir la ley.
The @Europarl_EN stands strong against the targeting of women by deepfake pornography websites publishing false and altered images.
Instead of humiliating us, this empowers us.
Instead of silencing us, this makes us louder.
Instead of scaring us, this makes us more determined.… pic.twitter.com/rM1IlJ6js8— Roberta Metsola (@EP_President) October 5, 2026
Para Metsola, permitir que esa laguna persista significaría aceptar una nueva arma contra las mujeres que se incorporan a la vida pública, por lo que urgió a cumplir con las nuevas leyes. “En lugar de humillarnos, nos empoderará. Y en lugar de silenciarnos, nos hará alzar aún más la voz”, concluyó.
Si algo de lo que has leído te ha removido o sospechas que alguien de tu entorno puede estar en una relación de violencia puedes llamar al 016, el teléfono que atiende a las víctimas de todas las violencias machistas. Es gratuito, accesible para personas con discapacidad auditiva o de habla y atiende en 53 idiomas. No deja rastro en la factura, pero debes borrar la llamada del terminal telefónico. También puedes ponerte en contacto a través del correo 016-online@igualdad.gob.es o por WhatsApp en el número 600 000 016. No estás sola.

