Salma Bennani (Fez, 1978) ha sido durante dieciséis años la mujer más visible del palacio real marroquí. Ingeniera informática, se convirtió en 2002 en la primera esposa de un monarca alauí presentada oficialmente al pueblo y con título propio, Lalla Salma, rompiendo doce siglos de tradición. Desde entonces, ha participado en actos y foros internacionales, llegando incluso a crear una gran fundación contra el cáncer. Su imagen, amable y educada sirvió para que Mohamed VI modernizara una monarquía que llevaba años estancada. Pero hace tiempo que Lalla Salma no protagoniza portadas y no participa en ningún acto público. Según quienes la conocen es una mujer prácticamente borrada del mapa. Y también, según los mismos analistas, alguien que podría reaparecer con fuerza cuando su hijo herede el trono.
“Hassan II, el padre, tuvo varias mujeres, pero con Mohamed VI la princesa tuvo un papel protagonista”, explica uno de los analistas exiliados en España consultado por Artículo14. “Después de la separación fue todo lo contrario. Su espacio en la monarquía la ocupan ahora sus hermanas”. El divorcio, confirmado en 2018 a través de la prensa internacional, marcó el final abrupto de ese protagonismo. Desde entonces, Lalla Salma apenas ha sido vista en público: unas vacaciones en Grecia en 2019, una visita a un hospital en Fez en 2025 y un partido de fútbol de la selección marroquí en enero de este año. Los marroquíes ya la apodan “la princesa fantasma”.
“De la noche a la mañana desaparece”
Lo que ocurrió entre medias, según las fuentes consultadas, no fue una simple retirada voluntaria. “Ella caía muy bien, pero de la noche a la mañana desaparece”, relata un politólogo marroquí exiliado en España. “Cuando se hizo efectivo el divorcio empezó una campaña para desprestigiarla. Una forma de intentar vender su desaparición del área pública. Aunque era querida, en Marruecos, sobre cualquier princesa está el rey”. El mismo diagnóstico lo comparte otro analista: “Lleva en una especie de arresto domiciliario años. Empezó a sufrir acoso, difamación en medios de comunicación. Todo para intentar salvar la imagen del rey”. Y añade: “Ha sabido aguantar toda la represión para después vengarse”.
El futuro rey de Marruecos “vivió toda la separación”
El silencio impuesto, sin embargo, no ha roto el vínculo con su hijo mayor, el príncipe heredero Moulay Hassan, nacido en 2003. “Su hijo, que sería el príncipe heredero, lo será en el medio plazo, porque su padre está mal y no está para reinar”, apunta el analista. Ambos mantienen, según coinciden las fuentes consultadas, una relación muy cercana pese a la distancia que Lalla Salma guarda con los focos. “Se habla de que el hijo vivió toda la separación y está ligado a la madre. Se espera que ella tenga un papel protagonista porque el hijo vio todo lo que sufrió su madre. El hijo está muy influenciado por ella”, sostiene el politólogo.
Esa hipótesis, la de una Lalla Salma que resurge cuando Moulay Hassan acceda al trono, está cogiendo cada vez más fuerza entre quienes siguen de cerca la corte alauí. Según ellos, un futuro rey formado bajo la sombra del ostracismo de su madre podría querer devolverle el lugar que la corte le arrebató, y con ello reabrir un papel público que hoy ocupan, en su ausencia, las hermanas de Mohamed VI.
Siglos de machismo
El caso de Lalla Salma no es, en cualquier caso, una anomalía dentro de la monarquía marroquí, sino la última versión de un patrón que se repite generación tras generación. “A la abuela nunca se le ha visto. Durante el reinado de Hassan no apareció. Cuando llegó Mohamed ya se supo su nombre. Antes ni eso”, recuerda el analista, en referencia a Lalla Meryem, la madre del propio Mohamed VI. “Las mujeres dentro de palacio se dice que algunas de ellas tienen cierto poder”, añade, dando a entender que la influencia femenina en la corte alauí ha existido siempre, aunque casi nunca a la luz pública.
En ese terreno es en el que se mueve hoy Lalla Salma. Invisible para las cámaras, pero presente, según quienes la conocen, en la vida del hombre que dentro de no mucho tiempo podría convertirse en Hasán III de Marruecos. Nadie se atreve a garantizar que su regreso a la escena pública vaya a producirse pero tampoco nadie, entre los consultados, lo descarta.

