Tras haber conseguido superar el récord del ejecutivo más longevo de la historia reciente del país, la coalición de extrema derecha del Gobierno italiano se apunta ahora una nueva victoria al final de la legislatura y a un paso de las generales, que se celebrarán en 2027. El Parlamento acaba de dar luz verde, en la última fase de su aprobación, a la nueva ley electoral propuesta por Meloni, Stabilicum, que ha obtenido 227 votos a favor y 164 en contra. El triunfo político de las últimas horas, aunque era previsible, no estaba garantizado. De hecho, hasta el final, el peligro de que la modalidad de voto, secreto, pudiese esconder a disidentes entre las filas de la derecha, estuvo en el aire.
Giorgia Meloni, que no estuvo presente en la votación, celebró la noticia con un mensaje en redes sociales: “A quien esperaba ver a la derecha dividida, hoy respondemos con los hechos: estamos unidos, compactos y determinados a llevar adelante los compromisos tomados con los ciudadanos”.
Con l’approvazione definitiva della nuova legge elettorale, quando gli italiani torneranno a votare potranno scegliere tutto: il partito, la coalizione, il programma, il candidato premier e – di nuovo – il proprio parlamentare. Il centrodestra reintroduce il voto di preferenza,…
— Giorgia Meloni (@GiorgiaMeloni) October 8, 2026
Luego, desde un evento al que asistía en el municipio de Ascoli Piceno, habló con la prensa para insistir que la legislatura irá hasta el final, dentro de un año. Aunque todo apunta a que un contexto cada vez más electoralista anuncia un adelanto electoral, quizás en primavera.
Pero el camino, a pesar de la amplia mayoría que sostiene a la primera ministra Meloni, no ha sido nada fácil para la ley Stabilicum, a la que la oposición ha apodado “Melonellum”. En un país en el que los diferentes gobiernos han ido habitualmente cambiando las leyes electorales mientras estaban en el poder, este nuevo texto había generado dudas en la oposición pero, sorprendentemente, también fricciones en la coalición de Gobierno. De hecho, la solidez y compromiso del Ejecutivo ya se fracturó en julio cuando la votación de una enmienda de esta reforma fue boicoteada por los famosos francotiradores, parlamentarios que no respetan la disciplina de partido ocultos en el voto secreto. El temor de que algo así pudiese pasar existía y Meloni había incluso amenazado que si la votación salía mal caería el Gobierno.

Meloni respira ahora tranquila consiguiendo sacar una ley que sustituye, de alguna forma, su ambición de poner en marcha una profunda reforma para elegir directamente al primer ministro -algo insólito porque en este país es el Presidente de la República el que debe designar candidato-. De hecho, uno de los puntos más criticados de esta nueva ley prevé precisamente que los partidos incluyan el candidato a premier en su programa electoral, personalizando el voto. Otro de los puntos que ha sido objeto de grandes críticas es que esta ley propone listas abiertas, salvo, como decimos, la indicación del líder. Esto reduce las salvaguardas para la paridad y las cuotas en las listas, poniendo en riesgo la presencia de mujeres en el próximo Parlamento.
Premio al partido más votado
Pero, quizás el punto que más ha generado polémica es el famoso premio de mayoría que regala 70 escaños en el Congreso y 35 en el Senado para la coalición que logre el 42% de los votos con la idea de garantizar la estabilidad, de ahí el nombre, en latín, Stabilicum. La oposición, que ha protestado tras la aprobación con carteles que decían “ley estafa”, consideraban este cuadro normativo inconstitucional y creado solo para favorecer a la derecha.

En efecto, esta nueva ley electoral tiene aún otra batalla que superar: la del Tribunal Constitucional. La oposición ya ha advertido que recurrirá a algunos de sus puntos más controvertidos, que deberían resolverse a tiempo para que el Ejecutivo pudiese solventar los problemas de cara a la cita electoral del próximo otoño, si se agota el calendario de esta legislatura, o incluso ya en primavera, como se rumorea desde hace meses. Meloni ve cómo crece el nuevo partido, más a la derecha del suyo, del ex general Vannacci, Futuro Nacional, que ha cambiado las cartas sobre la mesa de manera inesperada. La primera ministra, aunque lo niega, hoy lo ha hecho de nuevo, podría estar más interesada que nunca en votar lo antes posible para evitar que el fenómeno crezca más. Aunque antes, más pronto que tarde, los ojos están puestos en lo que diga el Tribunal Constitucional sobre esta nueva ley electoral.

