La incertidumbre se cierne sobre la economía francesa, gripada y en dificultad ya en los últimos años. Los disturbios que han ocasionado pérdidas de aproximadamente 1.000 millones, así como 2.000 detenidos y 600 policías heridos, fuente de inestabilidad política y fiscal y de mayores dudas sobre la deuda pública francesa, se dejan notar en las finanzas.
La prima de riesgo de Francia, el diferencial entre el rendimiento exigido a los bonos a diez años del país galo respecto de la referencia del bund, el bono alemán, llegaba este lunes a 146 puntos básicos, la mayor brecha desde principios de octubre y máximos desde 2012 después de que el interés de la deuda francesa haya aumentado al 4,90%. El diferencial ha aumentado un 5% desde el viernes, cuando se situaba en 137 puntos básicos, y durante octubre ha crecido un 12%. Por su parte, el selectivo de la Bolsa francesa, el CAC 40, que se deprecia más de un 3% desde hace un mes, ha bajado en la sesión de este lunes más de un 1%. Con todo, tal como recoge Expansión, este lunes se ha registrado una oleada de venta de bonos, lo que lleva a reducir su precio y a elevar el interés exigido a su deuda.
Dicho repunte de la percepción del riesgo es el reflejo de esa preocupación por la sostenibilidad de las cuentas públicas del país vecino, en los meses finales de Emmanuel Macron al frente de la República, que ha rechazado este lunes la dimisión del ministro del Interior, Laurent Nuñez.

“No es Grecia”
Sin embargo, los temores de algo mucho parecen disiparse: el responsable de Macro de ING Research, Carsten Brzeski, defendía la semana pasada que la idea de que esto pueda ser una nueva crisis de deuda soberana del euro resulta “descabellada”. “Francia no es una segunda Grecia. La situación es completamente diferente”, comentó.
En esta línea, el gobernador del Banco de Francia, Emmanuel Moulin, había afirmado con anterioridad que no se dan las condiciones para una intervención del BCE, cuya misión es contrarrestar la inflación, “no resolver los problemas presupuestarios de Francia”.
Economía estancada
Con todo, la economía francesa continúa estancada, tras avanzar un exiguo 0,5% interanual en el segundo trimestre y un 0,7% en el primero. La previsión para el conjunto de 2026 es que crezca apenas un 0,4%, según los cálculos del propio Gobierno y del Banco de Francia. Además, su déficit se prevé que sitúe en el 5,4% del PIB este ejercicio, muy lejos del límite del 3% que establece Bruselas. Y su deuda está cerca del 120% del PIB.

