España ya está entre las cuatro mejores selecciones del Mundial de 2026. Después de avanzar también en este particular campeonato de la igualdad, la semifinal frente a Francia eleva el nivel de exigencia. Sobre el césped se cruzan dos candidatas al título; fuera de él, dos países europeos con marcos legales consolidados, una presencia relevante de mujeres en las instituciones y desafíos todavía pendientes.
La comparación política coloca a España por delante, aunque Francia presenta cifras elevadas. Según el informe Women in Politics 2026, elaborado por ONU Mujeres y la Unión Interparlamentaria, las mujeres dirigen nueve de los veinte ministerios franceses, un 45% del gabinete. España alcanza el 50%, por lo que mantiene la paridad y conserva una ventaja de cinco puntos porcentuales.
La diferencia aumenta al observar los parlamentos. Las mujeres ocupan el 44% de los escaños españoles, mientras que en Francia representan el 36,2%, con 208 diputadas de un total de 575 integrantes. Los datos no dejan de reflejar una presencia femenina notable en ambos países, aunque todavía alejada de la igualdad exacta en las cámaras legislativas.
En las presidencias parlamentarias, sin embargo, el marcador queda igualado: tanto España como Francia cuentan con mujeres al frente de sus parlamentos. Se trata de un elemento relevante porque no solo mide cuántas mujeres acceden a un escaño, sino también su llegada a los puestos de mayor autoridad dentro de las instituciones.

Dos modelos legislativos avanzados
España vuelve a tomar ventaja al comparar los instrumentos legales relacionados con la igualdad. ONU Mujeres señala que el país dispone del 100% de los marcos jurídicos analizados para promover, aplicar y supervisar la igualdad de género, con especial atención a la violencia contra las mujeres. Francia alcanza el 88,9%.
La cifra francesa continúa siendo elevada, pero el análisis detallado muestra diferencias entre ámbitos. El país alcanza el 80% en los marcos generales y la vida pública, el 88,9% en violencia contra las mujeres, el 90% en empleo y beneficios económicos y el 90,9% en matrimonio y familia. Los datos reflejan una estructura normativa desarrollada, aunque todavía incompleta de acuerdo con la metodología de Naciones Unidas.
La violencia de pareja sigue siendo una asignatura pendiente a ambos lados de los Pirineos. En Francia, el 5% de las mujeres de entre 15 y 49 años declaró en 2018 haber sufrido violencia física o sexual por parte de una pareja actual o anterior durante los doce meses previos. En España, el porcentaje correspondiente al mismo año y grupo de edad fue del 2,9%.
Cuando se amplía el periodo analizado a toda la vida, las cifras se acercan considerablemente. Según el Banco Mundial, el 18,9% de las mujeres francesas ha experimentado violencia física o sexual por parte de una pareja íntima, frente al 18,3% registrado en España. La diferencia es mínima y ambos países se encuentran por debajo del promedio mundial del 27%, pero casi una de cada cinco mujeres afectadas continúa siendo una proporción difícil de considerar satisfactoria.

Francia recorta distancias en los indicadores sociales
El país francés obtiene mejores resultados en algunos datos relacionados con la salud y la vida cotidiana. En 2023 se contabilizaron cuatro nacimientos por cada mil adolescentes de entre 15 y 19 años en Francia. En España fueron cinco por cada mil, por lo que el punto cae del lado francés, aunque la distancia es reducida.
España presenta, en cambio, una mortalidad materna más baja. El Banco Mundial sitúa en siete las mujeres fallecidas por cada 100.000 nacidos vivos en Francia por causas relacionadas con el embarazo. En España son tres. Ambos países registran tasas bajas dentro del contexto internacional, pero la diferencia vuelve a favorecer al sistema español.
Francia también muestra una distribución algo menos desigual del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado. Las mujeres y niñas mayores de 15 años dedican a estas tareas el 15,8% de su tiempo, frente al 9,5% de los hombres. En España, ellas destinan el 19% y ellos el 8,6%. La carga continúa recayendo principalmente sobre las mujeres en los dos países, aunque la brecha francesa resulta menor.

Una semifinal decidida por detalles
El España-Francia de la igualdad no ofrece una diferencia abrumadora. España se impone en representación femenina dentro del Gobierno y el Parlamento, desarrollo de los marcos legales, mortalidad materna y violencia de pareja durante el último año. Francia responde con una tasa menor de maternidad adolescente, una distribución algo más equilibrada de los cuidados y una mayor cobertura de datos de género.
Si esta semifinal se resolviera mediante los indicadores analizados, España volvería a avanzar, pero necesitaría competir hasta el último minuto. El marcador podría quedar en un 4-3 para la selección española: una victoria ajustada ante un rival capaz de discutir cada balón.

