Opinión

Un ser intocable

El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.
El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.
Kike Rincón - Europa Press
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Que la corrupción forme parte de nuestra actualidad se ha convertido en una dolorosa “nueva normalidad” que, al parecer está lejos de desaparecer.

Cada día amanecemos con datos nuevos sobre diferentes casos de presunta corrupción, sobre nuevos políticos y expolíticos investigados, y sobre el descubrimiento de nuevas redes de presuntas corruptelas que cada vez alcanzan e implican a más personas.
Algunos aluden a que la falta de regulación sobre el “lobby” en nuestro país tiene algo que ver. Quizás estas afirmaciones parten del no querer afrontar que para que existan personas corruptoras, es necesario que existan – lamentablemente – políticos corruptibles.

Sobre que España necesita una legislación urgente en materia de regulación de “lobbys” no existe duda. De hecho, desde la Asociación de Profesionales de Relaciones Institucionales – APRI – se lleva años demandando. Pero tampoco existe duda a tenor de diferentes causas que se encuentran en los juzgados actualmente, que España también necesita regulación sobre las limitaciones y funciones a realizar por los “consortes” de los presidentes del Gobierno y, sobre las actividades de los Expresidentes.

Aunque se intente convertir la despreciable actualidad en contienda y fango político, la realidad es que la corrupción no entiende de ideologías ni partidos, y que el generalizar siempre resta el valor a aquellos que se dedican a la política con ética y valores.
La condición de “investigado” sobre el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero ha cogido a muchos por sorpresa; o no.

El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.
El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.

Plus Ultra, empresas fantasmas en Emiratos, transacciones injustificables, softwares, Air Europa, enchufes, conversaciones sobre millones de euros como si de golosinas se tratasen – o embutidos -, … Son términos que se nos hacen más que familiares.
Quizás la sorpresa sobre esta investigación parte del aspecto de que el expresidente se presumía intocable. Lo que se transcribe en el sumario apunta de manera presunta no solo a actitudes corruptas, si no al liderazgo de toda una trama que llega a enfangar presuntamente hasta a su propia familia.

Las joyas recientemente encontradas se han convertido en un meme en si mismo, sobre todo si recordamos ese mitin no tan lejano en el que el propio Zapatero decía que “ser socialista era tener poco, y dar mucho”. Quizás son buenas, quizás son falsas, quizás solo es una despreciable radiografía de la política más oscura. Lo que está claro es que lo que recoge el sumario no define al socialismo en sí, aunque sí a algunos socialistas.

Supongo, siempre desde el desconocimiento profundo pero advirtiendo actitudes, que el expresidente debía de sentirse un ser intocable, un ser al que nadie iba a investigar, al que nadie se atrevería a citar en un auto. Lo supongo porque no me entra en la cabeza el pensar que un padre haga presuntamente partícipe al negocio de sus hijas en actividades un tanto cuestionables.
Una maquetación de un informe por casi medio millón de euros, pagos cuantiosos desde empresas de dudosa solvencia,… Estos datos son los publicados y que se recogen en la investigación al parecer aún abierta.
Solo un sentimiento todopoderoso podría explicar esa falta de “cuido” o de “dejar fuera” a cualquiera cosa que tuviese que ver con su familia.

La justicia hablará y las investigaciones continuarán, y hasta el momento podemos opinar sobre la información sin vulnerar la presunción de inocencia porque no todos somos jueces. Lo que sí podemos es extraer un nexo en común entre todos los casos de corrupción conocidos de los diferentes partidos, y es que siempre ha existido gente que cree que a ellos no los pillarán.
Será la justicia quien tendrá que dictar la verdad.

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