En una batalla personal. Es en lo que ha convertido la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, el desalojo de los manifestantes acampados en la Puerta del Sol que protestan por la crisis de la vivienda, los precios abusivos del alquiler y los desahucios. “Están preparando el terreno probablemente para elecciones pero, desde luego, para seguir quemando las calles”, ha defendido esta semana, convencida de que la acampada está promovida por los partidos de izquierda.
Lo cierto es el descontento de la Puerta del Sol va dirigido a todas las administraciones, pero el equipo de Ayuso ha visto en la concentración una oportunidad para dejar de hablar de la polémica de su ático y generar un enfrentamiento cuerpo a cuerpo con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. “Es su especialidad, en el terreno que se mueve más cómoda”, indica un miembro del partido. Tal y como ocurrió con la gestión de la pandemia de Covid-19.

“La decadencia es un virus cancerígeno que se pega y se propaga gran velocidad”, aseguró Ayuso antes de anunciar que el Gobierno regional iba a acudir a los tribunales para solicitar medidas cautelarísimas para la inmediata disolución de esa “ocupación ilegal” en Sol, según defendió. Consideran que la acampada “excede los límites constitucionales y legales que delimitan el ejercicio del derecho fundamental de reunión”. Pero también forma parte de la performance del ADN político madrileño.
Dirigentes del partido consultados reconocen, en privado, que puede lograr que el choque sí acabe beneficiando a Sánchez por su empeño en convertirlo en una confrontación directa. Otros creen que ha conseguido opacar la polémica interna abierta en el PP de Madrid tras la adquisición del controvertido ático por parte del equipo de la presidenta.
La realidad es que el ambiente se ha ido impregnando de un aroma electoral y, en esa línea, Ayuso ha recuperado el lema que utilizó en los comicios autonómicos de 2021, antes de su primera gran victoria en Madrid. “Volvemos al comunismo o libertad. Esta es la batalla que se libra en España”, ha rescatado para advertir del nuevo “Frente Popular” y la “revolución” que, a su juicio, están por llegar de la mano de la izquierda.

Génova entra obligada al debate sobre vivienda
Al comienzo de esta semana el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, reunió a su Junta Directiva Nacional con el firme propósito de mantener la crisis de Ceuta en los titulares. En Génova 13 no querían que la vivienda ocupara el centro de la conversación política.
“Pretenden encima que dejemos de hablar de ello (de Ceuta)”, lamentó Feijóo, quien anunció una comisión de investigación en el Senado sobre la gestión de la crisis migratoria. “Queremos saber todo sobre cómo ocurrió la invasión en Ceuta, cómo se respondió ante ella y cómo se puede evitar que vuelva a repetirse. España tiene derecho a saber la verdad”, sentenció.
El líder popular añadió que “Ceuta será la guinda para decir basta. Este clamor está en la calle ante la situación insostenible de la invasión de nuestro territorio”. En el PP consideran importante la declaración del exjefe de gabinete del delegado del Gobierno en Ceuta que, esta semana, ha sostenido ante el juez que “no se paró de pedir ayuda”. “Ceuta parecía Sarajevo, la ciudad entró en pánico”, ha declarado. Además, indicó que tiene 19 mensajes con el CNI sin desclasificar.
El PP duda de que Sánchez convoque elecciones
Mantener Ceuta en el centro de la actualidad mediática. Era la idea. Pero la acampada de Sol y los decretos de Vivienda han movido el marco por completo. Tras decaer los dos decretos en el Congreso de los Diputados, Sánchez se estaría tomando este finde de semana para reflexionar sobre la posibilidad de un adelanto electoral. Un déjà vu.
Dentro de la derecha no hay unanimidad sobre qué decidirá finalmente. Miembros del PP creen que lo vivido en el Cámara Baja es “una cuestión de confianza encubierta” y celebran las dudas del presidente. Pero, en privado, nadie se fía de sus intenciones. “Convocar después de una derrota no es lo suyo, pero es que todo lo que viene -imputación del PSOE incluida- va a ser un calvario”, reflexiona un dirigente popular.
Otros líderes creen que esta situación es un preludio de lo que espera en los próximos meses: “Les conviene que haya tensión, están preparando y cronificando lo que, en los próximos meses, quieren usar como herramienta de crispación y confrontación, la calle”, explican.
Se especula con que una de las fechas que estaría barajando Sánchez para ese adelanto sería el próximo 29 de noviembre. Coincide con el día exacto en el que está previsto que Ayuso sea reelegida presidenta del PP madrileño. Un fin de ciclo perfecto.

