Moncloa enfría por ahora la convocatoria de elecciones generales, que ya pidieron en privado ministros y dirigentes socialistas en la mañana del viernes. Consumada la derrota parlamentaria de los dos reales decretos leyes en materia de vivienda, Pedro Sánchez busca una salida al laberinto. En el Gobierno no descartan que esta ruta pase precisamente por el llamado a las urnas, pero de momento piden “calma”.
Tranquilidad, recetan, para “analizar lo que ha pasado”, y buscar alguna forma de “paliar” las dificultades de millones de españoles para acceder a una vivienda. “A eso nos vamos a dedicar en las próximas horas y días, calma”.
No descartan tampoco nuevos intentos de legislar en materia de vivienda -“Se puede seguir gobernando y legislando”-. Pero insisten en que han hecho “un ejercicio consciente” para no ir “todavía” a la “pantalla” del adelanto electoral. “No es momento de tomar esa decisión”. Al menos, durante el fin de semana. La agenda del presidente está vacía el fin de semana -ya lo estaba antes de estos días-, y el lunes se reunirá la Ejecutiva del partido, como también estaba previsto hace semanas.
Por su parte, fuentes de la cúpula de Ferraz ponen sobre la mesa otra cuestión a tener en cuenta: necesitan tiempo para analizar si efectivamente la ola de indignación generada por el desahucio de Maricarmen Abascal podría traducirse en votos para la izquierda, sea para el PSOE o para su socio de coalición. Si el rechazo de PP, Vox y Junts a estas normas funciona como gasolina para el malestar ya existente en las calles.
En Moncloa reconocen haber encargado encuestas recientemente, y esperan poder analizar sus resultados “en breve”. En la sala de máquinas del cuartel general socialista afirman que, ni su monitorización continua de las redes sociales, ni su observación exhaustiva de las protestas, les permiten tener claro aún si podrían pescar en este caladero. “Ha pasado muy poco tiempo”.
El Ejecutivo reanudó las negociaciones para lograr estos decretos hace 10 días, tras el desalojo de Maricarmen, y creen que el escenario sigue siendo muy voluble.
Aguardan a las manifestaciones del sábado para comprobar si las movilizaciones ponen en su punto de mira a PP, Vox y Junts por votar en contra de los decretos. El marco del debate sobre el derecho a la vivienda les beneficia y creen que puede ayudar a movilizar a sus bases. La duda es si ese empuje será suficiente.
“Los progresistas somos más”, aseveran desde Moncloa, sin apoyarse en números. “Hay muchas personas progresistas que votan al PP, pero lo de hoy… “El PP no es consciente de lo que ha hecho hoy”. “Ha pasado algo muy grave”, insisten. Por su parte, reconocen que este viernes se ha producido un “punto de inflexión” social, aunque rebajan el daño político causado al Ejecutivo. El resto de sus socios admite que el mazazo es enorme.
Por otro lado, aunque públicamente obvien la cuestión, el frente judicial por los presuntos casos de corrupción es otro de los que puede seguir complicándose, como recuerda un veterano dirigente -“es incontrolable”-. A la hora de sopesar un adelanto electoral, es un factor de peso para calcular todos sus pasos.
Sánchez transmite a Díaz el llamado a la calma
Por lo pronto, el llamado a la “calma” que enarbolan en Moncloa ya se lo ha trasladado Sánchez a la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, afirman fuentes de Sumar en el Ejecutivo. El mismo interlocutor apostilla que no esperan nuevos movimientos inminentes, menos aún sin previo aviso. Durante el pleno, Sánchez y Díaz coincidieron en la zona de Gobierno de la Cámara Baja, lejos de miradas u oídos indiscretos. La vicepresidenta segunda reconoció a Al Rojo Vivo (La Sexta) que efectivamente habló con el presidente sobre esta materia, pero sin dar detalles.
En el Gobierno y en el partido no pueden descartar que el Sánchez, tras este nuevo periodo de reflexión, acabe llamando a las urnas el mismo lunes, tras el fin de semana. Sin embargo, otro interlocutor de Sumar en el Gobierno afirma que el escenario no parece estar decidido. Hasta duda de que el presidente crea que es el mejor momento para disolver las Cortes. “Nos están preguntando reiteradamente cómo lo vemos”. “Deben estar haciendo encuestas sin parar”, apostilla un segundo interlocutor del Ejecutivo.
Visto el devenir de esta movilización ciudadana, creen que la protesta “no se traduce hoy en lo electoral”, y por tanto no les serviría para revalidar la coalición: “Convocar elecciones para que gane el adversario no tiene sentido”. También asumen que no tienen la menor opción de marcarle el camino a Sánchez, el único que tiene en su mano pulsar el botón nuclear.
Dudas en el PSOE: “¿Vamos a dejar a la gente a su suerte?”
Los ministros consultados por Artículo14 consideraron posible -hasta seguro- que Sánchez aprovechará la ola de protestas y la derrota en el Congreso para llamar a las urnas. En la dirección del PSOE y entre varios cargos públicos, sin embargo, la división es evidente. Un parlamentario afirma que en las últimas 24 horas ha pasado de abogar por elecciones a volver a pisar el freno.
Una dirigente de primera línea se pregunta qué les ocurrirá a quienes necesitan de la aprobación de medidas urgentes en materia de vivienda si hoy tiran la toalla: “¿Vamos a dejar a la gente a su suerte?”. “¿Pasan 54 días en los que a la gente la siguen desahuciando?“, cuestiona. 54 días son los que legalmente deben transcurrir entre la convocatoria electoral y la celebración de los comicios.
Durante la mañana, en el pleno, el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, ya recetó a Sánchez “cabeza fría”, y esta expresión ha ido ganando adeptos con el paso de las horas. “¿Tenemos mejor situación que hace días? Sí. ¿Vamos a sumar? No”, lamenta otro interlocutor.
Asumiendo estas dos premisas, otro socialista reconoce que están en una encrucijada: explica que no se han visto en un escenario más beneficioso en meses, y que hoy pueden ir a elecciones con la vivienda aún en el centro del debate público -está por ver durante cuánto tiempo-. Podrían esperar, asume, pero nada les garantiza que vuelvan a aproximarse siquiera a un contexto más favorable. Ni que su socio minoritario, huérfano de liderazgo y aún sin candidato, logre rearmarse a tiempo para las urnas.
Donde no hay ninguna diferencia de diagnóstico entre la cúpula socialista y sus cargos públicos es en el estado anímico y moral de sus compañeros de filas. El debate sobre vivienda y la indignación con las derechas les ayuda a crecerse: “Vamos a por todas”. En Ferraz aseguran estar listos, y venden que sus cargos, cuadros y militantes, están listos para dar el do de pecho cuando proceda. Sea en 54 días, en varios meses o en semanas. ¿El riesgo? Que esperen demasiado y la calle se desmovilice mientras ven abrirse nuevos frentes.
La opción de armar unos Presupuestos centrados en la vivienda, aunque no tengan números para prosperar y sólo sirvan como programa electoral, lleva rondándoles desde el desahucio de Maricarmen. Y la idea de abandonar en vía muerta las normas y reglamentos todavía en tramitación les entristece. Pero creen que difícilmente volverán a contar con una oportunidad como ésta en mucho tiempo. Si es que llegan a hacerlo.

