El viaje histórico de 48 horas emprendido por los Reyes a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla ha marcado un antes y un después en la vinculación de la Jefatura del Estado -y se espera del resto de las instituciones- con los territorios del norte de África. Porque no sólo se ha tratado de una visita a raíz de una crisis, o para hacer poner la cruz en el mapa, sino la clara intención de la Corona de cambiar radicalmente de rumbo y normalizar las visitas a las ciudades como si se trataran de cualquier otra. “Merecéis sentir más a menudo, también a través de vuestros Reyes, el abrazo y la cercanía de todos los españoles”, aseveró el Monarca durante su discurso de cierre de viaje desde Melilla.

Desde el viaje de Don Juan Carlos y Doña Sofía en 2007, la Corona no había vuelto a estar presente en ninguna de las dos tierras del norte de África, sobre las que Marruecos reclama su soberanía, pese a existir antes de la constitución del reino alauí. En aquel momento, la reacción de Mohamed VI fue la de tildar la visita de “provocación”, y advirtió a España de que se ciñera a las consecuencias. Las circunstancias de este viaje son muy distintas, y el Estado tiene la posibilidad de dar un paso hacia adelante.
El respaldo de la UE que Marruecos no ignora
El tema migratorio preocupa en Europa, y no en vano las políticas de acogida se han revertido. Mientras sucedía el viaje a Ceuta el martes, la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von Der Leyen, pidió que los inmigrantes marroquíes llegados a España de manera ilegal debían volver a su lugar de origen. Exactamente, el mismo mensaje que dijeron públicamente tanto el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, como posteriormente el Jefe del Estado. Marruecos es consciente de la repercusión a nivel global que ha tenido el haber permitido la avalancha de más de 80.000 personas a Ceuta -y en menor proporción a Melilla-, dado que el objetivo final de los inmigrantes no es quedarse en la ciudad, sino continuar hacia la península e, incluso, al resto de Europa a través de Francia.

En este contexto, la Jefatura del Estado, en consonancia con el Gobierno, ha diseñado un delicado viaje que buscaba ir más allá. Y lo ha hecho en varios sentidos: el primero, el gesto de dormir en la ciudad de Ceuta. Una manera de dejar claro que las ciudades son españolas, y por tanto España no va a pedir permiso para que los Reyes estén el tiempo que consideren e, incluso, pasen la noche. Es la primera vez que un Monarca hace ese movimiento, ya que ni Alfonso XII, ni Alfonso XIII ni Don Juan Carlos lo hicieron.
El segundo y tercer punto clave han sido los mensajes continuados de que la Corona va a normalizar las visitas a Ceuta y a Melilla, y el claro llamamiento a que dichas ciudades se defenderán en caso de que sea necesario. En definitiva, un aviso a navegantes de que las relaciones con el Reino Alauí buscarán una base de cooperación, pero si se parte de la base de que Ceuta y Melilla son “innegociables”.
Una inmensa acogida que ha sobrecogido a los Reyes
La inmensa acogida de los Reyes por parte de los ceutíes y melillenses ha generado tal emoción en Don Felipe y Doña Letizia que el equipo de la Casa mostraba su emoción y, por supuesto, de los Reyes. Era difícil esperar que, a lo largo de toda la agenda, que han mantenido durante dos días en ambas ciudades, a la llegada y salida de los actos siempre iba a haber gente recibiéndoles, vitoreando y lanzando soflamas de que Ceuta y Melilla son españolas. Así, el aviso a Marruecos de la españolidad de los territorios no ha sido únicamente a nivel institucional, sino que el pueblo ha dejado clara su frontera. “Si hace falta hacemos aquí un 2 de mayo”, decía una señora ceutí durante el recibimiento a los Reyes en el ayuntamiento.

El silencio de Mohamed VI
De momento, las reacciones a la visita de los Reyes sólo ha tenido reacción por parte del país vecino a través de los medios de comunicación, pero el Rey marroquí mantiene silencio. Un silencio que, si se mantiene, habrá hablado mucho. Desde que estallara la crisis migratoria en los días 30 y 31 de julio, desde la Casa se ha transmitido que el interés del Rey por ir a las ciudades, independientemente del enturbiamiento con las relaciones con el reino alauí.

