De la presión de los empresarios catalanes al arrebato de Puigdemont: así se gestó la decisión de Junts

Los argumentos de Foment del Treball, Pimec y Aliança Catalana contribuyeron a dibujar su rechazo al 'decreto Maricarmen'

MADRID, 02/10/2026.- La portavoz de Junts Míriam Nogueras asiste al pleno en el que se debate y vota los decretos de vivienda del Gobierno celebrado este viernes en el Congreso. EFE/J.J. Guillén
MADRID, 02/10/2026.- La portavoz de Junts Míriam Nogueras asiste al pleno en el que se debate y vota los decretos de vivienda del Gobierno celebrado este viernes en el Congreso. EFE/J.J. Guillén

Se equivocaban quienes daban por hecho que Junts entregaría sus votos al Gobierno para permitir la convalidación del ‘decreto Maricarmen’ y también quienes pensaban que aumentar la presión sobre el partido soberanista era la mejor estrategia para someterlo a la línea de Pedro Sánchez. Ni hubo votos de Junts para el PSOE por mucha amnistía que flotara en el aire del Tribunal Constitucional, ni hubo temblores de piernas (particularmente en Waterloo).

Aunque es cierto que existían voces posibilistas en Junts que abogaban por permitir la aprobación de los decretos de vivienda del Gobierno para demostrar la utilidad del grupo soberanista con los desahucios y los alquileres, estas se quedaron muy lejos de imponerse en una dirección que, al fin y al cabo, se siente empoderada para negar el pan y la sal al PSOE (hace ahora un año, el 87% de la militancia de Junts votó en una consulta interna a favor de romper con el Gobierno de Sánchez)

No hay trágala que valga

El PSOE había aumentado la presión sobre Junts para lograr sus votos instrumentalizando la indignación en las calles después del desahucio de Maricarmen Abascal, la anciana de 87 años que vivía en el Retiro de Madrid. Pero a Carles Puigdemont no le gustó el trágala —”suele producir en él el efecto contrario”, dicen quienes le conocen— y mantuvo a Junts en el portazo, aunque, eso sí, fabricó la esperanza de abrir el pestillo en otro momento (siempre y cuando sea con otro decreto).

La influencia de los empresarios

Las voces, en cambio, que sí lograron influencia sobre Junts fueron las de las organizaciones empresariales, muy críticas con unos decretos de vivienda que, a su entender, suponían un ataque directo a “miles de personas físicas que durante muchos años han ahorrado para tener un complemento de su pensión a través de una vivienda de alquiler”.

Estos argumentos sí que tuvieron predicamento en Junts, cuyos dirigentes están convencidos de que necesitan reconectar con el target clásico de Convergència Democràtica para afrontar las próximas citas electorales (a lo mejor unas generales más pronto que tarde).

El factor de Aliança Catalana

Junts, en todo caso, no pierde de vista la aceleración que está experimentado Aliança Catalana, cuyos dirigentes rechazan abiertamente todas aquellas medidas que tengan que ver con la limitación de la oferta de pisos y con los topes. Una medida letal, dicen, que se combina con “una demanda disparada por la inmigración” y con unos precios que irremediablemente irán al alza con iniciativas incluidas en los malograos decretos como la de prestar hasta 50.000 euros al 0% para comprar la primera vivienda.

Todo ello terminó de convencer a Junts de que su posición debía ser la de rechazar unos decretos que, en palabras de los empresarios catalanes, buscaban socializar de manera “encubierta” la propiedad privada.

Así que el partido de Puigdemont no sintió ningún complejo, por descarado que fuera el intento de las izquierdas de alinear a Junts con Vox. “Tenemos la responsabilidad de decir la verdad, sea cual sea el precio a pagar por hacerlo. La gente necesita poder confiar y saber qué pasa, aunque no sea lo que querría escuchar”, dijo la portavoz de Junts en el Congreso, Míriam Nogueras, una de las más convencidas de que su partido no debía dudar a la hora de tumbar los decretos de vivienda.

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