El Gobierno quiere recuperar esta semana la iniciativa política con una “ofensiva programática” centrada en los servicios y el debate sobre las pensiones y la vivienda. Moncloa busca aprovechar la pugna de la derecha sobre el gasto público para reivindicar su defensa del Estado de bienestar y obligar a Alberto Núñez Feijóo a concretar sus propuestas, según un alto cargo del Ejecutivo. “Vamos a ser consecuentes con nuestra visión” del Estado, con lo que se ha hecho y con lo que se quiere hacer, señala esta fuente.
Frente a un PP y VOX que denuncia un gasto “elefantiásico, sobredimensionado y superfluo”, el Ejecutivo quiere reivindicar los servicios públicos y las prestaciones sociales. La intención es ir desplegando entre este lunes y martes varias medidas que se impulsen desde los ministerios, el Consejo de Ministros y el propio BOE en la línea de defensa de lo público.

Moncloa ve una oportunidad en la pugna entre PP y Vox para contraponer su agenda social. En el entorno de Sánchez consideran que los últimos acontecimientos judiciales, la visita de los Reyes a Ceuta y el debate migratorio no han dado al PP el rédito político que esperaba. El objetivo es evitar que la discusión quede reducida a las advertencias sobre el gasto e incorporar al debate “qué modelo de Estado y qué servicios públicos defiende cada partido”, apunta un miembro del Ejecutivo.
Efecto Montse Mínguez
El PSOE no está dispuesto a regalarle la vivienda a la oposición, pese a las contradicciones que este asunto ha abierto en sus propias filas. La salida de Montse Mínguez de la portavocía socialista y de sus cargos orgánicos, tras la exclusiva de Artículo 14 sobre el patrimonio y los negocios de su pareja, ha complicado el discurso de un partido que ha situado a los fondos de inversión en el centro de sus críticas.

Moncloa quiere mantener, sin embargo, la vivienda en primera línea y evitar que la polémica desplace el debate sobre las políticas de acceso a ella. Para ello, pretende mantener viva la discusión pública y seguir hablando del contenido de los reales decretos sobre vivienda que se aprobarán previsiblemente la primera semana de noviembre en la Diputación Permanente.
Estrategia del 29-N: hermetismo en Moncloa
Hay dos modelos de campaña. Uno expansivo, en el que los partidos anticipan sus movimientos, y otro deliberadamente discreto, diseñado para impedir que el adversario se adelante. El PSOE ha optado por el segundo. La estrategia se diseña desde un núcleo reducido, de no más de seis personas, coordinado entre Moncloa y Ferraz y con un alto grado de hermetismo para evitar filtraciones a la oposición.

El entorno del presidente asegura que el equipo guarda por ahora los golpes de efecto y los mensajes de un calendario planificado hasta el 29-N. Incluye entrevistas —al menos dos en RTVE—, apariciones públicas y líneas discursivas para la campaña. “La idea es que el presidente, los ministros y el partido trasladen mensajes coherentes”, apunta un miembro del equipo. La discreción pretende proteger las decisiones antes de anunciarlas, ordenar los tiempos y evitar que la agenda del Gobierno quede subordinada a las iniciativas del PP y Vox, sostienen en Moncloa.
Efecto Begoña
El presidente ha elegido revivir en 2026 la imagen efectista de 2015. En aquel mitin del 21 de junio, el acto de proclamación de Sánchez como candidato, Begoña Gómez emuló el papel de primera dama —algo inusual en España— y posaron juntos en el escenario ante una gigantesca bandera española. Diez años después, Sánchez y Gómez, también vestida de rojo como entonces, se besaron en el primer acto simbólico de campaña de Sánchez de cara al 29N. El beso, con música incluida, estaba preparado y fue idea de los equipos de campaña, según fuentes cercanas al presidente. Una imagen con la que Sánchez reivindica su resistencia frente al procesamiento de Gómez, que buena parte del Gobierno interpreta como una persecución política; una provocación para la derecha y un golpe de efecto frente a la rutina mitinera. Por ahora, no está previsto que Gómez tenga un papel activo en la campaña, aseguran las mismas fuentes.

Debilidades de Feijóo, según Sánchez
El entorno de Sánchez sostiene que el líder del PP dedica buena parte de sus intervenciones a criticar al presidente, sin presentar una alternativa programática. A su juicio, la competencia con VOX empuja a los populares a endurecer su discurso para retener a sus votantes más conservadores. El error más gráfico lo colocan en las pensiones. Presentar las críticas del PP como una amenaza a la protección social y obligar a los populares a concretar sus propuestas. La misma lógica puede trasladarse al gasto social. La frase “el sistema va a petar” de la portavoz popular Ester de Muñoz, deja espacio al PSOE para imponerse. Es una lectura interesada, pero es el terreno donde el Gobierno plantea la campaña.
En el PSOE creen que el PP ha quedado desplazado entre el empuje de Vox y la iniciativa de los socialistas, y que Feijóo es incapaz de marcar el ritmo de la campaña. Como ejemplo, señalan datos sobre la conversación en redes sociales que, según sus cálculos, atribuyen al PSOE y a Vox el 80% de las menciones, frente a menos del 7% del PP. Ponen de ejemplo la información publicada este domingo por El Mundo, titulada ‘Habla la persona más buscada de la campaña, el community manager del PP’. “Si tienes que contar que tienes un community manager y salir a presumir de él, es que no estás marcando la agenda“, resume un cargo del equipo socialista.
Dominar la conversación
Más allá de los planes de los partidos, la última semana ha abierto dos frentes para el PSOE. El patinazo del PP con las pensiones le ofrece una oportunidad para atacar a Feijóo, mientras que las informaciones de Artículo 14 sobre Montse Mínguez han golpeado el discurso socialista sobre vivienda. Dos episodios que muestran cómo la estrategia puede virar cada día por cualquier efecto inesperado y obligar a Moncloa a rectificar y reaccionar más allá de la estrategia.

