La lupa de la Directora

El beso “obsceno” en el funeral de Montse Minguez

A Sánchez sólo le queda la victimización para movilizar a la izquierda tras destapar Artículo14 la hipocresía en el discurso sobre vivienda

Con el cadáver político de la hasta ayer portavoz del PSOE, Montse Minguez, caliente el presidente del Gobierno se fundió en un beso con Begoña Gómez como colofón del enésimo Comité Federal de aclamación de su liderazgo.

El gesto causó desagrado incluso entre los fieles. “Obsceno”, “bochornoso” resumían algunos de los asistentes consultados. En Ferraz pesaba el luto. La semana se había hecho larga desde que el miércoles Artículo14 desvelara que la pareja de Minguez era propietario de 30 pisos. “Caretas fuera” parafraseando a la dimitida.

La ya exportavoz del PSOE, Montse Minguez.
La ya exportavoz del PSOE, Montse Minguez.
EFE

La ex portavoz había protagonizado un duro alegato contra quienes hacían de la vivienda un negocio obviando que tenía al “pisoteniente” en casa. La primera reacción fue tirar de manual de resistencia y atacar al periodista que destapó la información, Javier Chicote.

Miedo al Sindicato de Inquilinas

En privado fue creciendo la presión sobre Minguez ante la inminencia del Comité Federal donde tendría que ser ratificada como cabeza de lista por Lleida. La operación Maricarmen”, que había propiciado el adelanto electoral, hacía aguas.

El tuit del Sindicato de Inquilinas señalando al PSOE como un “partido rentista” tras publicar este periódico que el ministro Óscar López había validado el desahucio de un alquilado en una propiedad de Muface desató las alarmas.

Se corría el riesgo de que la huelga general gestada contra la oposición, como reconocía la responsable de la campaña del PSOE, María Jesús Montero, acabase virando hacia un grito contra las políticas del Gobierno y la hipocresía de sus líderes.

La cabeza de Mínguez era un mal menor ante el daño que conllevaba trasladar emocionalmente la acampada de Sol a las puertas de La Moncloa. Se haría sin dolor, salvo para la afectada, y con el presidente del Gobierno renegando de su dimisión. La imputación de su esposa inhabilita a Sánchez para ratificar ceses por motivos éticos.

“Acantilado de cristal”

El presidente del Gobierno es un experto en dejar caer a las mujeres de las que se rodea. Las promueve a puestos de alta responsabilidad en momentos de crisis. Esta práctica se conoce como “acantilado de cristal”.

Sánchez lo hizo con la propia Minguez a la que encomendó la portavocía del PSOE tras el escándalo de corrupción de Santos Cerdán para después liderar la caza al propietario con un novio “buitre”.

También estaban abocadas a la trituradora política en puestos de alto riesgo perfiles como Pilar Alegría, María Jesús Montero o la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, a la que se puso al frente del principal problema para los españoles a sabiendas de que en ocho años no se han llevado a cabo medidas y que en los últimos cuatro no existía una mayoría en el Congreso para aprobar políticas de vivienda.

La ministra Portavoz, Pilar Alegría, María Jesús Montero, vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, y Sara Aagesen, vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.-EFE/ Chema Moya

Tampoco han aguantado a su lado las “dos” en las listas del PSOE. Con Meritxell Batet y Carmen Calvo hubo desencuentros. La primera cayó en la negociación con los independentistas para hacerse con la presidencia de la Cámara baja, la segunda pagó haber aireado los traposos sucios de José Luis Ábalos. El presidente prefirió creerse a su amigo y confidente.

Quizás la teoría del “acantilado de cristal” explique que Margarita Robles sea esta vez la elegida como tándem electoral para el 29 de noviembre. El presidente tiene casi imposible mantener el Gobierno. Hay ministros que no han digerido la jugada del presidente con la “pájara”. Muchos están en contra, pero ninguno se lo va a decir.

FOTODELDÍA MADRID, 03/09/2026.- La ministra de Defensa Margarita Robles (d) conversa con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que comparece, este jueves, en el Congreso de los Diputados para informar de la gestión de la crisis en Ceuta. EFE/ Chema Moya
Robles conversa con Sánchez en el Congreso de los Diputados.
EFE/ Chema Moya

Entorno a Sánchez sólo sobreviven los aduladores. Y aunque en el PSOE bulla una sensación de desasosiego, él sólo escuchará a los que jalean que puede ganar las elecciones.

¿Hay opciones de que el PSOE sea primera fuerza? Por el momento sólo se atreve a verbalizarlo públicamente el ex director de gabinete del presidente, Iván Redondo. En La Moncloa manejan encuestas que les dan en estos momentos un empate técnico con el PP y esperan que en las próximas semanas se produzca el sorpasso a Alberto Núñez Feijóo. Asestar un golpe que noquee al rival.

El liderazgo del PSOE se sostendría sobre el alza de Vox a costa de los populares. El crecimiento de los de Santiago Abascal puede decantar la partida a favor del PSOE en provincias donde se reparten uno, tres y cinco escaños.

En el Senado la pelea va a estar disputada tras la alianza del PSOE con las izquierdas. La maniobra puede obligar a Vox a no presentarse en algunas provincias para favorecer a los populares ante la pinza de Sánchez y el Frente Amplio.

En Génova desdeñan que Sánchez pueda ponerse por delante de Feijóo. Sus encuestas les mantienen como primera fuerza y no hay preocupación, al menos oficial, porque los sondeos fallen como ocurrió en julio de 2023. Menos optimistas son en Vox donde no descartan que el presidente del Gobierno pueda alzarse con la victoria en las próximas elecciones. Paradójicamente dependerá de cuántos votos saquen ellos y no del PP.

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