Están hartos de oír que alguno de los suyos va a “tirar de la manta”: “Llevamos tres años de cuerdas y de mantas, y lo que hay son intereses particulares”. Fuentes del Gobierno manifiestan así su malestar ante las distintas investigaciones judiciales que les desgastan. También a la repercusión mediática que éstas están logrando, y que les impide recobrar el timón de la agenda pública.
El Gobierno, en boca del ministro de Transportes, Óscar Puente, volvió este jueves a las tesis del lawfare; una argumentación que ya es estructural cuando critican la condena al exfiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, o a las causas que afectan a familiares de Pedro Sánchez.
Esto supone asegurar que los últimos frentes judiciales candentes, entre ellos el del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, o la investigación que llevó a la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil a la sede de Ferraz a requerir información, tienen en realidad una base política. En su arquitectura y desarrollo, pero también en los plazos escogidos para su desarrollo.
“Aquí parece que los tiempos de la política y la Justicia se acompañan de forma realmente sorprendente”. “Hay mucha gente en nuestra sociedad que ve lo que está pasando, que ve que hay un Gobierno al que se quiere derribar no en las urnas, sino con otras artimañas, con métodos no democráticos”, aseguró Puente.
Las declaraciones del ministro de Transportes desde los pasillos del Congreso de los Diputados venían a llenar algunos de los huecos informativos tras la rueda de prensa de Sánchez, el miércoles. Y consolidaban el giro del Ejecutivo, de nuevo, hacia la hipótesis de que estas causas buscan destruirles. Con matices, estas posiciones eran mayoritarias entre los distintos dirigentes consultados durante el jueves.
Cerdán, “sin control”
Apenas quieren abordar el fondo de la situación, los indicios sobre los que se construyen estas investigaciones. Pero fuentes de la dirección socialista sí admiten que la última investigación que les afecta, sobre una presunta trama para influir en causas judiciales perjudiciales para el PSOE y el Gobierno, hace que sea evidente la ausencia de “control” en su sede sobre las actividades del anterior secretario de Organización, Santos Cerdán.
Cerdán, que pasó por prisión provisional y está imputado por corrupción desde hace algo menos de un año, es el dirigente de mayor rango al que se ha relacionado directamente con la supuesta trama de la exfontanera socialista Leire Díez este miércoles. Ambos sumaron una nueva imputación durante la jornada.
En genérico, y de forma hipotética, en el Partido Socialista asumen que su exnúmero tres pudo dar órdenes a la gerente del partido, Ana María Fuentes -los dos están investigados en esta causa-, y que ésta no tenía rango para fiscalizar sus actuaciones. “No controla, confía”, sintetizan. El número tres socialista gozó de un enorme control sobre el aparato del partido, y siempre negó estar involucrado en los manejos de la fontanera.

También reconocen, siempre en genérico, que si alguien de la cúpula de Ferraz reclamaba a la gerente destinar partidas presupuestarias para determinados fines, como organizar formaciones, no era común que Fuentes fiscalizara si estas actividades se habían desarrollado realmente. O cuánta gente asistió a las mismas, de haberse celebrado.
Seguramente, admite esta fuente, habrá que “revisar” esta forma de actuar. Plantea “hacer informes” sobre en qué se han concretado los desembolsos de recursos del partido, para así reforzar la labor de fiscalización. No hay más concreción en este planteamiento, ni Ferraz ha asumido hasta el momento la revisión de sus mecanismos de actuación.
Sí ha habido palabras de varios dirigentes, como hiciera el miércoles Sánchez, defendiendo la labor de la gerente de la formación. Alguna de ellos ha asegurado que era concienzuda y rigurosa. Y, más allá de asumir que Cerdán no era fiscalizado por nadie, no concretan cómo se debería supervisar la actuación de quien ostente las llaves del partido. O si correspondería hacerlo a la número dos, María Jesús Montero, o al propio secretario general.
El auto del juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, que sustentó la intervención del Instituto Armado el miércoles, recoge que el propio Cerdán y Díez se habrían reunido en 39 ocasiones, 22 de ellas en la sede socialista. “Nunca vi nada”, afirma un dirigente. Hasta el momento nadie se ha apartado de esta respuesta.

Dirigentes critican el silencio de Ferraz: “¿Dónde está Montero?”
La primera reacción oficial de la cúpula de Ferraz, la primera alusión al fondo de la causa abierta por la Audiencia Nacional llegó más de 24 horas después de la personación de la UCO en Ferraz. La número tres del partido, Rebeca Torró, se limitó a publicar un mensaje en la red social X, que el partido acompañó con un breve comunicado orientado en la misma dirección.
“El PSOE no ha ordenado, amparado ni cooperado en ninguna de las conductas delictivas que se podrían desprender del auto conocido ayer”, escribió la número tres. En este mensaje, publicado a las 14.30, añadió que pospondrían las explicaciones hasta conocer el secreto de sumario: “Una vez se levante el secreto de sumario y analicemos en profundidad todos los detalles, daremos todas las explicaciones pertinentes”.
Menos de cuatro horas después, Moncloa anunciaba una comparecencia de Sánchez ante el pleno de la Cámara Baja. Tendrá lugar a partir del 24 de junio, porque en ella también abordará las conclusiones del próximo Consejo Europeo (18 y 19 de junio, en Bruselas). Y, por tanto, también tendrá lugar tras la declaración del expresidente Zapatero ante el juez José Luis Calama, entre el 17 y el 18 del mismo mes.

La decisión del presidente llegaba después de que sus socios de ERC, Podemos, BNG y Compromís se lo requirieran públicamente. Y el mensaje de Torró trascendió horas después de que distintos dirigentes del partido señalaran el silencio de la cúpula de Ferraz.
Estos interlocutores destacaron que la formación, sumida en el desánimo y en el nerviosismo desde que empezaron a aflorar estas últimas investigaciones, ha tenido que capear la situación ante la ausencia pública de sus números dos y tres, Montero y la secretaria de Organización. “¿Dónde está la vicesecretaria general?”, reclamaron, en alusión a la también líder del partido en Andalucía.
Varios cargos públicos reconocieron su zozobra ante las jornadas de sobresaltos e incertidumbre que están viviendo estos días. Y muchos insistieron en abonarse a la teoría de Puente: que no es casual que asistan a la apertura de tantos frentes distintos casi en paralelo. “Se han pasado de frenada. Es obvio, nuestros militantes lo ven”.

