Lejos queda el duro enfrentamiento que mantuvieron el exministro del Interior del PP Jorge Fernández Díaz y su exsecretario de Estado, Francisco Martínez, durante la instrucción del caso Kitchen. En sus declaraciones de este jueves, rebajaron el tono aunque mantuvieron su discrepancia principal. Según Martínez, el ministro le preguntó por si había un confidente que informaba de Luis Bárcenas. Según Fernández Díaz, jamás le preguntó por semejante extremo.
Así las cosas, ambos aseguraron que conocieron de la operación Kitchen por la prensa. Intentaron disolver sus responsabilidades sobre aquella operación policial de espionaje a Luis Bárcenas, ex tesorero del PP, para interceptar la información comprometida sobre la caja B del PP. La operativa fue pagada con fondos reservados, según las pruebas que obran en la causa.
Si bien, todas las personalidades políticas que han pasado por la Sala de vistas han intentado topar la responsabilidad en altos mandos policiales y alejarlo de decisiones políticas. Así lo hizo el expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en su testifical, intentando salvar a su responsable de Interior. Y así lo hicieron los dos acusados que se enfrentan a penas de 15 años de prisión.
Ambos procesados hicieron continuas alusiones a la prensa para alegar que conocieron de la Kitchen por los medios. Como si dicha operativa hubiera sido creada por periodistas más que por políticos o policías.
Francisco Martínez dijo que el ministro le llamó en 2013 para preguntarle por un confidente de la familia Bárcenas. Martínez preguntó al DAO de la Policía Nacional, Eugenio Pino, quien le confirmó que Sergio Rios, el chofer de Bárcenas, estaba pasando información, pero aseguró que “pensaba que los policías actuaban dentro de la legalidad”. Esa es su estrategia de defensa y la de la mayoría de los acusados alegar que la operación trataba de hallar el dinero negro que guardaba Bárcenas en el extranjero.

Martínez negó que intentara intervenir en las investigaciones sobre la caja b del PP. También desmintió que fuera él quien aprobara pagar con fondos reservados la operación porque él solo autorizaba partidas genéricas. “Yo jamás autoricé el pago a nada que no fuera la cifra global del Ministerio”, manifestó.
Por su parte, Fernández Díaz también se desvinculó de la responsabilidad de la Kitchen tajantemente: “Nunca jamás. Nunca, nunca. La intromisión en cuestiones operativas no formaba parte del ministro”, zanjó. Desmintió también que la llamada a Martínez preguntando por el confidente se produjera.
En línea con lo que declaró Rajoy, Díaz aseguró que no le preocupaba lo que pudiera llegar a tener Bárcenas en contra del PP, volviendo a dejar fuera la política de la operativa parapolicial: “A mi desde luego no me transmitieron ninguna preocupación o interés, si la tenían desde luego a mí no me la transmitieron, nadie me transmitió desde el PP ninguna inquietud, no digo que no la tuvieran, no me la transmitieron”.

Díaz negó reconocer la autoría de los SMS que aportó Martínez en instrucción para evidenciar el conocimiento del exministro sobre el operativo: “Chófer B. Sergio Javier Ríos Esgueva (ahora esa función con su mujer)”, decía en lenguaje casi en clave uno de ellos. “La operación se hizo con éxito”, celebraba en otro.
Si bien, Martínez, en ese intento por rebajar el tono con respecto al careo que tuvo lugar en la fase de instrucción, evitó hablar de ellos. Solo respondió a las preguntas de su abogado, y por eso decidió no responder ninguna cuestión acerca de esos mensajes que implicaban al exministro.
Con estos mimbres, la sesión se reanuda el lunes con la declaración del comisario José Manuel Villarejo, que se enfrenta a la mayor pena: 19 años de prisión. Podrá dar su versión sobre la relación que mantuvo con cada uno de los encausados.
