Carles Puigdemont estrena este jueves nueva oficina de expresidente de la Generalitat en Barcelona. El líder de Junts ha trasladado su equipo desde el Palau Centelles, en pleno barrio Gòtic, hasta un espacio propiedad de la Generalitat situado en la calle Doctor Roux, en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi.
El cambio pone fin a más de ocho años de actividad desde la sede provisional que la oficina de Carles Puigdemont ocupaba desde su puesta en marcha en 2018. Según ha comunicado su equipo, el nuevo emplazamiento permitirá desarrollar las funciones propias de la oficina con normalidad y «actuar con toda su capacidad operativa a partir de ahora».
El traslado adquiere además una especial dimensión política por producirse apenas unos días después del giro judicial que ha despejado uno de los principales obstáculos para el eventual regreso del expresidente a Cataluña.
La oficina abandona el Palau Centelles después de ocho años
La oficina de Carles Puigdemont comenzó a funcionar en julio de 2018, meses después de que Quim Torra asumiera la Presidencia de la Generalitat. Desde entonces se encontraba instalada en el Palau Centelles, un edificio propiedad del Gobierno catalán situado en el centro histórico de Barcelona.
Aquel espacio acogía también otras instituciones de la Generalitat y fue planteado desde el principio como una ubicación provisional. Ahora, el equipo del expresidente se traslada a la zona alta de Barcelona, donde dispondrá de unas instalaciones con mayor capacidad para desarrollar sus actividades.
La nueva sede se encuentra en un inmueble de la propia Generalitat en la calle Doctor Roux. Según las informaciones conocidas sobre la mudanza, el espacio ha sido acondicionado para albergar al equipo de Puigdemont y permitir el desarrollo de las funciones vinculadas a su condición de expresidente.
Una oficina reconocida por ley a los expresidentes
La existencia de la oficina no depende del cargo que Carles Puigdemont desempeña actualmente en Junts. Forma parte de los derechos que la legislación catalana reconoce a quienes han ocupado la Presidencia de la Generalitat.
La Ley 6/2003 del Estatuto de los expresidentes establece que el Govern debe facilitar los medios personales y materiales necesarios para mantener una oficina adecuada a las responsabilidades desempeñadas durante su mandato.
La Generalitat también proporciona una dotación presupuestaria destinada a su funcionamiento ordinario y a determinadas actividades sociales y protocolarias. Las oficinas deben rendir cuentas de sus actividades y gastos mediante una memoria anual.
Puigdemont fue presidente de la Generalitat entre enero de 2016 y octubre de 2017. Su oficina institucional comenzó a funcionar formalmente al año siguiente.
El traslado coincide con el cambio de situación judicial de Puigdemont
La mudanza llega en un momento especialmente significativo para Carles Puigdemont. El Tribunal Constitucional ha avalado esta semana la aplicación de la ley de amnistía al delito de malversación relacionado con el procés, una decisión que afecta directamente al procedimiento que mantiene abierto el expresidente.
Después de conocerse el fallo, el juez Pablo Llarena dejó sin efecto la orden de detención que pesaba sobre Puigdemont mientras tramita la aplicación de la nueva doctrina del Constitucional.
El Tribunal Supremo ha dado ahora plazo a las partes para que se pronuncien antes de adoptar una decisión definitiva sobre la amnistía. Por ello, aunque actualmente Puigdemont podría entrar en España sin que se ejecute aquella orden de detención, Junts mantiene la cautela sobre la fecha de un posible regreso.
Su abogado, Gonzalo Boye, ha explicado que el expresidente quiere esperar hasta que el procedimiento quede jurídicamente cerrado.
Junts desvincula la mudanza de una fecha concreta de regreso
El traslado de la oficina puede interpretarse como parte de los preparativos necesarios para que Carles Puigdemont pueda desarrollar con mayor normalidad su actividad en Cataluña, pero desde su entorno evitan vincular el cambio de sede a una fecha concreta para su retorno.
La explicación oficial se centra en cuestiones operativas. El Palau Centelles tenía limitaciones de espacio y la nueva sede permite acomodar mejor al personal y las necesidades propias de una oficina de expresidente.
El movimiento se produce, además, a menos de dos meses de las elecciones generales del 29 de noviembre, en un momento en el que la eventual vuelta de Puigdemont ha adquirido nuevamente protagonismo político.
Una nueva etapa ocho años después
La apertura de la sede de Sarrià-Sant Gervasi supone, en cualquier caso, el primer gran cambio físico de la oficina desde que comenzó a funcionar en 2018.
Durante estos años, Carles Puigdemont ha desarrollado la mayor parte de su actividad política desde Bélgica, mientras el equipo instalado en Barcelona mantenía la estructura institucional correspondiente a su condición de expresidente.
Desde este jueves esa estructura cambia de escenario. La oficina deja definitivamente el Palau Centelles y comienza una nueva etapa en Doctor Roux, precisamente cuando la situación judicial de Puigdemont afronta sus últimas decisiones pendientes y la posibilidad de su regreso a Cataluña vuelve a estar sobre la mesa.

