“Lo hemos intentado todo”. “Nos hemos arrastrado”. “No querían en ningún caso”. Los partidos del Frente Amplio asumen el fracaso de las negociaciones con Podemos, la formación a la que, hasta el filo de las 23.59 horas del viernes, intentaron arrastrar hasta la alianza que sí han conformado Izquierda Unida, Más Madrid, los Comunes y Movimiento Sumar. Sin éxito. Estas formaciones concurrirán juntas; Podemos lo hará en solitario en la mayoría de provincias.
El partido morado irá a las elecciones generales del 29-N por separado en Madrid, epicentro del conflicto. Pero también en otra decena de comunidades en las que trató sin éxito de sacar a Izquierda Unida de esta alianza, para pactar por separado. Este presión generó también serios problemas a la formación de Antonio Maíllo, que había prometido aguantar el tirón.
Entre estos partidos, calculan que el rechazo al último pacto ofrecido por Podemos a IU y otras formaciones -por separado- puede costarles cerca de 8 escaños en las urnas. Pero entienden que el marco al que se comprometieron en el Frente Amplio establecía que no se dividirían ni cederían “al chantaje”. Durante la tarde, la candidata de esta alianza de partidos, Ada Colau, y la de Podemos, Irene Montero, mantuvieron varias conversaciones. No llegaron a buen puerto.
La última oferta de los morados incidía en esos pactos con IU, y descartaba alianzas en Madrid y Cataluña. Y rechazaba romper su acuerdo con Gabriel Rufián para no presentarse en Cataluña -a cambio de dos puestos en su candidatura-. “No aceptamos la exigencia de romper esa alianza que está implícita en la propuesta que nos habéis enviado”, reza su respuesta.
Minutos antes, los partidos del Frente Amplio les habían propuesto unirse a su acuerdo con dos puestos de salida -en Madrid y Cataluña-, incorporarse “con todos los derechos en todas las circunscripciones” en las que se presenta el Frente Amplio-; “distribución equitativa de recursos entre todas las organizaciones”; introducirles en alianzas en Aragón o Baleares; un programa electoral “sobre las bases de la defensa del derecho a la vivienda, los servicios públicos, la subida de los salarios, la igualdad, los derechos LGTBI+ o la transición energética, entre otros ámbitos de transformación. Además de nombrar a uno de los portavoces del grupo parlamentario.
De hecho, entre los partidos del antiguo Sumar daban por hecho que Podemos rompería unilateralmente el grupo parlamentario, como ya hizo en la legislatura que está a punto de expirar. Aún así, estaban dispuestos a asumir ese riesgo.
Durante toda la jornada, aguardaron con un mínimo de esperanza: “Lo de la última hora es la táctica de Podemos y lo sabemos desde el principio”. Dos exdirigentes morados –Ángela Rodríguez Pam y Javier Sánchez Serna– reclamaron públicamente a su formación que se sumara a esta alianza.

Un exdirigente morado anticipaba que el deseo de “venganza” podría decantar la balanza hacia el rechazo de Podemos. Reclamaron aceptar la “singularidad” de Madrid y Barcelona”, pero pactar en otros territorios. “Ya han ganado, porque tenían un partido muerto y ahora está vivo”, lamentaron en el Frente Amplio.
Tras un largo historial de rencores políticos y personales, con el veto a Irene Montero en las listas de 2023 más que presente, ambas partes vieron cerrar el registro de coaliciones sin haber logrado un acuerdo. Son perfectamente conscientes de cómo penaliza la ley electoral a la fragmentación del voto.
Las discrepancias no versaron sobre propuestas programáticas, sino sobre el reparto de puestos: “A Irene le basta su escaño”. Hubo críticas en Izquierda Unida por la gestión de las conversaciones. “Ada [Colau] ha ofrecido quitarse y cambiar la marca”, aseguraron con impotencia desde el Frente Amplio.

“Querríamos haber llegado a un acuerdo global con Podemos. Un acuerdo de inclusión que le diera derechos en la coalición, representación, recursos y que formara parte de la toma de decisiones. Hemos planteado todas las opciones sin líneas rojas. No han querido aceptar la propuesta. Están en su derecho. Somos 15 organizaciones. Queríamos ser 16. Una no ha querido”, criticaron en un comunicado.
Además, desde el jueves el Frente Amplio ha ido anunciando los pactos alcanzados en distintas comunidades autónomas. Podemos no se integró en los acuerdos para concurrir por Aragón (con la Chunta Aragonesista), Baleares (Mes) o Andalucía, pero sí lo hizo por la Comunidad Valenciana (con Compromís), y Canarias (Nueva Canarias).

Acuerdo entre el PSOE y la izquierda para el Senado
El único motivo de alegría para la izquierda el viernes fue el pacto alcanzado entre el PSOE y los partidos del Frente Amplio para concurrir juntos al Senado. Las fuerzas de izquierdas han pactado una lista única para evitar que el PP vuelva a hacerse con la mayoría en la Cámara Alta. El problema ahora está en la Cámara Baja, en la que asumen que parten en seria desventaja.

