La primera vez que Yolanda Díaz (Fene, 1971) se reunió con el Papa Francisco, ni siquiera había logrado aprobar su ley de mayor calado: la reforma laboral que sacó adelante por la mínima, algunos meses después. Corría el mes de diciembre de 2021, y durante 40 minutos la vicepresidenta segunda y el Pontífice abordaron en el Vaticano cuestiones como la lucha contra la precariedad laboral y el fomento del empleo digno.
Esta primera visita fue escrutada, analizada y comentada durante días, desde todos los ángulos posibles; se escribieron titulares sobre la decisión de la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo de lucir una camisa blanca -como desaconseja el protocolo-. Y sobre todo, se destacó que ambos evidenciaron cierta sintonía en las imágenes de este encuentro. Ella le regaló una estola hecha de plástico reciclado, y una edición especial del libro de poesías Folhas Novas, de la gallega Rosalía de Castro. La escritora que le ha acompañado en los momentos más importantes de su vida política: “Yo soy libre. Nada puede contener la marcha de mis pensamientos, y ellos son la ley que rige mi destino”, recitó al anunciar que sería candidata a la presidencia del Gobierno (abril de 2023).
El jefe de la Iglesia Católica volvió a recibir a Díaz en audiencia privada en febrero de 2024, y se cruzarían mensajes en otras tantas ocasiones. Por más que inicialmente generara sorpresa o hasta algunas críticas entre ciertos sectores de la izquierda, la vicepresidenta se deshizo en elogios sobre él durante años, y hasta después de su muerte, en abril de 2025. “Me enseñó que la esperanza nunca defrauda y sus ánimos todavía perduran”; “[fue] un gran embajador del trabajo decente, de la paz y de la justicia social”.
Poco más de un año después de su muerte, España se prepara para acoger la visita de su sucesor, León XIV. Entre el 6 y el 12 de junio, el Pontífice desplegará una intensa agenda por todo el país, monopolizando los focos y ejerciendo una suerte de efecto balsámico sobre la efervescente actividad política española. O eso se espera, al menos.

La vicepresidenta segunda es la primera de las referentes políticas de primer nivel y de distinto signo que explican a Artículo14 qué esperan de la visita de León XIV a España, y qué supone hoy su figura. Díaz todavía no ha podido conocerlo en persona, pero bendice que se haya atrevido a publicar una encíclica “que habla de tecnofascismo”, “de necolonialismo digital y de trabajo decente”. Aplaude, también que haya optado por “tomar partido”, por “enfrentarse a [Donald] Trump”.
Y cree que su visita servirá a “millones de personas en España” para reforzar la “convicción” de que “su trabajo importa”. “Defender al migrante, cuidar al que no tiene y exigir justicia laboral no son posiciones marginales, sino el centro del mensaje que trae el Papa”.
Pregunta: ¿Qué significa la visita de León XIV a España?
Respuesta: Es una visita que llega en el momento justo. El mundo atraviesa una crisis profunda, a nivel político, económico e internacional, donde parece que los liderazgos compiten por ver quién levanta más muros, no por ver quién crea más puentes. En ese contexto, viene a España un Papa que defiende exactamente lo contrario: el diálogo, la fraternidad, la responsabilidad común ante los más vulnerables.
Para España en particular tiene además una dimensión histórica. Es su primera visita. Y viene con una encíclica recién publicada que habla de tecnofascismo, de neocolonialismo digital, de trabajo decente. No es una visita cualquiera. Es la visita de una figura que ha decidido intervenir en los grandes debates de nuestra época, y lo hace a favor de la paz y de vivir mejor.

Pregunta: ¿Qué representa su figura?
Respuesta: León XIV es el heredero de una tradición que arranca en la Rerum Novarum de 1891, el texto fundacional de la doctrina social de la Iglesia. Es la actualización de la idea de que la Iglesia tiene algo que decir sobre cómo se organiza el trabajo, cómo se distribuye la riqueza, cómo se trata a quien no tiene poder. Esa tradición sobrevivió al siglo XX y hoy se actualiza ante nuevos desafíos.
Representa también una posición clara en el conflicto ideológico de nuestro tiempo. La encíclica Magnifica Humanitas no deja lugar a dudas: el poshumanismo de Silicon Valley, la concentración tecnológica en pocas manos, la erosión de la democracia a través de los algoritmos. Hace 130 años la doctrina social nació como respuesta contra el capitalismo salvaje del siglo XIX, contra las condiciones de miseria de la clase trabajadora. Hoy León XIV lo está actualizando contra el capitalismo cognitivo, que ya no explota sólo el cuerpo de quien trabaja, sino su atención, sus datos y su tiempo libre.
Pregunta: ¿Qué admiran los no creyentes de León XIV?
Respuesta: Creo que muchos no creyentes admiran que un Papa decida tomar partido. Defender lo justo y luchar contra lo que está mal. León XIV podría haberse instalado en la comodidad institucional, pero ha elegido enfrentarse a Trump, denunciar el neocolonialismo digital, pedir perdón por la esclavitud y pedir controles a la inteligencia artificial. Eso no es simple retórica, es tomar partido y pelear por un mundo mejor para todas y todos.

Pregunta: ¿Es el actual jefe de la Iglesia Católica una figura de consenso?
Respuesta: Depende de qué entendamos por consenso. Si consenso significa unir a quien quiere vivir mejor con quien quiere que vivamos peor, a quien denuncia las injusticias con quienes las crean, entonces no. Y por eso le atacan con tanta virulencia figuras de la extrema derecha que esperaban una Iglesia cómplice de sus políticas de exclusión y se encuentran con un Papa que les dice que eso es incompatible con el Evangelio.
Pero si consenso significa congregar sensibilidades sociales y políticas muy distintas -creyentes y no creyentes, de izquierda y de centro- en torno a la defensa de la dignidad humana frente a quienes la mercantilizan, entonces sí. Y ese consenso es más importante que cualquier acuerdo que diluya la diferencia entre víctimas y responsables.
Pregunta: ¿Cómo se va a notar su presencia en el clima social y político? Más allá de los elementos decorativos en las calles, o de los planes de seguridad y logísticos, ¿se percibe ya esta presencia?
Respuesta: Se percibe en la conversación pública. La encíclica lleva días en los titulares de todo el mundo, no como documento religioso sino como análisis político de primer orden. Eso ya es un efecto.
Pero lo que me importa más es el efecto más silencioso: que hay millones de personas en España —en los movimientos de base cristianos, en las parroquias de barrio, en las organizaciones de voluntariado— que van a salir de esta visita con más convicción de que su trabajo importa. Que defender al migrante, cuidar al que no tiene, exigir justicia laboral no son posiciones marginales sino el centro del mensaje que trae el Papa.

