Los factores de riesgo cardiovascular aumentan entre los pacientes hospitalizados y empeoran especialmente entre las mujeres

Un estudio nacional analiza 6,7 millones de ingresos y detecta aumentos de dislipidemia, obesidad, tabaquismo y consumo de alcohol

Factores de riesgo cardiovascular - Salud
Fotografía de unos sanitarios trabajando.
EFE/Hospital Universitario 12 de Octubre

Los factores de riesgo cardiovascular están ganando peso entre los pacientes ingresados por enfermedades del corazón y del sistema circulatorio en España. Una investigación nacional que ha seguido la evolución de más de 6,7 millones de hospitalizaciones durante 16 años revela que la mayoría de los principales factores modificables han aumentado, con algunas tendencias especialmente preocupantes entre las mujeres.

El estudio, elaborado por investigadores de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y la Fundación Instituto para la Mejora de la Asistencia Sanitaria (IMAS), analiza 6.734.967 ingresos registrados entre 2007 y 2022 en centros del Sistema Nacional de Salud. Los resultados han sido publicados en European Journal of Preventive Cardiology.

La investigación se concentra en pacientes adultos hospitalizados por patologías cardiovasculares como infarto agudo de miocardio, ictus, insuficiencia cardiaca y estenosis aórtica. Por tanto, sus resultados describen la evolución de los factores de riesgo cardiovascular entre personas que ya padecen una enfermedad cardiovascular y no la prevalencia de estos problemas entre toda la población española.

Hipertensión, colesterol y diabetes concentran gran parte del riesgo

La hipertensión continúa siendo el más frecuente de los factores de riesgo cardiovascular estudiados. Estaba presente en el 43,8% de los episodios hospitalarios analizados, por delante de la dislipidemia, registrada en el 36,9%, y de la diabetes mellitus, que aparecía en el 32%.

Los investigadores estudiaron en total seis factores modificables: hipertensión, dislipidemia, diabetes, obesidad, tabaquismo y consumo de alcohol. De todos ellos, cuatro mostraron una tendencia ascendente a lo largo del periodo: la dislipidemia, la obesidad, el tabaquismo y el consumo de alcohol.

La diabetes presentó una evolución más estable en el conjunto de los pacientes, mientras que la hipertensión fue el único factor que descendió claramente tanto entre los hombres como entre las mujeres.

La fotografía general deja así una aparente paradoja: mientras uno de los grandes factores de riesgo cardiovascular clásicos mejora, otros asociados al estilo de vida, al metabolismo y a los hábitos de consumo muestran una evolución menos favorable.

Las mujeres parten de menos tabaquismo, pero su evolución empeora

Los factores de riesgo cardiovascular aumentan entre los pacientes hospitalizados y empeoran especialmente entre las mujeres

Uno de los resultados más llamativos aparece al separar los datos por sexo. El tabaquismo continúa siendo considerablemente más frecuente entre los hombres hospitalizados: estaba registrado en el 29,5% de sus ingresos, frente al 7,5% de las mujeres.

Sin embargo, la tendencia seguida durante los 16 años analizados es muy distinta. Entre los hombres no se detectó un cambio estadísticamente significativo del tabaquismo, mientras que entre las mujeres su prevalencia aumentó a un ritmo medio anual del 5,3%.

Los autores consideran relevante esta evolución porque implica que algunas diferencias históricas entre hombres y mujeres en los factores de riesgo cardiovascular podrían estar reduciéndose, pero no necesariamente como consecuencia de una mejora masculina, sino por un deterioro del perfil de riesgo femenino.

El resultado no significa que las mujeres fumen más que los hombres: siguen presentando una prevalencia muy inferior. Lo que muestra el estudio es que la tendencia entre las pacientes hospitalizadas ha sido mucho más desfavorable.

El consumo de alcohol crece con más rapidez entre las mujeres

Un patrón parecido aparece con el alcohol. El consumo estaba registrado en el 6,6% de los ingresos de hombres y únicamente en el 0,6% de los correspondientes a mujeres, una diferencia todavía muy amplia.

La evolución temporal vuelve, sin embargo, a llamar la atención. Este factor aumentó una media anual del 4,3% entre los hombres y del 8,5% entre las mujeres, prácticamente el doble.

Este crecimiento convierte el alcohol en uno de los factores de riesgo cardiovascular donde la diferencia por sexo resulta más significativa desde el punto de vista de la tendencia. Los investigadores apuntan a que los cambios culturales y sociales en los patrones de consumo pueden formar parte de la explicación.

En pacientes que ya presentan enfermedad cardiovascular, controlar estos hábitos adquiere una relevancia especial porque se trata de una población con un riesgo basal mayor de sufrir nuevas complicaciones.

La dislipidemia aumenta en ambos sexos

También empeora la evolución de la dislipidemia, es decir, las alteraciones de los niveles de lípidos en sangre. Su prevalencia alcanzó el 36,9% de los ingresos analizados y creció de forma significativa durante el periodo estudiado.

El incremento medio anual fue del 4,5% entre las mujeres y del 3,8% entre los hombres. Aunque las diferencias generales de prevalencia entre ambos sexos no fueron consideradas clínicamente relevantes, el crecimiento más intenso entre las mujeres vuelve a reforzar el patrón observado en otros indicadores.

La dislipidemia se encuentra entre los factores de riesgo cardiovascular más estrechamente relacionados con la enfermedad aterosclerótica y constituye uno de los principales objetivos de prevención secundaria en personas que ya han sufrido un evento cardiovascular.

La obesidad es más frecuente entre las mujeres

Los factores de riesgo cardiovascular aumentan entre los pacientes hospitalizados y empeoran especialmente entre las mujeres

La obesidad presenta una fotografía diferente. Entre las mujeres hospitalizadas estaba registrada en el 13,7% de los episodios, frente al 9,8% de los hombres. Es, por tanto, uno de los pocos factores analizados con mayor prevalencia femenina.

La velocidad del incremento fue, sin embargo, superior entre los hombres. La presencia de obesidad creció una media anual del 5,7% entre ellos y del 3,3% entre las mujeres.

En el conjunto de hospitalizaciones, este problema estaba presente en aproximadamente el 11,5% de los episodios. Su aumento preocupa especialmente porque la obesidad no actúa de forma aislada: está estrechamente relacionada con otros factores de riesgo cardiovascular como hipertensión, diabetes y alteraciones del metabolismo lipídico.

Entre personas que ya padecen una enfermedad cardiovascular, su presencia puede además complicar el tratamiento y asociarse con un mayor riesgo de nuevas hospitalizaciones y eventos clínicos posteriores.

La diabetes aumenta entre los hombres y se estabiliza entre las mujeres

La diabetes mellitus estaba presente en aproximadamente uno de cada tres ingresos estudiados. Su prevalencia global alcanzó el 32%, situándola como el tercer gran factor de riesgo registrado después de la hipertensión y la dislipidemia.

Su evolución, sin embargo, presenta diferencias por sexo. Entre las mujeres se mantuvo relativamente estable durante el periodo analizado, mientras que entre los hombres experimentó un crecimiento medio anual del 1,8%.

La elevada presencia de diabetes resulta especialmente relevante dentro de los factores de riesgo cardiovascular porque incrementa de manera sustancial la probabilidad de sufrir enfermedad coronaria, ictus y otras complicaciones vasculares.

La hipertensión es la única que mejora

En medio de las tendencias negativas, existe una excepción clara. La hipertensión, pese a seguir siendo el factor más frecuente de todos los estudiados, redujo su prevalencia durante los 16 años analizados.

El descenso medio anual alcanzó el 2,9% entre las mujeres y el 1,1% entre los hombres. Los autores consideran que esta evolución podría estar relacionada con avances en la detección, tratamiento y control de la presión arterial.

El dato adquiere especial importancia porque la hipertensión estaba presente en casi el 44% de todas las hospitalizaciones estudiadas. Incluso después del descenso observado, sigue encabezando ampliamente los factores de riesgo cardiovascular presentes entre estos pacientes.

Más de 6,7 millones de ingresos permiten seguir 16 años de evolución

La amplitud de la investigación es uno de sus principales puntos fuertes. De los 6.734.967 episodios hospitalarios incluidos, 3.776.811 correspondieron a hombres, el 56,1%, y 2.958.156 a mujeres, el 43,9%.

Las mujeres hospitalizadas eran además mayores: su edad mediana se situaba en 79 años, frente a los 72 de los hombres. Esta diferencia de edad constituye uno de los elementos que los investigadores han tenido en cuenta al interpretar los distintos perfiles de riesgo.

El trabajo utiliza el Conjunto Mínimo Básico de Datos del Sistema Nacional de Salud y permite observar durante un largo periodo cómo han evolucionado los factores de riesgo cardiovascular entre pacientes con enfermedad ya establecida.

Los investigadores analizaron específicamente hospitalizaciones por infarto con y sin elevación del segmento ST, ictus, insuficiencia cardiaca y estenosis aórtica, además de estudiar la evolución conjunta de las enfermedades cardiovasculares.

Una señal de alerta especialmente relevante para las mujeres

La principal conclusión no es que las mujeres tengan globalmente un peor perfil cardiovascular que los hombres. El tabaquismo y el consumo de alcohol, por ejemplo, siguen siendo considerablemente más frecuentes entre ellos.

Lo que preocupa es la dirección del cambio. Las mujeres muestran una evolución especialmente desfavorable en tabaquismo, consumo de alcohol y dislipidemia, además de mantener una mayor prevalencia de obesidad.

Esta tendencia puede ir reduciendo progresivamente algunas de las diferencias históricas observadas entre ambos sexos en determinados factores de riesgo cardiovascular. Y obliga, según las conclusiones del trabajo, a diseñar estrategias preventivas que tengan en cuenta que hombres y mujeres no parten del mismo punto ni presentan necesariamente la misma evolución.

El estudio deja así una advertencia de fondo: los avances alcanzados en el control de la hipertensión no se están reproduciendo en todos los grandes factores modificables. Entre quienes ya han necesitado hospitalización por una enfermedad cardiovascular, el peso de la obesidad, la dislipidemia, el tabaco y el alcohol ha aumentado durante los últimos años, reforzando la necesidad de prevención incluso después de que la enfermedad haya aparecido.

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