El propofol no es un medicamento de botiquín. Es un anestésico de uso hospitalario que requiere control constante de las funciones respiratorias y circulatorias, así como medios para una eventual reanimación. Ahora, ese fármaco está en el centro de la investigación por la muerte de una enfermera de 56 años en un hotel de Marbella (Málaga).
La mujer fue hallada sin vida el pasado 1 de octubre en la habitación que compartía con un médico de 66 años, compañero suyo en el Hospital Costa del Sol. Los investigadores encontraron jeringuillas, cajas de propofol y otros medicamentos. El médico, detenido tras los hechos y posteriormente puesto en libertad provisional, dijo a los agentes que le había inyectado el anestésico.
El caso se investiga ya en la Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Fuengirola. La derivación no presupone que el fallecimiento vaya a ser calificado como violencia de género, pero lleva a que sea ese órgano el que determine si existió ese contexto: las pesquisas apuntan a que ambos mantenían una relación sentimental y se encontraban en aquel hotel desde hacía aproximadamente un año.

Del hospital a una habitación de hotel
La investigación tiene, de momento, varios planos. El primero es la causa exacta del fallecimiento de la enfermera, que todavía deben determinar la autopsia y los análisis toxicológicos complementarios. La principal hipótesis es una intoxicación farmacológica, pero no hay una conclusión forense cerrada.
El segundo es el origen de los medicamentos. Según fuentes de la investigación, ambos sanitarios se administraban opiáceos y fármacos para dormir durante sus encuentros. El médico habría manifestado que aquellos productos procedían del Hospital Costa del Sol, donde trabajaban los dos.
Por eso, el procedimiento no se limita al delito contra las personas con resultado de muerte. También se investigan un posible delito contra la salud pública y un delito continuado de hurto. El fármaco que debía estar sometido a control sanitario aparece así fuera de ese circuito, en una habitación de hotel y en el cuerpo de una mujer cuyo fallecimiento aún se intenta esclarecer.
El relato del médico a la Policía
El facultativo explicó a la Policía Nacional que había administrado varias ampollas de propofol a la enfermera a través de la yugular. También sostuvo que ella le había inyectado el mismo anestésico en el antebrazo y que ambos se quedaron dormidos después.

Fue él quien llamó al 091 para comunicar que su acompañante había fallecido. Las primeras patrullas lo encontraron en la entrada del hotel y él las condujo hasta la habitación. Allí estaba la mujer, sin signos de vida. Los servicios sanitarios trataron de reanimarla, sin éxito.
En la inspección ocular, los agentes localizaron dos cajas de propofol, jeringuillas y viales aparentemente utilizados. También hallaron más medicamentos en una bolsa y en el vehículo del médico. Esos elementos, junto a los resultados pendientes de la autopsia, serán determinantes para establecer qué sustancias recibió la enfermera, en qué cantidad y si esa administración está relacionada con su fallecimiento.
El propofol es un anestésico general intravenoso de acción rápida. Su ficha técnica advierte de que debe administrarse en hospitales o unidades preparadas y con vigilancia respiratoria y circulatoria constante. También alerta de que, combinado con otros depresores del sistema nervioso central, como los opiáceos, puede provocar una depresión respiratoria y cardiovascular grave.
La investigación por violencia de género
El médico se acogió a su derecho a no declarar ante la jueza. El juzgado de guardia de Marbella acordó dejarlo en libertad provisional, le retiró el pasaporte y le prohibió abandonar España. La acusación particular, ejercida por el marido de la enfermera, solicitó su ingreso en prisión al entender que podía tratarse de un homicidio con dolo eventual.
La jueza decidió inhibirse a favor de Violencia sobre la Mujer por la relación sentimental que, según las pesquisas, existía entre ambos. El caso deberá aclarar ahora no solo cómo murió la enfermera, sino también si existió una conducta atribuible al médico y si esa conducta se produjo en un contexto de violencia de género.
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