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De Cesc Gay a Hollywood: cómo una comedia española terminó en manos de Olivia Wilde y Penélope Cruz

El estreno de 'La invitación', dirigida por Olivia Wilde, culmina un recorrido internacional que ha llevado la comedia de Cesc Gay de los escenarios barceloneses a los cines de medio mundo, demostrando el atractivo universal de las crisis de pareja

De Cesc Gay a Hollywood: cómo una comedia española terminó en manos de Olivia Wilde y Penélope Cruz.
De Cesc Gay a Hollywood: cómo una comedia española terminó en manos de Olivia Wilde y Penélope Cruz.
Montaje: kiloycuarto

Este viernes 16 de octubre llega a los cines españoles La invitación (The Invite), una comedia dirigida y protagonizada por Olivia Wilde, junto a Seth Rogen, Penélope Cruz y Edward Norton. La producción, respaldada por Annapurna Pictures y adquirida por A24 para su distribución estadounidense, reúne a cuatro estrellas de Hollywood alrededor de una cena que promete poner a prueba sus respectivos matrimonios. Sin embargo, detrás de esta nueva producción norteamericana se encuentra una historia concebida hace más de una década, a miles de kilómetros de distancia, por el cineasta catalán Cesc Gay.

En 2015, Gay estrenó en Barcelona su primera obra teatral, Els veïns de dalt (Los vecinos de arriba), una comedia de cámara sobre dos matrimonios que se reúnen para cenar y terminan descubriendo sus frustraciones sentimentales y sexuales. La pieza, que posteriormente llegó a los escenarios madrileños con intérpretes como Candela Peña y Pilar Castro, encontró una segunda vida en 2020, cuando su propio autor la adaptó al cine bajo el título de Sentimental. Protagonizada por Javier Cámara, Griselda Siciliani, Belén Cuesta y Alberto San Juan, la película se estrenó en plena pandemia y obtuvo cinco nominaciones a los premios Goya, entre ellas la de mejor película. Alberto San Juan ganó finalmente el premio al mejor actor de reparto.

Lo que comenzó como una pequeña producción teatral no tardaría en convertirse en un fenómeno internacional de adaptaciones. Antes de llegar a Hollywood, la historia de Gay ya había inspirado versiones cinematográficas en Italia, Suiza, Francia, la República Checa, Rusia y Corea del Sur. Entre ellas destacan la italiana Vicini di casa (2022), la suiza Die Nachbarn von oben (2023), la francesa Una cena… y lo que surja (2024) y la surcoreana The People Upstairs (2025), dirigida y protagonizada por Ha Jung-woo. A estos largometrajes se suman las sucesivas adaptaciones teatrales representadas en países como Argentina, Chile, México o Colombia.

Cuatro personajes, un apartamento y una crisis matrimonial

Para comprender por qué esta historia ha cruzado tantas fronteras, hay que examinar la sencillez de su mecanismo dramático. Gay encierra a cuatro personajes en un apartamento y utiliza una cena como detonante de una serie de revelaciones incómodas. Los anfitriones llevan años atrapados en una relación desgastada por la rutina, mientras que sus vecinos de arriba parecen disfrutar de una vida sexual extraordinariamente activa. La convivencia entre ambos matrimonios, inicialmente marcada por las buenas maneras, acaba revelando las contradicciones y los deseos que cada uno preferiría mantener ocultos.

Una escena de la obra ‘Els veïns de dalt’.
Elefant Produccions

El planteamiento recuerda inevitablemente al de Un dios salvaje, de Yasmina Reza, otra comedia de cámara que Roman Polanski llevó al cine en 2011. Ambas obras utilizan una reunión entre dos matrimonios para enfrentar el decoro burgués con aquello que sus protagonistas intentan reprimir. Sin embargo, mientras Reza parte de una pelea infantil para explorar la violencia que se esconde bajo las convenciones sociales, Gay encuentra en el deseo sexual y las frustraciones conyugales el punto de partida para desestabilizar a sus personajes.

Desde una perspectiva industrial, la estructura también presenta ventajas evidentes. Cuatro protagonistas, una única localización principal y un conflicto que depende fundamentalmente del diálogo permiten trasladar la historia a otros países sin necesidad de grandes transformaciones. La nacionalidad de los personajes, sus referencias culturales o su manera de hablar pueden cambiar, pero el aburrimiento matrimonial, los celos y el miedo a envejecer conservan su capacidad para generar situaciones reconocibles.

La popularidad internacional del texto demuestra, además, que las historias españolas no necesitan necesariamente grandes presupuestos ni espectaculares despliegues visuales para circular fuera de nuestras fronteras. A veces basta con un conflicto capaz de adquirir nuevos significados en función del contexto cultural en el que se representa.

De la ironía de Cesc Gat a la psicoterapia estadounidense

La adaptación de Wilde mantiene la premisa original, aunque introduce cambios en la caracterización de los personajes y en el tratamiento de sus relaciones. El guion, firmado por Rashida Jones y Will McCormack, traslada la historia a San Francisco, donde Joe (Seth Rogen) y Angela (Olivia Wilde) forman un matrimonio cuya intimidad se ha deteriorado con los años. La situación comienza a cambiar cuando Angela invita a cenar a sus vecinos Pina (Penélope Cruz) y Hawk (Edward Norton), cuya desenvoltura sentimental y sexual contrasta con la rutina de los anfitriones.

Si en Sentimental predominaba una ironía seca, muy vinculada al humor de Cesc Gay, la nueva adaptación incorpora referencias reconocibles de la cultura estadounidense contemporánea. La influencia de la psicoterapeuta Esther Perel, conocida por sus reflexiones sobre el deseo y la intimidad en las relaciones duraderas, está presente en el planteamiento de la película. Wilde ha reconocido también la influencia de cineastas como Sidney Lumet y Mike Nichols, referentes de un cine estadounidense construido alrededor del diálogo y los conflictos entre adultos.

La directora y sus intérpretes dedicaron dos semanas de ensayos a trabajar y modificar el guion antes del rodaje. Según ha explicado Wilde, aquel proceso permitió que los actores incorporaran experiencias personales y nuevas interpretaciones de los personajes. La película se convierte así en algo más que una reproducción de Sentimental: una nueva aproximación a un conflicto que otros cineastas ya habían trasladado a sus respectivos contextos culturales.

El recorrido estadounidense comenzó en enero con su presentación en el Festival de Sundance, donde The Invite despertó el interés de varias distribuidoras y acabó siendo adquirida por A24. Su llegada a España este viernes completa, por el momento, un viaje que empezó en un escenario barcelonés y ha atravesado distintas industrias cinematográficas.

Más allá del éxito de esta última versión, la historia de Los vecinos de arriba ilustra una de las grandes posibilidades de la creación audiovisual española: la capacidad de exportar no solo películas, sino también ideas, personajes y estructuras narrativas. Cada adaptación modifica las particularidades del relato original, pero conserva una misma pregunta sobre la intimidad, el deseo y la convivencia. Después de todo, los problemas de pareja parecen necesitar muy poca traducción.

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