El Festival Verso Libre llena Cádiz de Música y Literatura con Rosa Montero, Sara Torres o Remedios Zafra

Rosa Montero, Jorge Volpi, Remedios Zafra, Sara Torres y Sheila Blanco participan en la segunda edición del Festival Iberoamericano de Música y Literatura, que del 8 al 11 de octubre recuerda a Manuel de Falla y recupera también a las mujeres de la Edad de Plata

Rosa Montero.

Manuel de Falla dedicó cerca de dos décadas a Atlántida y murió en 1946 sin haber podido terminarla. La cantata escénica, basada en el poema de Jacint Verdaguer, quedó en manos de su discípulo Ernesto Halffter, que completó una primera versión años después. Aquella obra inconclusa sirve ahora de punto de partida para la segunda edición de Verso Libre, el Festival Iberoamericano de Música y Literatura que se celebra en Cádiz del 8 al 11 de octubre y que este año coincide con el 150 aniversario del nacimiento y el 80 de la muerte del compositor gaditano.

El festival ha elegido como lema “Atlántida. Entre el verso, el cante y el mar” y ha convertido la obra que Falla no pudo terminar en una reflexión sobre todo aquello que continúa construyéndose. “La Atlántida existía dentro de mí desde los años de la infancia. En Cádiz, mi ciudad natal, se me ofrecía el Atlántico a través de las columnas de Hércules”, explicaba el propio compositor en 1931. Casi un siglo después, ese océano funciona como escenario y como vínculo entre las dos orillas de una programación que reúne literatura, flamenco, pensamiento, música clásica, poesía y creación contemporánea.

La elección de Falla tampoco responde únicamente a la efeméride. “Falla encarna el espíritu del festival, él era un verso libre”, ha explicado su directora, Violeta Dávila, que concibe la cita como un lugar de encuentro entre la música, la literatura y el ámbito iberoamericano. Dávila, gaditana y con buena parte de su trayectoria profesional desarrollada en Madrid, puso en marcha el proyecto en 2025 con la intención de llevar a su ciudad un festival capaz de aprovechar una tradición cultural que considera especialmente fértil.

La respuesta de aquella primera edición permitió que el proyecto tuviera continuidad. Más de 1.500 personas participaron entre el 28 y el 31 de mayo de 2025 en sus conciertos, talleres y conversaciones, y las actividades completaron sus aforos. Este año Verso Libre crece conceptualmente alrededor de Falla y se despliega por los Antiguos Depósitos de Tabaco, el ECCO, la Casa de Iberoamérica, el Centro Municipal de Arte Flamenco La Merced y el Baluarte de la Candelaria, además de salir a las calles con una ruta literaria.

De Rosa Montero a los cantes de ida y vuelta

El programa reúne a escritores y pensadores como Rosa Montero, Jorge Volpi, Remedios Zafra, Sara Torres y Juan Evaristo Valls Boix con músicos como David Palomar, Antonio Serrano, Rosa Torres-Pardo y Sheila Blanco. La relación entre música y palabra, que ya definió la primera edición, se amplía así hacia cuestiones que atraviesan el presente.

El festival comienza este jueves con un foro dedicado precisamente a “El futuro de la cultura”. La inteligencia artificial, la transformación de los procesos creativos, el papel de las instituciones y las nuevas condiciones en las que trabajan los creadores forman parte de una conversación que reúne a responsables culturales y artistas. La Fundación Feltrinelli-Anagrama participa además en la programación con “No es el fin del mundo. Instrucciones para imaginar el futuro”, donde Remedios Zafra y Sara Torres figuran entre las voces convocadas para pensar un futuro que el festival plantea, siguiendo la metáfora de Atlántida, como un territorio todavía en construcción.

El Atlántico aparecerá de una manera mucho más literal esa misma jornada en “Hijos del Atlántico”. El musicólogo Faustino Núñez, el cantaor gaditano David Palomar y el guitarrista Pituquete recorrerán los llamados cantes de ida y vuelta, aquellos palos flamencos que conservan la huella de los intercambios musicales entre España y América.

El viernes, Rosa Montero y el escritor mexicano Jorge Volpi conversarán en el ECCO en “Duende, realismo mágico y otras invenciones”, un encuentro alrededor de las fronteras entre realidad e imaginación. Ese mismo día, Antonio Serrano y Rosa Torres-Pardo abordarán el universo de Falla desde la música. Serrano, Premio Nacional de las Músicas Actuales y durante una década integrante del grupo de Paco de Lucía, y Torres-Pardo, Premio Nacional de Música, ofrecerán una aproximación de cámara a El amor brujo.

La escritora y poeta Sara Torres, fotografiada por Alba Ricart
La escritora y poeta Sara Torres, fotografiada por Alba Ricart
Alba Ricart

La mujer que escribió El amor brujo

Precisamente El amor brujo proporciona al festival uno de sus ángulos más interesantes desde una perspectiva de género. El sábado 10, la Casa de Iberoamérica acogerá “El amor brujo lo escribió una mujer”, una conversación que recupera la figura de María Lejárraga.

Falla estrenó la obra en 1915 para Pastora Imperio, pero el libreto había sido escrito por Lejárraga, cuya producción literaria apareció durante años bajo el nombre de su marido, Gregorio Martínez Sierra. Verso Libre parte de esa historia para ampliar la mirada hacia las mujeres que participaron en la Edad de Plata como escritoras, intérpretes, bailaoras y creadoras y cuya aportación quedó durante décadas fuera del relato principal. El propio festival define esa genealogía como “la mitad sumergida”.

La conversación tendrá una continuación musical esa misma noche con Sheila Blanco y su proyecto ‘Cantando a las poetas del 27’. Acompañada únicamente por su piano, Blanco ha convertido en canciones poemas de Carmen Conde, Ernestina de Champourcin, Concha Méndez, Elisabeth Mulder, Pilar de Valderrama, Margarita Ferreras, Josefina Romo Arregui y Dolores Catarinéu. El proyecto surgió después de años de investigación, lectura de biografías y búsqueda de poemarios, algunos difíciles incluso de localizar, y combina cada interpretación con una presentación de la autora para reconstruir el contexto en el que escribió.

La recuperación tiene especial sentido en vísperas del centenario de la Generación del 27. Los nombres de Lorca, Alberti, Cernuda, Salinas o Aleixandre permanecieron durante décadas asociados casi en exclusiva a aquella generación mientras muchas de las mujeres que compartieron sus círculos intelectuales, editoriales y artísticos desaparecieron de los manuales. Blanco lleva años utilizando la música para devolver sus textos al espacio público.

Una ciudad que también forma parte del festival

Verso Libre pretende además que Cádiz deje de funcionar como un mero decorado. Las actividades se distribuyen por edificios vinculados a distintas capas de la historia cultural de la ciudad y el domingo el festival sale directamente a la calle. “Cádiz se lee caminando” partirá a las once de la mañana de La Caleta y terminará en la Catedral en una ruta organizada con la colaboración de la Fundación Carlos Edmundo de Ory.

La clausura tendrá lugar en el Baluarte de la Candelaria con “A golpe de cajón”, un taller que introduce al público en el ritmo y la percusión. La propuesta cierra así cuatro jornadas en las que el festival habrá transitado desde el debate sobre inteligencia artificial hasta Falla, desde la literatura iberoamericana hasta el flamenco y desde María Lejárraga hasta las poetas del 27.

Las doce actividades son de entrada libre, aunque algunas requieren reserva previa por razones de aforo. Verso Libre forma parte de “Cádiz, ciudad de libro”, el programa municipal con el que el Ayuntamiento busca reforzar la relación de la ciudad con la literatura. Está organizado por Be Cooltural, en colaboración con la Fundación Paco de Lucía y con el apoyo del Ministerio de Cultura; en diferentes actividades participan también la Fundación Feltrinelli-Anagrama y la Fundación Carlos Edmundo de Ory.

La referencia a Atlántida termina funcionando así en varias direcciones. Remite a Falla y a Cádiz, pero también a una obra que pasó de unas manos a otras porque su creador no pudo concluirla. El festival utiliza esa condición inacabada para mirar hacia el presente: las formas culturales que todavía están apareciendo, los debates abiertos por la tecnología y las voces que siguen incorporándose a un relato del pasado del que durante demasiado tiempo estuvieron ausentes.

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