Inés Echevarría es fundadora de Uttopy, una empresa social especializada en transformación cultural en organizaciones conscientes.
Licenciada en Administración y Dirección de Empresas, desarrolló durante una década su carrera profesional en el ámbito del marketing y la comunicación, trabajando para grandes agencias y marcas. Durante esta etapa adquirió experiencia en estrategia y comunicación, pero también tomó conciencia del impacto que las diferentes culturas corporativas y estilos de liderazgo tienen sobre la motivación, el compromiso, la productividad y el bienestar de las personas.
En 2016 decidió fundar Uttopy con el objetivo de conectar su actividad profesional con sus valores. La compañía nació como un proyecto social orientado a impulsar el microactivismo cotidiano en torno a causas como la igualdad de género, la diversidad y la sostenibilidad. Con el tiempo, esta iniciativa evolucionó hacia una visión más amplia sobre los procesos de transformación cultural, basada en la idea de que los cambios duraderos se construyen a través de pequeñas acciones diarias sustentadas en la empatía, la compasión y la equidad.
En la actualidad, acompaña a organizaciones que consideran la diversidad, la inclusión y la sostenibilidad como motores de bienestar, innovación y crecimiento. Su labor se centra en ayudar a las empresas a desarrollar culturas más inclusivas y alineadas con su propósito, promoviendo la coherencia entre los valores corporativos y los comportamientos cotidianos de sus equipos.
¿Cuál ha sido la decisión más difícil en su carrera profesional?
Emprender socialmente. Suponía dejar atrás una trayectoria sólida y previsible en marketing para asumir un riesgo económico y contribuir al cambio social y cultural. Vivimos en una sociedad con tendencia a valorar a las personas por lo que ganan o por lo que pone en su tarjeta de visita. Rara vez nos preguntan por el impacto de nuestro trabajo.
Emprender socialmente suponía cuestionar esta definición de éxito y basarla en métricas como el bienestar, la sostenibilidad y el impacto que generas en el mundo. Me obligaba a confiar más en mis convicciones que en las expectativas ajenas.
¿Cuál es el consejo que más ignoró al inicio de su carrera y cuál fue la consecuencia? ¿Y cuál fue el más útil?
El consejo que más ignoré fue la importancia de cuidar la imagen que proyectas. Siempre me ha incomodado el juicio basado en apariencias en lugar de en hechos. Probablemente esa resistencia hizo que algunas oportunidades me exigieran más esfuerzo. Aunque también quiero pensar que atrajo a mi vida a personas capaces de valorar la autenticidad por encima de las apariencias.
El consejo más útil fue entender que el encaje profesional y el valor personal son cosas distintas. No todas las personas sirven para todos los puestos, por mucho talento o capacidad que tengan. Existen otros factores igual de importantes, como la motivación, los valores o las necesidades de cada momento vital. Que un lugar no sea para ti no significa que tú no seas suficiente.
¿Cuándo dejó de sentir que tenía algo que demostrar y empezó a disfrutar del éxito profesional?
Cuando me di cuenta de que había alcanzado metas con las que ni siquiera me había atrevido a soñar y, sin embargo, no me habían hecho feliz. Entonces entendí que, para mí, el éxito no está en lo que consigues, sino en cómo vives el camino para conseguirlo. Está en el medio y no en el fin.
Encuentro el éxito en mantener la coherencia entre lo que pienso, lo que siento y lo que hago. No siempre es fácil, pero cada avance me aporta un mayor bienestar al liberarme de la necesidad de compararme o buscar reconocimiento externo.
¿Qué mito sobre el liderazgo femenino le gustaría desterrar para siempre?
El mito que me gustaría desterrar es que el liderazgo femenino consiste en que una mujer ejerza un liderazgo tradicional. Durante décadas hemos asociado el liderazgo a valores masculinos como la competitividad, el control o la rapidez en la decisión. Y, cuando una mujer accedía a posiciones de poder, a menudo se esperaba que liderara de la misma manera.
Sin embargo, el valor no está en que las mujeres adopten modelos masculinos, sino en ampliar nuestra comprensión de lo que significa liderar. Existen capacidades asociadas a la energía masculina, como la dirección, la determinación o la orientación a resultados, y otras asociadas a la energía femenina, como la escucha, la empatía, la colaboración o la capacidad de integrar perspectivas diferentes.
Ambas son necesarias y complementarias. El liderazgo más efectivo surge cuando, independientemente de nuestro género, somos capaces de integrar ambas energías y utilizarlas según lo que necesita cada situación.
¿Qué hábito o ritual sigue para mantener la creatividad y la claridad mental en su día a día?
Empiezo el día corriendo por la montaña. El contacto con la naturaleza me ayuda a tomar perspectiva, ordenar ideas y recordarme que formamos parte de un todo muy grande. Acabo el día con yoga y meditación. Me ayuda a volver al cuerpo, recuperar la presencia y reducir el ruido mental.
Estos espacios de autocuidado y silencio se han convertido en mis mejores aliados para cultivar la claridad, el equilibrio y la capacidad de discernir.
¿Cuál es su fórmula para conciliar la vida profesional con la familiar?
Para mí la conciliación empieza por tener claro qué lugar ocupa cada cosa en mi vida. Vivimos una sola vez, y merece la pena hacerlo de forma consciente, sin quedar atrapados en expectativas ajenas o modelos que no nos representan.
A mí me ayuda establecer rutinas y límites. Me permiten proteger aquello que considero importante y dedicar tiempo de calidad a cada ámbito.
Un error profesional del que aprendió una lección valiosa.
Las alianzas han sido una de mis mayores fuentes de aprendizaje.
Durante años cometí el error de asumir que otras personas compartían mis motivaciones, prioridades o formas de entender el trabajo. Proyectaba en ellas mis valores y expectativas, y cuando aparecían diferencias que nunca se habían explicitado, surgía la frustración.
Sigo creyendo en el poder de las alianzas y estoy convencida de que también serán una de mis principales vías de crecimiento. Ahora sé la importancia de mantener conversaciones claras que aseguren un alineamiento real para que nutran a ambas partes.
Si el éxito profesional fuera un deporte, ¿qué tipo de entrenamiento recomendaría para jugarlo bien?
El primero, la confianza. Tienes que confiar en que eres capaz de conseguirlo y puedes alcanzar lo que te propongas Es la base sobre la que todo lo demás se sostiene.
El segundo, la atención. Mantener la curiosidad despierta, buscar formas de mejorar y disfrutar del proceso.
El tercero, la voluntad para mantener la constancia diaria.
Una última recomendación sería escuchar al cuerpo. El cuerpo habla constantemente de nuestro estado físico, emocional y mental. El éxito sostenible no consiste en exigirnos más cada día, sino en desarrollar la energía, la claridad y el equilibrio necesarios para sostener el esfuerzo a largo plazo.
Un imprescindible en el bolso.
Cada vez valoro más la ligereza y reducir mi dependencia de cosas. Tener menos me aporta más calma, foco y libertad.
Pero en este proceso en el que sigo cargando con bolso, mi imprescindible es el Kindle. En su biblioteca encuentro siempre la mejor compañía, independientemente del lugar, el momento o las circunstancias.
Su cita o frase vital.
“Tu autenticidad es tu principal valor”.
Me ayuda a cuestionar la tendencia a encajar en modelos predefinidos de éxito o normalidad y me recuerda la importancia de alinear lo que hacemos con quienes realmente somos.
Creo que cada una de nuestras capacidades, motivaciones y particularidades tiene una razón de ser. Muchas veces, aquello que nos hace diferentes es precisamente lo que podemos aportar al mundo.
Nuestra responsabilidad consiste en reconocerlo y ponerlo al servicio de algo que trascienda nuestra propia persona.

