Laboral

La maternidad pesa: el 20% de las mujeres se ve obligada a dejar de trabajar para cuidar a sus hijos

La falta de conciliación y la rigidez laboral empujan a miles de madres a interrumpir su carrera profesional

Ser madre en España sigue teniendo un precio laboral. Una de cada cinco mujeres (un 19%) ha dejado de trabajar en algún momento para cuidar de sus hijos, frente al 2% de los hombres, según la Segunda Encuesta Funcas sobre Economía y Finanzas del Hogar. Detrás de esa cifra hay carreras interrumpidas, oportunidades rechazadas y un futuro laboral más incierto. 

Laura, coordinadora de una empresa de ocio y tiempo libre y en una empresa de talleres para tercera edad; nunca imaginó que tendría que renunciar temporalmente a su empleo. Y Almudena, jefa de la Sección de Español en el Departamento de Lenguas Modernas de un instituto de educación secundaria y que actualmente ha comenzado a emprender su propio negocio, tampoco. Sin embargo, ambas llegaron a la misma conclusión: con las condiciones laborales que tenían, seguir trabajando significaba pasar apenas unas horas al día con sus hijos. 

Pero sus casos no son una excepción. La doctora y profesora del área de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), Begoña García Gil traslada a Artículo14 que estas decisiones se deben a diversos factores como la persistencia de los roles tradicionales de género, un déficit de corresponsabilidad dentro del hogar, rigidez en las empresas que no permiten flexibilidad horaria ni reducción en las jornadas sin consecuencias; además de la insuficiencia de servicios públicos de atención infantil y dependencia. 

Problemas para conciliar 

Y es que, tanto Laura como Almudena aseguran que esta decisión ha sido provocada por la falta de conciliación laboral, ya que “la conciliación cuando son bebés o niños pequeñas no es poder dejarlo muchas horas en escuelas infantiles o extraescolares y horarios ampliados. Sino que necesitan ese contacto y unión con los padres. Para mí eso era importante”, asegura Laura.  

En el caso de Almudena también influyó la falta de apoyo familiar –puntualiza- “ya que vivimos lejos de nuestros familiares y mi marido trabaja la mayor parte del año en otro país”. Además, indica que otro de los motivos fue “el deseo de disfrutar de nuestros hijos mientras son pequeños. Con nuestra primera hija la situación fue muy distinta. Tuve que reincorporarme al trabajo cuando ella tenía solo nueve meses. Mi marido trabajaba muchísimas horas y apenas podíamos disfrutar de ella. La veíamos muy poco, ambos estábamos agotados por el trabajo, ella pasaba muchas horas en la guardería y lo pasaba muy mal. No queríamos repetir esa experiencia con nuestros hijos”.  

Rechazar oportunidades por cuidar a los hijos 

Durante este tiempo, ambas han tenido la oportunidad de reincorporarse al mercado laboral, aunque señalan que han tenido que rechazar estos puestos “porque era en horarios que debía estar cuidando, llevando o recogiendo de la escuela a mi hija y las empresas no daban margen para ello”.  

Una fotografía que coincide con los datos ofrecidos por Funcas, cuyo estudio señala que el 56% de las mujeres ha optado por la reducción de su jornada laboral –frente al 19% de los hombres- y casi la mitad (un 49%) reconoce haber rechazado oportunidades laborales debido a la crianza. 

De cara al futuro, tanto Almudena como Laura tienen el objetivo de volver a trabajar. Si bien es cierto, la incertidumbre sobre las posibilidades laborales se mantiene vigentes: “Sé que tanto la edad, como el tiempo sin trabajar son factores que dificultan la incorporación al trabajo, por ello también no he dejado de formarme estos años para poder compensarlo de algún modo”, asegura Laura.  

Por su parte, Almudena ha decidido apostar por el emprendimiento para poder conciliar su vida personal y laboral: “Ya estoy trabajando en mi propio proyecto empresarial con la esperanza de que, en el futuro, nos proporcione la estabilidad y la tranquilidad económica que nos permitan seguir disfrutando de la vida en familia sin renunciar a mi desarrollo profesional”.  

Consecuencias a largo plazo

La decisión de estas mujeres es la que toman cientos de trabajadoras en España y las consecuencias no se quedan solo en el presente, sino que también tienen un impacto en el futuro. La directora del departamento de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la URJC señala que, aunque la primera repercusión es la interrupción no deseada de sus labores y carrera profesional, “esto conlleva un estrés personal que impacta en tu salud y en tu vida laboral a largo plazo, ya que se traduce en una pensión más reducida, menos independencia económica, y en ascensos laborales a los que no puedes acceder durante ese tiempo”.  

Y es que, aunque tanto Laura como Almudena señalan que, aunque, han contado con el apoyo económico de sus parejas a la hora de tomar la decisión de haber dejado el trabajo para dedicarse al cuidado de sus hijos, ambas aseguran que soportan una carga emocional por no poder contribuir económicamente a la familia.  

De hecho, el estudio de Funcas señala que el entorno económico es hostil para la formación de familias. El 70% de los progenitores encuestados sostiene que el coste real de tener hijos es superior a lo que la sociedad reconoce habitualmente, lo que empuja a un 73% a considerar tener la situación financiera resuelta antes detenerlos.