El Banco de España ha presentado esta mañana su Informe Anual correspondiente al año 2025, donde refleja que la evolución anual media del precio real del alquiler entre los años 2019 y 2024 fue del 0,4%, con un crecimiento acumulado del 2% para ese periodo.
Aunque la entidad que preside José Luis Escrivá reconoce que son unas cifras que pueden contrastar con otras que desglosa el Instituto Nacional de Estadística (INE), señala que este aumento más reducido se debe a que la actualización del precio de alquiler de los contratos vigentes está limitada por regulación (antes de mayo de 2023 se actualizaban los precios en base al IPC y a partir de ese mes se rige por el Índice de Referencia de Arrendamientos de Vivienda).
Así, el Banco de España señala que las actualizaciones de los contratos de alquiler redujeron los precios reales un 1,7 % anual durante los años 2019-2024 por la fuerte caída que se registró en 2021 y 2022, cuando se aprobó una medida excepcional para situar las subidas en el 2% como máximo.
Si bien es cierto que el informe del Banco de España señala se trata de una cifra que contrasta con la evolución que han sufrido los precios reales de los nuevos contratos, que registran un crecimiento más cercano al de los precios de compra de vivienda. En concreto, el aumento promedio de los precios reales de los nuevos contratos es del 1,4 % entre 2019 y 2024, que no mostraron crecimientos entre 2020-2022, pero comenzaron a registrar aumentos en 2023 (del 2,9%) y en 2024 (del 4,6%).
Cambio de tendencia si se tiene en cuenta la inflación
Si bien es cierto, si se desglosan los datos que tienen en cuenta la inflación, da como resultado a que los precios del alquiler por la actualización de contratos se haya incrementado un 1,7% en el promedio anual en el periodo analizado, y el de los nuevos contratos ha aumentado un 4,9%.
De hecho, la diferencia entre el precio medio de las nuevas viviendas en alquiler y las ya alquiladas en el año 2020 se encontraba en el 6,2% y en 2024 llegó a superar el 16% (16,6% concretamente).
Problema con la oferta de vivienda
El Banco de España señala que la falta de oferta es el principal problema de acceso y precio, que se ve acentuado por las restrucciones que limitan la construcción. Además, denuncia que en el año 2025 se terminaron 11.000 viviendas protegidas y se iniciaron 15.500, que son cifras alejadas de las 62.000 viviendas protegidas que se terminaban anualmente en la década de los noventa o de las 56.000 viviendas de la década de los 2000.
La entidad indica que, aunque las Administraciones Públicas han apostado por aumentar el parque público de vivienda a través de la adopción de diversas medidas, estos esfuerzos tardarán en materializarse, por lo que la manigtud de estas viviensas sobre la oferta total de vivienda seguirá siendo reducida y desigual respecto a las necesidades de vivienda reales.
Entre las medidas en las que incide el Banco de España, destacan la dotación de 1.200 millones de euros a través del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia para construir unas 20.000 viviendas en suelo público en colaboración público-privada, destinadas al alquiler social o asequible antes de 2050; y la financiación de 4.000 millones a través de los avales ICO para construcción y rehabilitación de
viviendas destinadas al alquiler asequible.
En este sentido, concluye que la necesidad de aumentar la oferta de vivienda residencial debiera dar lugar a una mayor coordinación de las Administraciones Públicas competentes en materia de vivienda con el objetivo de reducir los trámites regulatorios y administrativos en el ámbito urbanístico y en las políticas de suelo, así como para acelerar y mejorar la ejecución de los recursos públicos ya disponibles.

