Mañana, 16 de octubre, se cumple un año de la fallida opa de BBVA sobre Banco Sabadell. Una dura batalla de la que la entidad catalana consiguió escapar tras tres intentos de compra por parte de su rival, los dos primeros, tratando un acuerdo amistoso (2000 y 2024), y el último, mediante una operación hostil en mayo de 2024. Tras 16 meses de cruzada mediática y política -cabe recordar que el Gobierno de Pedro Sánchez llegó a lanzar una consulta pública sobre la operación-, la propuesta de BBVA no alcanzó el umbral mínimo del 30% de aceptación fijado. Solo logró el respaldo de un 25% del capital de Sabadell.
“La CNMV ha comunicado el resultado de la opa. No seguirá adelante porque no se ha alcanzado el nivel mínimo de aceptación que habíamos fijado”, reconocía el presidente de BBVA, Carlos Torres, quien al mismo tiempo señaló que, conforme al plan estratégico 2025-2028, la entidad esperaba alcanzar un beneficio acumulado de 48.000 millones de euros y disponer de 36.000 millones para retribuir a los accionistas.
El 31 de octubre inició una recompra de acciones por cerca de 1.000 millones y el 7 de noviembre de 2025 abonó el mayor dividendo a cuenta de su historia, de 0,32 euros por acción (1.800 millones de euros). ¿Qué ha pasado un año después?

Dividendo y evolución bursátil
Hoy, 15 de octubre, BBVA abonará un dividendo a cuenta de los resultados de 2026 de 0,37 euros brutos por acción, que bate con una subida del 15,6% al anterior, lo que supone la distribución de cerca de 2.000 millones. A este importe se suman los 0,60 euros por acción repartidos en abril, correspondientes al ejercicio 2025, y los programas de recompra de acciones durante este año, con un programa extraordinario de 3.960 millones completado en agosto y otro de 2.000 millones, cuyo primer tramo de 1.000 millones finalizó el pasado 1 de octubre.
Echando la vista doce meses atrás, la evolución bursátil también ha acompañado a la entidad en un marco alcista de los mercados. Las acciones de BBVA cerraron ayer en 23,13 euros, frente a los 15,99 euros de hace un año, lo que supone una subida del 44,65%, tras haber superado los 25,57 euros en septiembre. En este mismo periodo, el Ibex 35 se ha revalorizado un 23,38% y el EURO STOXX Banks, un 28,23%. Si se incluyen los dividendos y el efecto implícito de las recompras, la rentabilidad total para el accionista alcanza el 54%, según los cálculos facilitados por BBVA, frente al 32% del índice bancario europeo.
Perspectivas de resultados
En cuanto a la evolución del negocio, las previsiones de los analistas apuntan a que BBVA podría superar los objetivos de beneficios de su plan estratégico. Tanto Bank of America (BofA) como RBC Capital Markets estiman que la entidad alcanzará cerca de 50.000 millones de beneficio acumulado entre 2025 y 2028. Esto supone un 3,5% más que los 48.000 millones previstos por el banco.
Tras unos resultados récord en 2025, cuando la entidad obtuvo un beneficio atribuido de 10.511 millones, el consenso de analistas se sitúa en 11.879 millones en 2026, lo que supone un crecimiento del 13% sobre el año anterior. En la primera mitad de 2026, las ganancias ascendieron a 6.051 millones, un 11,1% más en comparación con el mismo periodo del ejercicio anterior. La entidad mantiene así una rentabilidad sobre el capital tangible (ROTE) del 22,2%, en línea con el objetivo de alcanzar una media próxima al 22% entre 2025 y 2028.
Crecimiento en solitario

Una vez descartada la operación, BBVA ha reforzado su estrategia de crecimiento orgánico en sus principales mercados: España (32,2% del beneficio atribuido), México (44,1%), Turquía (7,9%) y América del Sur (8,2%) -el 7,5% restante corresponde a otros negocios-. En España, la entidad captó 490.000 nuevos clientes durante el primer semestre de 2026, después de incorporar cerca de 961.000 en 2025. Su objetivo es mantener un ritmo de aproximadamente un millón de nuevos clientes al año.
A su vez, la cartera de préstamos creció un 7,4% en los últimos doce meses: la financiación al consumo avanzó un 10,1% y el crédito a empresas, un 9,3%. Según los datos facilitados por BBVA, casi una de cada cinco nuevas pymes españolas eligió la entidad en 2025. En este sentido, los analistas de Deutsche Bank señalaron en su informe del pasado 6 de octubre, el avance en un 33% del crédito empresarial en España desde 2020, frente al 1% del conjunto del sistema. Así, la entidad ha pasado del cuarto al tercer puesto en el mercado de pymes.
De la banca digital a la inteligencia artificial
Uno de los ejes de la estrategia de BBVA es la transformación tecnológica, desde su posición como banco digital, tras apostar por incorporar todos sus servicios en este canal, en paralelo a la red tradicional de oficinas. Así, en marzo de 2026, la entidad contaba ya con 63,4 millones de clientes móviles. Con esta apuesta, BBVA ha ampliado su presencia europea: en Italia, supera los 800.000 clientes y aspira a alcanzar el millón antes de que termine 2026, mientras que en Alemania ya ha rebasado los 100.000 usuarios.
El siguiente paso es la incorporación de la inteligencia artificial, para lo que ha creado una división global específica. La entidad ha presentado a los inversores The Frame, un modelo para extender el uso de agentes de inteligencia artificial -sistemas capaces de ejecutar tareas con mayor autonomía- a ocho ámbitos de actividad, entre ellos la atención al cliente, la gestión de riesgos, las operaciones y el desarrollo de software. El objetivo es mejorar la productividad, reducir los tiempos de respuesta y aprovechar las mismas soluciones tecnológicas en sus distintos mercados. Si bien Deutsche Bank reconoce el avance tecnológico de la entidad frente a sus competidores europeos, advierte de que todavía resulta difícil cuantificar su impacto adicional en los resultados.
¿Y Sabadell?

Por su parte, Banco Sabadell también ha seguido su camino en solitario y, coincidiendo con el aniversario de la opa, el pasado 6 de octubre anunció la entrada amistosa del grupo francés BPCE en su capital. Una operación que refuerza su accionariado, ya que la entidad gala ha adquirido un 7% de las acciones de Sabadell, una participación valorada en unos 1.200 millones de euros a precios de mercado.
La operación incluye el compromiso del segundo mayor grupo bancario francés de no superar el 9,99% del capital y supone la incorporación de un nuevo accionista relevante que, según destacó el presidente de Sabadell, Josep Oliu, respalda el proyecto independiente de la entidad catalana. Desde el fracaso de la OPA, hasta ayer 14 de octubre, sus acciones se han revalorizado un 11,04%.

