Solo Fortunata nace de la mirada personal de María Aguado Tuduri, fundadora de la marca, que vio en el traje de chulapa una prenda con demasiada fuerza estética y emocional como para quedar reservada a una sola fecha. Licenciada en Derecho y con una trayectoria vinculada a la docencia, el emprendimiento y la moda, entiende la ropa como una forma de expresar identidad sin disfrazarse: prendas bonitas, favorecedoras y con sentido, capaces de conectar tradición y presente.
El proyecto tiene además un marcado carácter familiar. María emprende esta aventura acompañada por sus hijos, Jaime y Carmela, que aportan una mirada más actual en ámbitos como la comunicación, las redes y la imagen de marca. Juntos dan forma a Solo Fortunata, una firma madrileña que apuesta por diseños propios, producciones limitadas, tejidos de calidad y una reinterpretación del vestido de chulapa que conserva su alma castiza sin caer en la nostalgia ni en el folclore impostado.

Solo Fortunata nace con la idea de devolver el traje de chulapa a la calle. ¿Cuándo sentiste que esta prenda merecía una segunda vida?
¿Qué tiene el traje de chulapa que sigue siendo tan actual?
¿Qué significa para ti San Isidro? ¿Qué recuerdo personal tienes de esta fiesta de pequeña?

Cuando pensamos en una chulapa, pensamos en claveles, mantones, lunares, organillo, verbena… ¿Qué parte de todo esto te emociona más y cuál sentías que había que actualizar?
La palabra “chulapa” tiene mucho carácter: gracia, seguridad, desparpajo, una forma muy castiza de estar en el mundo. ¿Cómo es la chulapa de SoloFortunata?
¿Hay alguna mujer de tu familia que te haya inspirado en la manera de entender la elegancia, la ropa o la tradición?
¿Qué es lo más castizo que hay en ti?
Madrid es una ciudad muy de calle, de terrazas, de barrios, de paseos sin plan. ¿En qué lugares imaginas a una mujer llevando un vestido de SoloFortunata más allá de San Isidro?

