Hannah Spencer, recientemente elegida diputada del Partido Verde, ha puesto de relieve lo que ella describe como una cultura del alcohol profundamente preocupante dentro del Parlamento británico -una costumbre que, según ella, sería inaceptable en prácticamente cualquier otro lugar de trabajo.
Spencer, una exfontanera de 34 años que hizo historia al convertirse en la primera diputada de Los Verdes en el norte de Inglaterra, afirmó que se ha quedado en “shock” tras presenciar cómo sus colegas consumían alcohol entre votación y votación. “Se puede oler el alcohol”, declaró a la conocida web PoliticsJoe, al relatar cómo dio media vuelta tras pasar por delante de una sala donde los diputados bebían tranquilamente antes de regresar a la Cámara para emitir sus votos.
Esto no pasa en otros trabajos
“No me imagino a un limpiador haciendo eso, ni a alguien que trabaje en un banco tomándose unas copas y volviendo al trabajo oliendo a alcohol. Eso no ocurriría”, aseveró.

Las declaraciones ponen de manifiesto una tensión más amplia que muchos observadores llevan tiempo señalando sobre Westminster: que la cultura dentro del Parlamento funciona según un conjunto de normas diferente al que rige. Para Spencer, un lugar “donde posiblemente se toman las decisiones más importantes” debería estar sujeto a un nivel de exigencia más alto, no más bajo.
No todo el mundo está de acuerdo. El líder de Reform UK, Nigel Farage, no tardó en responder en las redes sociales, bromeando con que Los Verdes estaban dispuestos a legalizar las drogas duras, pero se negaban a dar el paso con “una pinta por la tarde”.
76% of Britons say it's unacceptable for MPs to drink before votes. 52% say it's COMPLETELY unacceptable.
Labour MPs called it "clickbait farming."
Nigel Farage called it attacking "an afternoon pint."
Three quarters of the country has now told them both what it thinks.… pic.twitter.com/MtKR3Zefel
— The Daily Britain (@dailybritainonx) April 28, 2026
La voz de Spencer tiene un peso especial, teniendo en cuenta sus orígenes. Esta política nacida en Bolton, que dejó la escuela a los 16 años, creó su propia empresa de fontanería antes de entrar en política tras la pandemia, impulsada por las desigualdades que esta puso de manifiesto y el escándalo de las fiestas durante el confinamiento en Downing Street a costa del primer ministro Boris Johnson.

Su victoria en las elecciones asestó un duro golpe al Partido Laborista en uno de sus escaños más seguros del norte, y su disposición a hablar sin tapujos sobre la institución a la que acaba de incorporarse sugiere que no tiene intención de dejarse callar por sus convenciones.
¿Y en España?
En España, este debate ya se tuvo en pleno 15-M, tras la crisis económica en la que se sumió España, la opinión pública afeó a los diputados que ellos tuvieran hasta el alcohol subvencionado tanto en la cafetería como en el restaurante del Congreso. Para tener una idea de los precios que pagaban sus señorías por copas (cuando sólo iban al Congreso de lunes a viernes), un gin-tonic costaba 3,45 euros. En 2013, las bebidas alcohólicas de alta graduación dejaron de estar subvencionadas, no así la cerveza y el vino, y por supuesto el café.

