Dos cazas F-18 del Ejército del Aire y del Espacio español han tenido que despegar durante la madrugada de este jueves 24 de septiembre desde Rumanía después de que los sistemas de vigilancia detectaran varios drones muy cerca de la frontera con Ucrania. La nueva activación vuelve a poner de manifiesto la creciente amenaza de los drones rusos sobre el flanco oriental de la OTAN.
Los aviones pertenecen al Destacamento Aéreo Táctico (DAT) Paznic, desplegado en la Base Aérea 57 Mihail Kogălniceanu para reforzar la policía aérea de la Alianza Atlántica. Los F-18 despegaron después de que los radares rumanos localizaran un grupo de objetivos aéreos sobre territorio ucraniano, al norte de la localidad rumana de Chilia Veche y a escasa distancia de la frontera.
La alerta llevó a las autoridades a enviar a las 04:41 horas un mensaje RO-Alert a la población del norte del condado de Tulcea. Finalmente, el aviso aéreo pudo levantarse a las 05:44 horas sin que aquellos objetivos penetraran en territorio rumano.
Los F-18 españoles despegan para vigilar la frontera
La misión de los dos cazas consistió en monitorizar la evolución de los aparatos y permanecer preparados ante una eventual entrada en el espacio aéreo de la OTAN.
El Ministerio de Defensa rumano comunicó que los sistemas de radar habían detectado las trazas durante la noche del miércoles al jueves. La proximidad con la frontera activó inmediatamente los protocolos de vigilancia y obligó a poner en el aire a los F-18 españoles.
El episodio refleja el tipo de misiones que España está desempeñando actualmente en Rumanía ante la amenaza de los drones rusos. El destacamento mantiene una capacidad de reacción durante las 24 horas del día y sus cazas pueden despegar en cuestión de minutos cuando la cadena de mando aliada detecta una posible amenaza.
No es, además, una situación excepcional dentro de la actual operación. Durante su primer mes de despliegue, el destacamento español llegó a acumular 17 activaciones reales de policía aérea en respuesta a aeronaves no identificadas y posibles drones próximos al espacio aéreo aliado.
Un F-18 español ya derribó un dron en agosto

El precedente más grave se produjo durante la madrugada del 15 al 16 de agosto. Los radares detectaron entonces un objetivo aéreo que entró en Rumanía desde la dirección de Moldavia, unos 24 kilómetros al norte de Galați.
Un F-18 español consiguió establecer contacto radar con el aparato y recibió autorización para interceptarlo. A las 05:01 horas, el caza español derribó el dron de forma controlada.
Los restos fueron localizados posteriormente entre Băleni y Cudalbi, en una zona despoblada. No se produjeron víctimas y los especialistas recuperaron tanto fragmentos del aparato como del misil utilizado para neutralizarlo.
Aquel episodio confirmó que la amenaza de los drones rusos en el entorno del mar Negro ya no obliga únicamente a labores de vigilancia. Los cazas desplegados por la OTAN pueden recibir autorización para intervenir cuando una aeronave vulnera el espacio aéreo aliado y supone un riesgo.
Otra incursión horas después en el norte de Rumanía
La madrugada de este jueves dejó además un segundo incidente independiente. Los radares rumanos detectaron otro objetivo aéreo sobre Ucrania, esta vez próximo al norte del condado de Botoșani.
Según la información del Ministerio de Defensa de Rumanía, el aparato terminó penetrando en el espacio aéreo nacional. Dos cazas F-16 rumanos despegaron desde la Base Aérea 86 de Borcea para seguir su trayectoria y se enviaron alertas a la población de Botoșani y Suceava.
Los dos episodios ocurridos con apenas unas horas de diferencia muestran la tensión que soportan los países aliados situados junto a Ucrania. Los ataques rusos utilizan de manera recurrente grandes cantidades de drones contra territorio ucraniano, y aquellos que operan en las proximidades de la frontera pueden provocar alertas o incluso incursiones accidentales o deliberadas en países vecinos.
Casi 200 militares y siete F-18 españoles en Rumanía
España mantiene actualmente en Rumanía un importante dispositivo destinado a reforzar la defensa aérea de la OTAN. El destacamento Paznic está compuesto por casi 200 militares y siete cazas F-18M del Ala 12.
A ellos se suma un avión A400M del Ala 31, utilizado para proporcionar reabastecimiento en vuelo y ampliar el tiempo durante el que los cazas pueden permanecer operativos lejos de su base. En octubre está prevista además la incorporación de tres helicópteros NH-90 con capacidades específicas contra sistemas aéreos no tripulados.
España dispone asimismo en Rumanía de otro destacamento, denominado Tigru, encargado de operar un radar de vigilancia aérea. La presencia militar se completa con alrededor de 200 infantes de Marina integrados en el grupo de combate multinacional liderado por Francia.
La amenaza de los drones transforma la defensa de la OTAN

La proliferación de aeronaves no tripuladas se ha convertido en uno de los principales desafíos para la defensa aérea europea. Son aparatos relativamente baratos, pueden volar a baja altura y obligan a mantener una vigilancia constante sobre extensas zonas fronterizas.
El propio despliegue español está adaptándose a esta nueva realidad. Los F-18 realizan entrenamientos específicos para identificar y neutralizar drones, mientras la incorporación de los NH-90 reforzará las capacidades contra este tipo de objetivos.
La amenaza de los drones rusos vuelve así a activar directamente a las Fuerzas Armadas españolas. En esta ocasión no hubo que interceptar ningún aparato: los objetivos permanecieron sobre Ucrania y la alerta terminó aproximadamente una hora después. Pero el derribo efectuado en agosto y las sucesivas activaciones desde entonces muestran que los F-18 desplegados en Rumanía se encuentran ya en una misión operativa en la que una alarma puede transformarse, en cuestión de minutos, en una intervención real.

