Los líderes de los países de la Unión Europea iniciaron este jueves una intensa ronda de encuentros que se alargará hasta este viernes, donde el encarecimiento de los precios de la energía, el presupuesto comunitario, el déficit comercial con China, la crisis migratoria de Ceuta o la guerra de Ucrania marcaron la agenda. Como se esperaba antes del inicio de la cumbre, los desencuentros entre los estados miembros afloraron desde el primer momento.
Las primeras palabras que tomaron protagonismo fueron las de la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, que afirmó “considerar absolutamente” volver a dar la bienvenida a Reino Unido al seno de la UE. Sus palabras llegaron dos semanas después de que el nuevo premier británico, el laborista Andy Burnham, remarcara que Reino Unido considera una “amplia variedad de opciones” para reconsiderar su futura relación con los 27.

Los socios de la UE están bloqueados por el presupuesto plurianual 2028-2034, cifrado en casi dos billones de euros. Alemania, Países Bajos, Austria y los países nórdicos exigen recortes de varios cientos de miles de millones y rechazan más contribuciones nacionales o deuda común. En cambio, un bloque de 17 países que incluye a España, Italia o Polonia, exigen más gasto común en defensa, competitividad económica o la transición verde.
El presidente español Pedro Sánchez abrió su intervención refiriéndose al espinoso debate. “La propuesta es insuficiente. Hablamos de la UE como un actor geopolítico, pero esto no es suficiente para afrontar los retos que afronta”, consideró Sánchez, que abrió la puerta a la imposición de nuevos impuestos comunitarios para aportar más a la caja común.
La advertencia de Macron
Pero sin duda fue el presidente de Francia, Emmanuel Macron, el que lanzó la amenaza más realista. A punto de terminar el mandato, Macron aseveró que debían llegar a un acuerdo antes de que finalice 2026. “A partir de enero, no habrá margen político” para alcanzar un acuerdo, recalcó el mandatario galo. Macron admitió al resto de líderes que no contaría con mandato político para firmar un acuerdo en vísperas de las elecciones presidenciales de abril de 2027.

Los 17 países favorables a más gasto, agrupados bajo la etiqueta “Amigos de la Cohesión”, creen que el “acuerdo final debe garantizar que el presupuesto de la UE pueda abordar las prioridades existentes y emergentes, preservando al mismo tiempo las políticas clave”. Dichos países defienden mantener las políticas presupuestarias tradicionales, en que se da apoyo económico a la agricultura o a las regiones más empobrecidas.
La cuestión de Ceuta
Para la premier danesa Mette Frederiksen, la UE sigue gastando demasiado y debería fijar nuevas prioridades, como defensa, seguridad de fronteras, competitividad económica o contención de la inmigración ilegal. “Debemos priorizar y mirar hacia el futuro”, exigió la dirigente socialdemócrata, que a su vez consideró que “será incluso más difícil que la última vez” lograr un consenso sobre las cuentas comunes.
Refiriéndose a la crisis migratoria en Ceuta, donde miles de los migrantes que cruzaron la valla el pasado julio siguen todavía acampados en la ciudad autónoma española, Sánchez se limitó a agradecer “la solidaridad de los estados miembros”. La mayoría de los líderes de la UE se mostraron críticos con la inacción del gobierno español, a quien criticaron por sus políticas migratorias e incluso algunos líderes, como la italiana Giorgia Meloni, pidieron expulsar temporalmente a España de la zona Schengen.
Todos los congregados eran conscientes de la importancia de abordar el encarecimiento de los recursos energéticos. El aumento de los precios de la energía, sumado a una inflación que alcanzó el 3% en septiembre, ha llevado a varias capitales de la UE a solicitar más apoyo a la Comisión Europea. El aumento de los precios del petróleo, derivados de la guerra entre Estados Unidos e Irán, llevó a la Comisión Europea a recomendar a sus estados miembros recortes de la demanda de energía y permitir recortes fiscales de emergencia en materia energética.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, fue la encargada de explicar a los socios europeos el estado de las negociaciones con China respecto al déficit comercial, situado en unos 360 mil millones de dólares. El acuerdo, que el comisario de Comercio de la UE, Maroš Šefčovič, describió como el final de una “primera fase” de las negociaciones, establecerá cuotas específicas por país que permitirán la entrada de 350.000 automóviles híbridos en el mercado europeo anualmente durante cuatro años.
Los países de la UE -todos presentan déficit respecto a China- quieren que la Comisión elabore un nuevo enfoque para la siguiente fase de las conversaciones. Las exportaciones de automóviles chinos a la UE ascienden a solo 15 mil millones de euros, una cifra relativamente pequeña en comparación con el déficit comercial global del bloque. “Tenemos que proteger otros sectores expuestos”, declaró un oficial comunitario. Pekín también acordó flexibilizar los requisitos de concesión de licencias de exportación para las “tierras raras” -esenciales para la industria de la UE- y eliminar los aranceles sobre componentes de automóviles, aceite de oliva y calzado procedentes de la UE.

Respecto a la guerra en Ucrania, Frederiksen destacó que los últimos movimientos de Trump son “hostiles” hacia Kyiv, en referencia al pactado sobre el diésel alcanzado por Washington y Moscú la semana pasada. Para la líder danesa, comprar a los rusos supone “financiar el asesinato de europeos”. Ante el alejamiento de la administración Trump, el ministro de exteriores francés incidió en que “dos terceras partes de la inteligencia que recibe Ucrania llega ahora de Europa, especialmente de Francia”.
El primer ministro polaco Donald Tusk mandó un mensaje directo al presidente ucraniano Zelenski: “Tras mis conversaciones con líderes europeos, te puedo asegurar que no estáis solos”. Antes de la reunión de Zelenski con líderes europeos prevista para la noche del jueves, Kyiv anunció nuevas leyes para desbloquear el siguiente pago de ayudas económicas europeas, cifradas en unos 3,7 mil millones de euros.

