Friedrich Merz se la juega otra vez este domingo. Tras la contundente victoria de la extrema derecha en el estado de Sahonia-Anhalt, en que la AfD obtuvo un 43% de los votos (39 escaños) y la CDU se quedó con solo un 17,2% (15), este domingo se celebran las elecciones en los estados de Berlín y Mecklenburg-Pomerania Occidental, convertidas en una prueba de fuego para el futuro político del canciller democristiano alemán.
De acuerdo con Politico, altos cargos de la CDU están valorando en privado la idoneidad de buscar un reemplazo para el canciller, para intentar contrarrestar la dolorosa fuga de votos hacia la ultraderecha, que por primera vez desde la caída del nazismo asumirá probablemente el poder en un estado. En las últimas encuestas, la popularidad de Merz figura en un bajo 14%, mientras que su partido apenas alcanza el 18%. El temor es que la victoria de la AfD en un estado de Alemania Oriental normalice la expansión de la formación extremista hacia el resto del territorio federal.

La incógnita es si en Berlín y Mecklenburg-Pomerania Occidental el “cordón sanitario” a la extrema derecha acabará también generando un efecto bumerán. Para Alice Weidel, colíder de la AfD a nivel federal, ya es un hecho que “la CDU nunca será capaz de ganar otras elecciones federales”. Para algunos analistas, la debacle de los democristianos de Merz se debe a que el partido ha girado demasiado a la izquierda, por lo que la ultraderecha aspira a seguir captando votantes desencantados de la CDU en los comicios de este domingo.
En Berlín, una ciudad-estado de 3,9 millones de habitantes, existe una población muy heterogénea y tendencias políticas divergentes según la zona. Si bien los distritos centrales de Berlín han votado recientemente por Los Verdes o por el partido izquierdista La Izquierda (Die Linke), las zonas periféricas -donde de hecho reside la mayoría de los berlineses- están dominadas por la CDU, y, en ciertos distritos, por la AfD. Esto hace que predecir los resultados electorales en Berlín sea sumamente difícil.

Por otra parte, Manuela Schwesig dirige el estado federado de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, en el noreste de Alemania, desde 2017. Está por ver si la jefa de gobierno de centroizquierda logra impedir que el partido de extrema derecha AfD se convierta en la fuerza más votada en las elecciones del domingo. El partido ultra lidera las encuestas con un 37%, seguido del socialdemócrata SPD con un 33%. La CDU figura muy por debajo, y tendrá dificultades para superar el 5% mínimo para entrar al parlamento estatal. Este dato preocupa mucho en las filas democristianas.
Desde el exterior, los aliados de Alemania observan con preocupación los recientes desarrollos políticos. De certificarse la hecatombe de la CDU este domingo, podría producirse un segundo relevo al frente de la cancillería de Alemania en dos años, tras la salida de Olaf Scholz por Merz en 2024. Antes, Angela Merkel gobernó 16 años consecutivos el país.
Los escenarios tras las elecciones del domingo
Según los resultados del domingo, podrían abrirse diversos escenarios en la política alemana. El primero y que gana cada vez más peso, la renuncia forzada de Merz ante la falta de apoyos internos en la CDU. Político apunta que el canciller ya ha convocado una reunión a las cinco de la tarde de este mismo domingo electoral, justo antes de conocerse las encuestas a pie de urna, para cotejar los apoyos entre sus correligionarios para las reformas que tiene planeadas. Si no le apoyan, exigirá poner el nombre de un relevo sobre la mesa.

Otro escenario posible sería un voto de no-confianza en el Parlamento, donde un candidato opositor debería recibir un apoyo mayoritario para reemplazar a Merz. Parece un escenario difícil, porque requeriría en paralelo una negociación con el SPD, que actualmente gobierna en coalición con el canciller democristiano.
Merz también podría solicitar él mismo una moción de confianza, buscando demostrar que aún cuenta con suficiente respaldo dentro de la coalición o, de lo contrario, abrir la puerta a elecciones anticipadas. Es un escenario que ya ha ocurrido en el pasado, más recientemente con Scholz en diciembre de 2024. También se especula con un posible apoyo de la AfD a un candidato alternativo de la CDU para reemplazar a Merz, aunque la posición histórica del centroderecha alemán, que mantiene el “cordón sanitario” sobre los ultras, dificulta esta vía.

Por último, Merz podría atrincherarse en el poder más allá de los resultados de este domingo en los dos estados donde se juega su futuro político. Ante la reunión de la cúpula del CDU del domingo, se espera que el canciller exija a los suyos cerrar filas ante lo que se prevé una nueva debacle electoral democristiana.

