Elecciones

Terremoto electoral en Reino Unido: el bipartidismo certifica su defunción y crecen los ultras de Farage

Starmer aparece tocado y hundido y Kemi Badenoch tampoco logra capitalizar desde la oposición la impopularidad del Gobierno

LONDON (United Kingdom), 29/04/2026.- British Prime Minister Keir Starmer departs 10 Downing Street for Prime Minister's Questions in London, Britain, 29 April 2026. (Reino Unido, Londres) EFE/EPA/ANDY RAIN
Keir Starmer sale del número 10 de Downing Street
EFE/EPA/ANDY RAIN

El bipartidismo ha muerto en Reino Unido, viva la pluralidad. El sistema electoral de una de las democracias decanas en Europa estaba diseñado para garantizar un modelo rotatorio en la transición de poder, basado en la estabilidad. Unos años, la mayoría de ellos, dominaban los conservadores, y otros, los menos, los laboristas, en una interminable partida de pimpón político. Pero las grietas que desde la crisis financiera venían aflorando en el patrón de voto han acabado por hacer estallar un statu quo que parecía inmutable, permitiendo que afloren no solo otras fuerzas, sino tendencias relativamente novedosas al norte del Canal de la Mancha, como el populismo.

Es probable que los historiadores del futuro puedan contar con una fecha concreta en la que todo cambió en el andamiaje político británico. Las elecciones locales en gran parte de Inglaterra y los comicios para los parlamentos de Escocia y de Gales celebrados este jueves se antojan como el epicentro de un terremoto que podría destronar a laboristas y conservadores como siglas hegemónicas, dando paso a un crisol variado en el que destaca, por encima de todos, Reforma.

El auge de Farage

Con un discurso profundamente anti-migración, supuestamente más a la derecha de los tories, pero capaz de movilizar a las clases trabajadoras que históricamente han votado laborista, el partido, con ocho diputados en el Palacio de Westminster, se consolida como alternativa real en Reino Unido, logrando galvanizar apoyos en polos opuestos del arco ideológico. Hace meses que la idea de que su líder acabe un día en el Número 10 de Downing Street super el ámbito de la ficción política, pero desde este jueves, Nigel Farage como primer ministro se ha convertido en la peor pesadilla de los hasta ahora partidos hegemónicos.

LONDON (United Kingdom), 07/05/2026.- Britain's Prime Minister Keir Starmer (L) and his wife Victoria (R) arrive at a polling station in London, Britain, 07 May 2026. Local elections take place across the United Kingdom on 07 May 2026. (Elecciones, Reino Unido, Londres) EFE/EPA/NEIL HALL
Keir Starmer y su esposa Victoria  llegan a un colegio electoral en Londres
EFE/EPA/NEIL HALL

Viejo conocido en la arena política británica, candidato sin éxito al Parlamento en ocho ocasiones (consiguió su escaño tan solo en las últimas generales, celebradas en 2024), integrante transitorio de formaciones como los tories, el UKIP (acrónimo en inglés del Partido por la Independencia de Reino Unido) o el Partido del Brexit, Farage ganó la batalla el jueves, pero ahora está obligado a demostrar que Reforma es más que un vehículo para su proyección personal.

Golpe al laborismo

En el extremo opuesto se sitúa Keir Starmer, en el punto de disparo de sus propias filas, inmersas en maniobras sucesorias cada vez menos encubiertas, confirmando que el regicidio, recurso de referencia del manual de crisis de los conservadores, se consolida como procedimiento de emergencia ante la impopularidad de un gobierno. Si bien los laboristas se habían preparado para lo peor, la pérdida de más de la mitad de los asientos municipales que defendían y una humillante derrota en Gales, primera en más de cien años, han supuesto un golpe psicológico de consecuencias imposibles de prever. El zarpazo en Gales fue particularmente doloroso, puesto que la hasta ahora ministra principal, Eluned Morgan, ni siquiera fue capaz de revalidar su escaño en el Senedd, el Parlamento galés. Quien era la jefa del Ejecutivo dimitió fulminantemente.

Reforma no es, sin embargo, es el único beneficiado del seísmo del jueves. Otras formaciones como los Verdes, con un discurso más transversal y menos centrado en las reivindicaciones ecologistas; los liberal-demócratas, bisagra de centro entre laboristas y conservadores; o los nacionalistas galeses de Plaid Cymru, grandes triunfadores el jueves, tienen también ganancias que celebrar.

LONDON (United Kingdom), 08/05/2026.- Leader of the British Conservative Party Kemi Badenoch speaks to the media outside Westminster Town Hall after winning the Westminster Council from the ruling Labour Party at the local elections, in London, Britain, 08 May 2026. Local elections took place across the United Kingdom on 07 May 2026. (Elecciones, Reino Unido, Londres) EFE/EPA/TOLGA AKMEN
La líder del Partido Conservador británico, Kemi Badenoch
EFE/EPA/TOLGA AKMEN

La otra cara de la moneda, junto a los laboristas, son los tories, que han perdido unos dos de cada cinco asientos que defendían. Tradicionalmente una máquina de ganar en Reino Unido, los comicios del jueves tendrían que haber actuado como la palanca de impulso del liderazgo de Kemi Badenoch, si quiere tener alguna aspiración en las próximas generales, previstas en 2029. El único consuelo que le queda a Badenoch es que su gran rival, Starmer, se encuentra en una situación sensiblemente más grave. Cuestionado abiertamente por sus propios diputados, la narrativa de que el severo correctivo responde al castigo habitual que los ejecutivos de turno sufren cuando hay elecciones a mitad de legislatura apenas convenció.

El fin del bipartidismo en Reino Unido

La coyuntura es extraordinariamente arriesgada tanto para el primer ministro, como para sus críticos, y cualquier movimiento en falso podría vapulear a una formación en la cuerda floja. Dada la magnitud de las pérdidas del jueves, el problema parece ir más allá de personalismos. La sangría aparece en los dos polos, ya que junto a la popularidad de los Verdes en el granero habitual laborista en los núcleos liberales urbanos y el voto joven, Reforma le está arrebatando también respaldo entre las clases trabajadoras, especialmente los bastiones del norte de Inglaterra que habían votado robustamente a favor del Brexit.

LONDON (United Kingdom), 08/05/2026.- Reform Party leader Nigel Farage (C) arrives at Havering Town Hall in London, Britain, 08 May 2026. Local elections took place across the United Kingdom on 07 May 2026. Early results show gains by Reform and a number of losses for the Labour Party. (Elecciones, Reino Unido, Londres) EFE/EPA/NEIL HALL
Nigel Farage llega al Ayuntamiento de Havering en Londres, Reino Unido
EFE/EPA/NEIL HALL

El mapa electoral británico ha quedado redibujado, y los nuevos trazos apuntan a un cambio radical en la política de Reino Unido. Un país acostumbrado a la alternancia entre dos fuerzas da paso a la incertidumbre de un panorama plural, en el que formaciones hasta ahora minoritarias pasan a ser claves para la gobernación o, incluso, a plantearse alcanzar el poder. No obstante, junto a la oportunidad está también la exposición y el escrutinio, ya que las promesas de corte populista y respuestas sencillas a problemas complejos serán ahora puestas a prueba. Starmer es la prueba de la dificultad que entraña la transición a gobernar y, dos años después de su arrolladora victoria en las generales, su deriva constituye una fábula moral sobre el precio del poder.