El PSOE ha arrancado la campaña con mejores sensaciones en la calle que en la organización. La dirección federal ha detectado una fuerte movilización de las bases y simpatizantes frente a un partido al que todavía le faltan “ajustes”. “La campaña no va mal” y “hay margen para competir”, resumen fuentes de Ferraz. Cuando las elecciones se convocan por sorpresa, explican, las bases se movilizan antes que la organización, que necesita tiempo para poner en marcha la maquinaria, ajustar la estrategia y cerrar las listas. Así que las bases parecen ir por delante de los cuadros a nivel federal. Los primeros mítines del puente de la Hispanidad han servido de termómetro a los socialistas. En Málaga, el PSOE cifra la asistencia en más de 5.000 personas dentro del recinto y unas 3.000 fuera. En Dos Hermanas, la respuesta fue similar. “La mejor versión de 2023”, resumen fuentes socialistas.
El otro desafío es político. Pedro Sánchez debe recuperar la iniciativa, apuntan estas fuentes, para evitar que la derecha imponga el marco del debate. Los trackings que maneja el PSOE siguen siendo buenos, aunque desde el viernes detectaron un ligero retroceso en favor de Feijóo cuando Ceuta volvió al debate. “Los primeros cinco días de la campaña hemos llevado el liderazgo de comunicación, pero el fin de semana la derecha ha llegado entera y han conseguido recolocar el cuadro político que ellos quieren”, analizan fuentes de la dirección, ya inmersas en la tensión de la campaña. “Necesitamos dominar sin sobresaltos”, apuntan. Las estimaciones internas que maneja el PSOE mantienen al PP y a VOX en un bloque de 190 escaños. “Un escenario que obliga al PSOE a pelear cada diputado“, señalan fuentes de la dirección, que ven margen para movilizar el voto indeciso.
Las malas noticias
Algunas voces internas cuestionan la coordinación del equipo electoral y su capacidad para anticipar los movimientos del adversario. Sánchez vuelve a aparecer como la figura llamada a ordenar el mensaje y resolver las fricciones, una concentración de responsabilidades que evidencia algunas carencias de la estructura de campaña. Este fin de semana se han producido varias malas noticias para el PSOE, apuntan estas fuentes. La recuperación de la derecha y la más importante, la división en la izquierda. “Ese no es el camino”, advierten. “El presidente no goza de un buen entorno. Está muy solo” ante la campaña. Las mismas voces cuestionan que el presidente cuente con un entorno con suficiente “inteligencia electoral” -en referencia a los socios-. Y suman otro frente. Cierta falta de experiencia de la nueva secretaria de Organización, Rebeca Torró, que afronta su primera campaña. “El hábito hace al monje”, resumen, “hay que conocer los códigos internos y territoriales del partido para afrontar una contienda electoral adversa”.
52 días, 52 batallas
Si antes las campañas se definían semana a semana, estas elecciones se libran día a día, apunta un miembro de la dirección de Ferraz. Sobre el marco nacional se despliegan 52 pequeñas batallas, una por día, reaccionando a cada movimiento. Desde hoy, el PSOE quiere desplazar el debate hacia las preocupaciones económicas y sociales y recuperar la capacidad de movilización que exhibió en 2023. Para ello, la Comisión Permanente aprobará el paquete de ayudas por la guerra de Irán y las bonificaciones al diésel, con la intención de situar la campaña en el terreno de las necesidades cotidianas de la gente. “Por ahí va a ir la semana”, señalan en Ferraz.
Frente Senado
En lo orgánico, el PSOE afronta esta semana dos decisiones clave para las generales: cerrar las candidaturas y resolver si concurre en solitario al Senado o alcanza un acuerdo con las fuerzas a su izquierda. Las reuniones celebradas el domingo y el lunes entre la secretaria de Organización socialista, Rebeca Torró, y el ministro Ernest Urtasun, por Sumar, han dejado la negociación abierta. Fuentes de la dirección socialista creen que están más cerca de concurrir por separado que de cerrar un acuerdo. Aún queda mucha semana por delante hasta el viernes, último día de plazo.
El éxito de una candidatura conjunta pasa por disputar al PP la mayoría en la Cámara alta, pero la negociación exige una compleja ingeniería electoral y acuerdos territoriales. La posibilidad de que concurran dos candidaturas a la izquierda del PSOE añade dificultades. “Van con una lentitud insufrible”, lamentan fuentes socialistas, a quienes preocupa que las conversaciones se hayan centrado en Urtasun sin reunir a todas las formaciones implicadas. A juicio de estas fuentes, el PSOE necesita sentar a Sumar, IU, Más Madrid, Compromís y Podemos, entre otros, y negociar provincia a provincia, con los datos electorales sobre la mesa. También debe hacerlo con generosidad en el reparto de puestos por parte del PSOE, en función de las posibilidades de cada partido en cada territorio. “Tienes que liderar y juntar a todo dios y no levantarte hasta que provincia a provincia hayas hecho una lista”, resumen en caliente.
Las listas lo son todo
En paralelo, los comités provinciales aprobarán las listas este jueves y la Comisión Federal de Listas se reunirá el viernes para abordar los últimos ajustes. Ocurre habitualmente, las discrepancias con nombres, puestos y cambios de última hora. El proceso culminará el sábado por la mañana con el Comité Federal, que aprobará definitivamente las candidaturas y servirá a Pedro Sánchez para fijar el mensaje político con el que el PSOE afrontará la campaña.

