El presidente lo tenía «bastante claro» desde el viernes. Tras conocer el ‘no’ de Junts a los decretos, Sánchez valoró varios factores, la movilización social, el apoyo a las protestas durante el fin de semana y los sondeos y flashes electorales. Tres claves sobre las que coinciden miembros del Gobierno y del PSOE consultados por el presidente durante el fin de semana y que decantó la decisión de adelantar elecciones. “A cada uno sabe qué preguntarle”, explica un miembro de la dirección del partido. Y eso hizo Sánchez.
Los equipos de Moncloa y del PSOE trabajaron “full time”, en palabras de un miembro de la dirección, de martes a domingo. Tracking, encuestas y flashes internos para medir el impacto de las protestas sobre el Gobierno. Los datos que recibió Pedro Sánchez durante esos días dibujaban el mejor escenario electoral para el PSOE de los últimos meses. El partido se mantiene como primera fuerza, la movilización de la izquierda mejora sus expectativas y el trasvase de voto hacia Vox “desangra” al PP.
Objetivo, primera fuerza
El dato que más ha llamado la atención en los equipos electorales de Sánchez no es solo cuánto sube el PSOE, sino la movilización de su electorado. Una de las personas consultadas por el presidente, próxima a Sánchez desde su primera legislatura, resume así el escenario que ha encontrado estos días: “Con lo que ha llovido en tres años, nada había movilizado tanto a la gente progresista. Y, además, sobre el principal problema que preocupa a la sociedad. Ahí hay materia gris”. Traducido en datos. El PSOE es primera fuerza durante toda la semana de negociación con Junts. Y esa movilización de las izquierdas tiene un efecto directo en sus estimaciones. «El PSOE sube de dos a tres puntos», señala la misma fuente.

La vivienda “dispara” al PSOE
Por primera vez, según el diagnóstico de la war room del presidente, el PSOE está viendo cómo compite electoralmente con una sociedad progresista movilizada. Ambos datos son importantes, cuánto sube y por qué lo hace. Ese cambio en la movilización de su electorado estuvo sobre la mesa de Sánchez durante todo el fin de semana. “Los datos no te engañan”, apunta una fuente de la dirección socialista. “Las protestas han sido un antes y un después. Esa reacción en la calle, con movilizaciones en Sol y también en las principales plazas de las ciudades, no la habíamos visto en toda la legislatura. De nuevo, ha vuelto la épica», resumen fuentes conocedoras de los datos.
Y luego está la derecha
En el bloque de la derecha, la evolución de los flashes internos es significativa. Los datos que ha manejado el presidente apuntan a un trasvase de voto del PP a Vox superior a tres puntos. “El segundo partido de derechas le hace un agujero muy grande al primero”, resume una fuente que ha trabajado con las estimaciones.

Y ven un paralelismo con las elecciones de abril de 2019. Entonces, el crecimiento de Ciudadanos contribuyó a desangrar al PP de Pablo Casado y a fragmentar el voto de la derecha. Ahora, según los datos que manejan los socialistas, ese fenómeno Albert Rivera estaría pasando con VOX y el PP. “Aquel Ciudadanos muy fuerte que desangró al PP se está reproduciendo con Feijóo y Abascal», sostiene la fuente.
45 provincias clave
En los trackings internos detectaron además que el bloque de la derecha no está consolidado en torno a los 200 escaños. “Ya no hay trasvase de votos de izquierda a derecha como ocurría hasta ahora. Los bloques son fijos y el PP no nos roba votos. Pero sí detectamos un 3% de trasvase de voto del PP a Vox”, apuntan las fuentes. Con ese movimiento, sus cálculos sitúan al PP de Feijóo en torno a los 126 diputados y a Vox cerca de los 70. Son cifras distintas de las que ofrecen las encuestadoras oficiales, pero son las que manejan en el cruce de fuentes, trackings y flashes internos.
Con esos datos, “si te vas al laboratorio electoral”, apuntan, “hay 42 provincias donde no pesca Sumar y te juegas un escaño si el PP pierde voto y lo gana VOX”. El listado está hecho. “Así ganamos las elecciones el 23J en plena depresión de las municipales de mayo”, concluye esta fuente.
Lawfare amortizado
Ha habido demoscopia pura y también estimaciones políticas. Junto a la valoración de líderes y otros asuntos que afectan al PSOE, los equipos del partido han medido estos días cuánto puede pesar el frente judicial en campaña. La conclusión interna es que parte del desgaste ya está asumido y que su impacto adicional en los 54 días puede ser limitado.

Con varias causas que afectan al partido y al Gobierno, hay un dato que consideran relevante. El 53% de los encuestados cree que existe una persecución judicial contra el PSOE y Pedro Sánchez, frente a un 23% que no sabe o no contesta. La lectura interna trasladada al presidente es que, ante una eventual imputación del PSOE, la percepción de “persecución” ya está instalada entre una parte del electorado progresista.
Mantener la tensión
El diagnóstico que manejan en el entorno de Sánchez es claro. El PSOE sigue primero, la movilización de la izquierda mejora sus expectativas y el trasvase de voto del PP a Vox fragmenta la derecha. Ahora la clave es mantener movilizado al electorado. Si lo consiguen, sus cálculos internos sitúan al PSOE en el 33% y 129 escaños, frente a los 121 actuales. Un escenario que, según las fuentes consultadas, ha terminado de decantar al presidente por el adelanto electoral.

