Los jóvenes son más progresistas que sus padres, y éstos a su vez, más que sus abuelos. Hasta hace uno mucho ésta ha sido una de las tesis incontestables dentro de las Ciencias Políticas pero parece que, por primera vez en mucho tiempo, la tendencia está comenzando a cambiar. Poco a poco los jóvenes están abandonando tendencias progresistas y abrazando recetas conservadoras. Además, mientras los hombres suelen tener más claro su voto, las mujeres son las que dudan más.
Según los últimos datos recogidos por el barómetro de Artículo14, elaborado por Winston a partir de 1.200 entrevistas, la clave dentro del electorado femenino es la indecisión. Una de cada cuatro mujeres todavía no sabe hoy a quién votar. El 24% de las mujeres no ha decidido su voto mientras que, en los hombres, la indecisión es mucho menor. Sólo uno de cada ocho, la mitad en comparación con las mujeres, no tiene decidido qué partido marcar en la papeleta el 29 de noviembre. “Lo que demuestran estos datos es que hay una menor identificación partidista y una mayor disponibilidad electoral”, explica en conversación con este diario Christian Griot, investigador de Political Watch.
Las mujeres aguantan las fuerzas progresistas
En las últimas elecciones de 2023, el empate entre los grandes partidos fue casi total (en intención de voto). El Partido Popular y el Partido Socialista rondaron el 32% en intención de voto, mientras Sumar y Vox rondaban el 12%. Ese equilibrio, que parece se ha roto con un goteo de votos constante que pierde el PSOE, se mantiene sólo en las mujeres. Aquellas que tienen decidido su voto se reparten entre el Partido Popular y el PSOE de manera parecida. Atrás se quedan Vox y Sumar que apenas triunfan entre el electorado femenino de nuestro país.
“Aunque hoy las mujeres se repartan entre ambas opciones (derecha e izquierda) ese apoyo no está tan consolidado en torno a unas siglas concretas”, explica Griot, que considera que en ellas hay más espacio para la duda. “Más margen para cambiar de partido dentro del bloque o incluso para decidir entre votar y abstenerse”.
Será precisamente esa balanza, que depende mayoritariamente de las mujeres, la que podrá decidir todo el próximo 29 de noviembre. El batacazo del PSOE que prevén cada vez más encuestas dependerá, en gran medida, de la abstención dentro del electorado izquierdista y de la movilización y unificación dentro de la derecha. Si las mujeres que todavía no tienen el voto decidido votan a la izquierda, el derrumbe será menor. Si se abstienen o votan por recetas conservadoras el PSOE podría sacar uno de los peores resultados de su historia.
Aumenta Vox (sobre todo entre los hombres)
Según los mismos datos recabados por este periódico, a Vox le votan más hombres que mujeres pero también crece entre el electorado más joven. Por primera vez se convierte en la fuerza más votada entre los menores de 50 años. Entre los jóvenes de 18 a 34 años alcanza el 15, por delante del PSOE (12%) y del PP (11%). “Entre los hombres parece que hay una mayor concentración en el voto de derechas y una decisión más cerrada”, explica Griot, que cree que tanto el PP como Voz están configurando un suelo electoral más estable para la derecha.
El barómetro de Artículo14 también muestra hacia dónde se mueve el voto. El 21% de quienes votaron al PP en las últimas elecciones ahora dice que votarán a Vox, mientras sólo un 4% de la formación de Abascal recorre el camino contrario. El peor parado, con diferencia, es Sumar, que sólo es capaz de retener al 39% de los suyos.
Los hombres son más conservadores también fuera de España
La tendencia sigue una tendencia parecida en otros países. En Reino Unido o Alemania, los chicos suelen ser más conservadores que las mujeres, que comienzan a girar con mayor frecuencia a posiciones cada vez más progresistas. Y no sólo en Europa, en Estados Unidos también ocurre un fenómeno parecido. Los hombres suelen identificarse más con posiciones conservadoras mientras que ellas son quienes sostienen la mayor parte del suelo demócrata.

