Carles Puigdemont se queda sin su fotografía con Pedro Sánchez, al menos por ahora. El mismo día en que el Tribunal Constitucional y el Tribunal Supremo han allanado el camino para su retorno a España -en aplicación de la ley de amnistía-, el presidente del Gobierno ha rechazado reunirse con el líder de Junts per Catalunya.
Su partido votó el pasado viernes contra los dos reales decretos leyes con medidas de vivienda junto con PP y Vox; una derrota que Sánchez ha esgrimido para justificar el adelanto de las elecciones generales del 29-N. Y esta convocatoria a las urnas, el inicio del “tiempo electoral”, es precisamente la excusa que este martes ha esgrimido el presidente para argumentar este portazo: “No contemplo reunirme con un candidato ni con un político u otro”.
En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, Sánchez ha circunscrito su interlocución con los partidos al ejercicio de sus “responsabilidades” institucionales. Desde el inicio de la legislatura, el presidente siempre ha postergado su encuentro con el expresident prófugo hasta su retorno a España, mientras dejaba en manos de su exsecretario de Organización, Santos Cerdán -hoy investigado por corrupción- los encuentros personales con Puigdemont en Bélgica.
La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, sí viajó para verse con el expresident catalán al inicio de esta la legislatura (septiembre de 2023), si bien se dieron cita en el Europarlamento, cuando Puigdemont era europarlamentario. La imagen de este encuentro se anticipaba un hito para dejar atrás el procés. El retorno del líder de Junts es técnicamente posible, pero esta fotografía tendrá que esperar.
La visita a Ceuta antes de las elecciones, en manos de su “Comité de Campaña”
No es habitual que el jefe del Ejecutivo comparezca tras el Consejo de Ministros. Con el decreto de convocatoria electoral publicado unas horas antes en el Boletín Oficial del Estado (BOE), Sánchez quería capitalizar las medidas de vivienda que han aprobado en sendos reales decretos leyes, similares a los que el Congreso tumbó el viernes.
“Cuando el Congreso da la espalda a lo que se vive en la calle y a la principal demanda de los ciudadanos, el Gobierno no va a mirar hacia otro lado”, “ni deja tirada a la gente”, apostilló.
La gran novedad es que estas normas, que deberá votar la Diputación Permanente tras la disolución de las Cortes, movilizan 10.680 millones de euros, 10.000 millones a través de una línea de crédito del ICO. Servirán para facilitar con préstamos de hasta 50.000 euros -sin intereses- la compra de primeras viviendas.
Por otra parte, Sánchez no ha aclarado si visitará Ceuta antes de los comicios. Su primer y único desplazamiento a la ciudad autónoma tras la crisis humanitaria y migratoria que empezó el 30 y el 31 de julio tuvo lugar cuando aún se producían llegadas de migrantes, el último día de julio. “Hablaré con el Comité de Campaña y lo veremos”, despachó. Su gestión de esta crisis le ha provocado un desgaste que admiten incluso en sus filas.
Sí presumió de que la situación en Ceuta “mejora”, y destacó que ya han despejado “muchos de los espacios públicos” que, durante semanas, han ocupado miles de personas migrantes. Antes del desahucio de Maricarmen Abascal, y de que la vivienda copara la agenda mediática, el presidente buscó sin éxito durante semanas una forma de “pasar pantalla” de la situación en la ciudad autónoma.

