El Gobierno se asoma este viernes a otra jornada de infarto, en la que los dos reales decretos leyes con medidas en materia de vivienda que impulsó el martes está a punto de estrellarse. Si Junts cumple con su amenaza, y el Ejecutivo mantiene su decisión de no retirar estos textos, todo apunta a que ese será el destino de ambas normas.
El jueves, el PNV anunció que avalará el primero, que contiene las medidas antideshaucio o la prórroga de contratos de alquiler hasta 2029, y que dejará caer la segunda norma, que perseguía que los contratos de alquiler pasen a ser indefinidos por defecto. Antes de que el partido de Carles Puigdemont desvelara sus intenciones, ya entrada la noche, en las filas del socio minoritario interpretaban que el voto del PNV a la primera norma hacía “más fácil votar que sí” a los independentistas. Y que en el rechazo al segundo, compartiendo foto con los nacionalistas vascos, podía “diluir” la factura de este portazo.
Distintas fuentes de Sumar en el Gobierno anticipan que la batalla por los contratos de renovación automática no ha hecho más que empezar, y que presionaran a sus socios para volver a aprobar estas iniciativas en Consejo de Ministros. “Nuestra idea es insistir”, asumen, y “ampliar” con otras fórmulas y recetas que, hasta ahora, no habían contado con el aval de los socialistas.
De hecho, hasta el anuncio del partido de Aitor Esteban, entre los dirigentes de la alianza de Yolanda Díaz había dirigentes que incluso se mostraban optimistas sobre el futuro del segundo decreto. Hasta que Junts mostró sus cartas, no querían contemplar que el primero tuviera opciones de naufragar.
En su perfil de X, Pedro Sánchez ya aclaró que no hay opción de que retiren la norma. La vicepresidenta segunda hizo lo propio: “No hay nada que retirar. Este Gobierno tiene muy claro cuál es el camino para luchar contra la especulación, tiene palabra y respeta los acuerdos. O con la gente o con los especuladores. O con España y Catalunya o con Vox y el PP. Eso votamos mañana”.
El marco de la vivienda frente al de la inmigración
Pero, más allá del pleno extraordinario de este viernes, y de la fuerza de las movilizaciones que han obligado al Gobierno a mover ficha en tiempo récord –Maricarmen Abascal fue desahuciada hace sólo 10 días-, afirman que hay que mantener la vivienda en el centro de la agenda pública y mediática.
Además de ser la primera preocupación de los españoles según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), se trata de una materia en la que las fuerzas de izquierdas se reivindican más cómodas que las conservadoras.
“Nosotros estamos en la lógica de [Zohran] Mamdani, o la que han adoptado en Berlín, hablando de las cosas del comer, y ellos intentando el debate cultural sobre la inmigración”. Es “una disputa de marcos”, sintetizan.
Además, ante el batacazo electoral que les anticipan todas las encuestas, se trata de una materia que les “separa” del PSOE frente a sus potenciales electores. Por más que Sánchez haya hecho esfuerzos por capitalizar estas políticas, y los sondeos anticipen que lograría pescar en el mismo caladero electoral que la izquierda alternativa. “Hay partido”.
Dudan de los esfuerzos del PSOE: “No querían el segundo decreto”
Desde el Consejo de Ministros del martes, cuando los cinco ministros de Sumar comparecieron en una rueda de prensa paralela a la de Moncloa, en las filas del socio minoritario han cuestionado la forma de actuar de los socialistas.
Ya lo habían hecho durante la negociación que retomaron el pasado miércoles, y hoy se muestran convencidos de que en la formación de Sánchez no tienen especial interés en que se apruebe el segundo decreto. Los contratos indefinidos de alquiler son una reclamación del Sindicato de Inquilinos, y ninguno de los partidos del Gobierno había intentado llevarlos al Boletín Oficial del Estado (BOE) hasta la semana pasada.
“No querían el segundo decreto”, afirman fuentes del Ejecutivo. “El PSOE no lo compra, por eso se amarra a las faldas de Junts y PNV” para justificar que no salga, apunta un dirigente. De hecho, recuerda que fueron sus socios quienes optaron por aprobar dos decretos -uno llegó al BOE el miércoles, el otro el jueves-, convencidos de que los alquileres indefinidos no podrían prosperar.
Los socialistas anticipaban el éxito de la primera norma
Por su parte, en el ala socialista de la coalición han defendido desde el martes que el milagro era posible. Y, en lo que al primer decreto se refiere, prácticamente lo daban por hecho: “Es un texto que no concita rechazo”; “No contemplamos ningún escenario más que su aprobación”, aseguraron desde Moncloa.
De hecho, distinguieron este decreto “trabajado durante meses”, y negociado exhaustivamente con los grupos, de la segunda norma. Hay figuras del ala socialista del Ejecutivo que puntualizaron que la fase de “negociación” concluyó el martes: hasta las 15.00 horas del viernes es el momento de la “responsabilidad”, según sus palabras. “El Gobierno ha cumplido”, apostilló otro de ellos.
Será la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, quien defienda el primer texto. Por parte del socio minoritario tomará la palabra el ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, para explicar el segundo y para reclamar los votos que hoy se les escapan.
En las filas de los socialistas, aunque con más reparos que en Sumar, son conscientes de que el empuje de la calle les permite ahondar en un debate que les beneficia más que a las formaciones de derechas.
Y, después de semanas sin ser capaces de sacar de la agenda mediática la crisis en Ceuta, o los casos de presunta corrupción, en el ala socialista del Gobierno aspiran a mantener la vivienda en el centro del debate. Antes de conocerse los votos del PNV y Junts, ya anticipaban que pelearán para que tenga un peso muy destacado en las próximas elecciones generales.

