La victoria de Isabel Allende en el Premio Planeta 2026 incorpora a la escritora chileno-estadounidense a una lista de ganadoras que comenzó hace más de siete décadas con Ana María Matute. Allende se convierte así en la vigesimoprimera mujer en recibir el galardón literario mejor dotado económicamente de España, que este año celebra su 75.ª edición. A lo largo de su historia, las escritoras han obtenido aproximadamente el 28 % de los premios. Aunque la cifra refleja un persistente desequilibrio, también permite observar cómo su presencia en el palmarés ha aumentado considerablemente durante las últimas décadas.
En este recuento no figura Carmen Mola, seudónimo con el que se publicó La bestia, novela ganadora en 2021. Durante años se presentó al público como una autora, pero aquella noche se descubrió que detrás del nombre se encontraban tres escritores: Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero. Su victoria forma parte de la historia del Planeta, aunque no del número de mujeres que lo han recibido.
Las primeras ganadoras (1954–1975)
La presencia femenina en el palmarés comenzó pronto, aunque de manera esporádica. En 1954, Ana María Matute se convirtió en la primera mujer en recibir el Premio Planeta con Pequeño teatro, una novela que había comenzado a escribir a los dieciséis años. La autora, que décadas después ingresaría en la Real Academia Española y se consolidaría como una de las figuras fundamentales de la narrativa española del siglo XX, abrió camino en un panorama literario dominado por hombres.
Dos años después, en 1956, Carmen Kurtz obtuvo el galardón con El desconocido. La siguieron Concha Alós, premiada en 1964 por Las hogueras, y Marta Portal, ganadora en 1966 con A tientas y a ciegas. Sin embargo, aquella sucesión inicial no llegó a consolidarse. Durante toda la década de los setenta, solo una escritora recibió el premio: Mercedes Salisachs, en 1975, por La gangrena.
Aquellas cinco victorias demostraron que las escritoras podían ocupar un lugar destacado en uno de los principales reconocimientos editoriales del país, pero su presencia siguió siendo excepcional durante buena parte del franquismo.

El cambio de siglo: cuatro victorias consecutivas
Hubo que esperar catorce años desde la última ganadora para que Soledad Puértolas rompiera aquella ausencia en 1989 con Queda la noche. Su triunfo precedió a una transformación mucho más visible a finales de los noventa, cuando las escritoras comenzaron a aparecer con mayor frecuencia entre las premiadas.
Entre 1998 y 2001 se produjo una circunstancia inédita en la historia del Planeta: cuatro mujeres ganaron el galardón de manera consecutiva. La racha comenzó con Carmen Posadas, reconocida en 1998 por Pequeñas infamias, y continuó con Espido Freire, que al obtenerlo en 1999 con Melocotones helados, a los veinticinco años, se convirtió en la ganadora más joven de su historia.
En 2000 fue Maruja Torres quien recibió el premio por Mientras vivimos, seguida un año después por Rosa Regàs, galardonada con La canción de Dorotea. Cuatro trayectorias literarias muy diferentes coincidieron así en un período de especial protagonismo femenino dentro del certamen.
La tendencia continuó durante la primera década del siglo XXI. Lucía Etxebarría ganó en 2004 con Un milagro en equilibrio; Maria de la Pau Janer lo consiguió en 2005 con Pasiones romanas, y Ángeles Caso fue premiada en 2009 por Contra el viento, una novela que aborda la experiencia migratoria y las dificultades de una mujer africana que busca una vida mejor en Europa.
En apenas doce ediciones, entre 1998 y 2009, siete escritoras se incorporaron al palmarés, aportando una considerable diversidad de estilos, generaciones y preocupaciones narrativas.

La consolidación de las autoras superventas (2013-2024)
La siguiente etapa estuvo marcada por el reconocimiento de escritoras que habían alcanzado una importante proyección comercial. En 2013, Clara Sánchez ganó el Planeta con El cielo ha vuelto. Dos años después, Alicia Giménez Bartlett, una de las principales representantes de la novela negra española, recibió el galardón por Hombres desnudos.
En 2016 fue el turno de Dolores Redondo, que ganó con Todo esto te daré después de haberse convertido en un fenómeno editorial gracias a la Trilogía del Baztán. Su victoria confirmó la importancia que los géneros populares, especialmente la novela de intriga y el thriller, habían adquirido en la identidad contemporánea del premio.
La novela histórica encontró también un lugar destacado. En 2020, Eva García Sáenz de Urturi se impuso con Aquitania, una intriga ambientada en la Europa medieval que combina misterio, conflictos dinásticos y personajes históricos.
Más recientemente, el Premio Planeta vivió una nueva sucesión de tres victorias femeninas consecutivas entre 2022 y 2024. La primera fue la de Luz Gabás, que obtuvo el galardón con Lejos de Luisiana, una extensa narración ambientada en la Norteamérica del siglo XVIII. La siguió Sonsoles Ónega, premiada en 2023 por Las hijas de la criada, mientras que Paloma Sánchez-Garnica se convirtió en la ganadora de 2024 con Victoria, una novela que recorre las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial.
Estas siete autoras, premiadas entre 2013 y 2024, reflejan también la transformación del Planeta en un acontecimiento literario de enorme repercusión comercial, capaz de reunir a especialistas en novela negra, narradoras históricas y figuras de gran popularidad mediática.

Isabel Allende, una trayectoria que atraviesa continentes
La incorporación de Isabel Allende (Lima, 1942) introduce en este recorrido a una de las escritoras en español de mayor proyección internacional. De nacionalidad chilena y estadounidense, Allende ha construido durante más de cuatro décadas una obra atravesada por la memoria familiar, el exilio, los conflictos políticos y la experiencia de mujeres que desafían las convenciones de su tiempo.
Su carrera literaria comenzó con La casa de los espíritus (1982), escrita durante su exilio en Venezuela y convertida en un fenómeno editorial internacional. La novela reconstruye la historia de varias generaciones de una familia latinoamericana, entrelazando el destino de sus personajes con las tensiones políticas y sociales de Chile. Aquella combinación de saga familiar, elementos sobrenaturales y memoria histórica situó a Allende entre las voces más reconocibles de la narrativa hispanoamericana posterior al boom.
A ese debut le siguieron obras como De amor y de sombra (1984), Eva Luna (1987) y Paula (1994), el relato autobiográfico que escribió a partir de la enfermedad y muerte de su hija. En las décadas posteriores amplió su universo narrativo con novelas como La isla bajo el mar (2009), Violeta (2022) y El viento conoce mi nombre (2023), en las que reaparecen las cuestiones de identidad, desarraigo y memoria que atraviesan buena parte de su producción.
Sus libros han superado los 80 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo y se han publicado en 42 idiomas. Su reconocimiento también ha trascendido el ámbito hispanohablante: en 2018 recibió la medalla de la National Book Foundation por su contribución a las letras estadounidenses, convirtiéndose en la primera autora que escribía en español en obtener esa distinción.
Su novela Mi nombre es Emilia del Valle, publicada en 2025 por Plaza & Janés, sello de Penguin Random House, confirmó la continuidad de su interés por las protagonistas femeninas que se enfrentan a las restricciones de su época. La incorporación de Allende al palmarés del Planeta tiene, por tanto, una dimensión literaria y editorial particular: el premio reconoce a una autora que ya contaba con una trayectoria internacional consolidada y una comunidad de lectores que trasciende ampliamente las fronteras españolas.

Un palmarés todavía desigual
Con la victoria de Allende, las mujeres representarían 21 de las 75 ediciones del Premio Planeta, aproximadamente el 28 % de su historia. Sin embargo, la distribución de esas victorias revela una evolución significativa: mientras que durante las primeras décadas las ganadoras aparecían de manera aislada, seis de los diez premios concedidos entre 2015 y 2024 recayeron en escritoras.
El reconocimiento no ha seguido una progresión constante ni responde a una única tradición literaria. Desde el universo narrativo de Ana María Matute hasta las intrigas de Dolores Redondo, las novelas históricas de Luz Gabás o las sagas familiares de Isabel Allende, las ganadoras representan sensibilidades, públicos y generaciones muy diferentes.
Setenta y cinco ediciones después de su nacimiento, la historia del Premio Planeta sigue mostrando una presencia femenina minoritaria en términos absolutos, pero cada vez más significativa en sus capítulos recientes. La incorporación de Isabel Allende amplía ahora esa nómina con una escritora cuya carrera, desarrollada entre América Latina, Europa y Estados Unidos, ha alcanzado a lectores de todo el mundo.

